El tema es bastante árido hasta que se prueban los vinos: ¿de dónde sacan esa intensidad de aromas, la precisión de los perfumes y la vivacidad de esos sabores? Por eso, cada vez que se toca el tema, quienes han probado vinos sin sulfitos añadidos no necesitan otra explicación. Son bebedores conversos. El resto de los mortales, sin embargo, precisamos de un pequeño rodeo para llegar a buen puerto. O bien, saltearse toda esta explicación e ir directo a la vinoteca con el listado que va al pie de esta parrafada. En todo caso, una cosa es segura: al probar un buen vino elaborado sin sulfitos añadidos, la ecuación de gusto cambiará el paladar; ahora, si es uno que no está bien hecho, es más posible que la decepción tenga el regusto de la mala sidra.
En el mundo, la alimentación sana, la preocupación por lo que comemos y por cierta naturalidad en aquellas cosas que ingerimos se traduce en el vino en una corriente que busca volver a las fuentes. Y, por contraste, se planta en la vereda de enfrente de la industria. Con los argumentos de la artesanalidad entre manos –aunque a veces es un argumento difícil de atender– prometen cierta belleza quáquera en los vinos que embotellan. Entre esos elementos de austeridad, los sulfitos son los malos de la película.
Para hacer el cuento corto. Desde épocas helenicas se sabe que el azufre es un conservante del vino. Lo que se supo mucho tiempo después es que funciona como un protector frente a oxidaciones y ataques microbianos. Como es un producto natural, en su base, ningún código alimentario lo prohibe. En el vino obra milagros para la conservación del sabor.
Pero sucede que, usado en exceso o de forma preventiva nomás, muchas veces apaga al vino. Como esas voces que llegan veladas a través de un pañuelo, este conservante natural usado en exceso cierra al vino, le quita gracia. En respuesta a ellos, aparecieron en el mundo los vinos que proclaman tener nada o muy poquito sulfitos añadidos –la forma en se añade azufre, en rigor agregado como anhidrido sulfuroso–. La idea es que los vinos no pierden expresión cuando no tienen sulfitos añadidos.
El punto es que hay que ser muy bueno haciendo vinos, conservar muy bien la higiene de todo el desarrollo y tener un control muy fino de los procesos para que un vino sin sulfitos añadidos llegue a buen puerto con el tiempo. Como con las brujas, que los hay los hay. Y, a continuación, listo un drink team de vinos con cero o muy bajos sulfitos añaddidos.
Delmotte Malbec 2021. Se elabora con uvas de Cachi, Valles Calchaquíes, en huevos de cemento. Ofrece el perfil especiado y frutado de la región, así como su intensidad de sabor.
Perlas del Callejón del Crimen Malbec 2022. Recién lanzado, este tinto se elabora con uvas de Vista Flores, Valle de Uco. A la frescura de la región le suma un compenente floral y herbal que atrapa.
Krontiras Malbec Natural 2022. Elaborado con uvas de Maipú, en las últimas cinco vendimias está siempre un escalón arriba de la media: fruta madura y precisa y buen volumen de paldar forman la ecuación.
BenMarco Sin Límites Malbec Orgánico 2021. Con uvas de Pedernal, San Juan, y en un estilo crudo, este tinto refleja un perfil de hierbas de campo y fruta pura. Energía y frescura son una buena definición.
L'Espirit de Chacayes 2021. Mezcla Malbec y Côt de Valle de Uco, en un estilo concentrado y liviano, que define una boca llena de sabor y frescura. Tinto deliciosamente subido de intensidad.
Blend Natural Mauricio Lorca 2022. Es 50% Malbec y Cabernet de Vista Flores, Mendoza ofrece fruta pura y hierbas de montaña, con el paso apenas apretado y jugoso. Rico tinto.
Breva Malbec 2021. Se elabora con uvas biodimámicas de Ugarteche, Mendoza, en un estilo crudo, directo y de una pureza de fruta que emociona. Tinto de energía y sabor para paladares más excéntricos.
Kung Fu Criolla 2022. Lo produce Matías Riccitelli como un tinto natural que destaca por un perfil frutado, de agitada frescura y delicado paladar. Una rica y rara avis en el sentido estético y gustativo.
SobreNatural Bonarda 2022. Se elabora como una maceración carbónica y ofrece un perfil puro y frutado, con una paladar suave y sabroso. Es para beber en el año y soprenderse.
Herencia Al Desnudo Malbec Sin Sulfitos 2022. Emplea uvas de Valle de Uco y consigue una expresión de cereza y violetas precisa y franca; un paladar jugoso y vibrante.
El Burro Malbec 2022 proviene de Maipú. Lo elabora Santa Julia y ofrece cereza y ciruela fresca, con un paladar jugoso y diáfano de sabor.
La Marchigiana Bonarda 2022. Con uvas del este y una cosecha temprana y una maceración, Bdoega Catena Zapata elabora este tinto natural tan delicado como expresivo.
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