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La Mañana pinot

Doce etiquetas para celebrar el día mundial del pinot noir

Los matices que propone este varietal supone un antes y un después en la vida de los bebedores. El próximo miércoles 18, el mundo del vino celebra su día.

El 18 de agosto se celebra el día mundial del Pinot Noir, un tinto tan ligero y etéreo como misterioso y lleno de matices. Por eso, a la hora de las copas, el Pinot Noir supone un antes y un después en la vida de los bebedores de vino.

Para algunos, es como un rayo revelador. Son aquellos bebedores que venían enamorados de los tintos opulentos, concentrados, que de pronto caen en la cuenta que, una copa cuyo color tiene el tinte del té, ofrece un compendio de aromas que conmueve: guinda, tierra mojada, hongos del bosque (tres aromas raros entre los tintos argentinos), pero también un trazo de frutilla y cereza; eso si descontamos el paladar delgado, fresco y con una energía y sabor que no se condicen con la complexión algo esquelética. Cuando ese rayo golpea las papilas gustativas, arranca una carrera por beberlo no exenta de frustraciones, ya que en materia de Pinot Noir sólo cuentan los buenos (y son escasos).

Pero para el otro grupo, los ocasionales bebedores de tintos o amantes de los blancos, el Pinot Noir es como un puente oportuno. Son aquellos que a la hora de tintos los encuentran regularmente fuertes o ásperos o demasiado intensos. Ellos son los que al probar el Pinot Noir se dan cuenta que han vivido equivocados: hay tintos para sus paladares armoniosos y buscadores de sutilezas. Para ellos el Pinot resulta una puerta que abre las mesas compartidas, las sobremesas y las copas sin tener que ser la excepción, aquel que no puede compartir la botella con el resto o que roza el territorio del bullying y las risas.

Sea para uno u otro tipo de bebedor, la celebración del día mundial del Pinot Noir abre una oportunidad de oro. Ya que en la góndola aparecen algunas ofertas, algunas más tentadoras que otras, para empezar ese camino de descubrimiento. Pero cuidado, que no todo lo que brilla es oro. Puestos a elegir algunos Pinot, hay que tener en cuenta dos cosas: una, que los buenos Pinot Noir son caros, aunque hay en la góndola de los moderados y los accesibles un puñado de luminarias. Dos, emprendido el camino, sólo se puede ir para arriba. Nuestros 12 recomendados, son

Saurus Select 2019, $1065. Familia Schroeder es una de las pocas bodegas de Argentina que elabora Pinot Noir en todas sus líneas de precio, incluido espumosos. Este ejemplar de San Patricio del Chañar, con una suave crianza, ofrece frutilla y tierra, con un twist de roble, sobre un paladar terso y sedoso.

Serbal 2019, $800. Bodega Atamisque elabora en Mendoza un Pinot Noir esquelético y de perfil refrescante, que vibra al tono de la guinda. Ideal para los bebedores amantes de la frescura.

Manos Negras Artesano 2019 $1690. La bodega de Mendoza elabora con uvas de Río Negro ese Pinot Noir que recuerda a frutilla y hongos, canela de la crianza, con una boca sedosa y de acidez chispeante.

Domaine Nico Grand Pere 2018, $3080. Bodega especialista en Pinot Noir –solo produce la variedad–, elaboran uvas de Valle de Uco y este ejemplar que recuerda a guinda y tierra, con una boca delicada, tersa y de sabor profundo.

Antología LII (52) 2016, $5200. Con una cosecha fría y húmeda para Mendoza, Rutini consigue un Pinot Noir de alto vuelo: guinda y cereza frescas, con hongos y tierra húmeda, con un paladar tan ágil y sedoso como intenso en sabor.

Trapiche Gran Medalla 2017, $3100. De un pedregoso viñedo en Los Árboles, Valle de Uco, Trapiche extrae guinda pura, con un matiz de crianza, que se desenvuelve terso, flexible y suave al paladar, como un buen guante de piel.

Barda 2019, $5300. En Río Negro, Bodega Chacra es otra de las pocas especialistas en Pinot. Barda es el más accesible de sus vinos y, también, uno de los más refrescantes y frutados, con una twist de complejidad.

Canale Old Vineyard 2018, $1350. Elaborado con viñas viejas de Río Negro, Canale embotella este Pinot apenas subido de tono para el promedio, que recuerda a cereza y tierra y cuyo paladar es envolvente y refrescante al mismo tiempo.

Salentein Reserva 2018, $1100. Clásico ya en la góndola, este ejemplar de Valle de Uco propone fruta roja, pizca de crianza y un paladar tan suave como fresco. De amplia distribución, se consigue fácilmente. Una perfecta puerta de ingreso.

Luigi Bosca 2019, $1500. Con uva de Mendoza, la bodega Luigi Bosca ofrece un Pinot Noir de factura clásica, donde la fruta roja, entre cereza y frutilla, está subrayada con una madera franca, con volumen al paladar sin resignar frescura.

45 Rugientes 2018, $2400. Elaborado en el corazón de Chubut por Bodega Otronia, propone fruta, entre guinda y cereza, con matices de crianza; la boca es vivaz, ágil y de textura de seda.

Escorihuela Pequeñas Producciones 2019, $2800. Con uva de El Cepillo, Valle de Uco, consigue un tinto etéreo y vibrante en aromas, que recuerda a guinda y tierra, de pura tensión y frescura envuelta un paño de seda.

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