Nació en El Triunfo, provincia de Buenos Aires. Hijo de Antonio García, español de Murcia, Lumbrera, un pueblo de montaña, un hueco entre montañas, cerca del límite con Andalucía, que arribó a la Argentina a principios del siglo XX cuando tenía doce años: se fue a vivir a un pueblo llamado Bayanca. Su padre, el abuelo del Dr. Antonio, se naturalizó y entró a trabajar en la Comisaría.
Antonio padre era peón de campo y empleado de negocios. Luego aprendió peluquería, por lo que abrió ese comercio. Formó su familia con Adela Aurora Paz Sesarego, que había nacido en el Triunfo, hija de chacarero. Tuvieron dos hijos.
Cuando Antonio tenía cuatro años, se fueron a vivir a Buenos Aires, al Barrio de Once y Balvanera. Luego se trasladaron a San Isidro; estudió en el Colegio Mariano Acosta, en la Escuela Normal de Profesorado.
En 1955 ingresó en la Universidad Nacional de Buenos Aires. Egresó en 1964 como médico, pues en la mitad de su carrera debió realizar el Servicio Militar y sortear los escollos de un accidente que lo tuvo postrado por un año.
Mientras concurría a la UBA trabajaba de empleado en una fábrica de televisores y equipos de comunicaciones: le habían dado reducción de horario para poder estudiar. Con orgullo, recordaba nuestro entrevistado hace varios años, por dos años no tomó vacaciones para estudiar de corrido. Una vez recibido, realizó Clínica Médica en el Hospital Alvear, un año y medio en Pediatría en el Pirovano.
El arribo a estas tierras
En 1965 se casó con Lea Schulman, y tuvieron dos hijos: Pablo y Ariel, que les dieron varios nietos.
Cuando eran jóvenes formaban parte de grupos que vivían trabajando para las villas miseria: ellos alfabetizaban, los médicos atendían el puesto sanitario. De esa manera se conocieron.
Recibido de médico, Antonio soñaba con venir al sur, a Chubut; por lo que un compañero suyo realizó las averiguaciones. Pero cuando en 1966 se produjo el golpe militar de Onganía, se perdieron las relaciones.
Posteriormente se contactó con la Dra. Susana Brescia, que era Directora de Salud, y que en 1966 lo llamó para venir a estas tierras.
Antonio nos relató que, en 1967 vino al valle, a Neuquén, y se alojó en el Hotel Huemul de la calle Santa Fe. Trató de relacionarse con el Dr. Chertudi de Cipolletti y habló con el Dr. Antonio Gorgni de la Subsecretaría de Salud.
También habló con el Ministro Iribarne. Se fue a Loncopué con Fausto Pelayes, y luego a El Huecú. En 1967,ya estaba instalado en El Huecú, fue el Primer médico radicado en esa zona.
El Hospital Rural de El Huecú
El hospital Rural de El Huecú fue inaugurado el 17 de febrero de 1967, por el entonces Director General de Salud Pública, Dr. Héctor A. Quiroga, y el Intendente de la localidad, Sr. Marcos Simis. Eran épocas en las que la provincia contaba con pocos recursos, y merece destacarse que la aspiración de los pobladores de contar con un centro de salud pudo concretarse no solo gracias a la buena disposición de las autoridades provinciales sino, fundamentalmente, por la labor de la intendencia.
En primer lugar, el municipio de El Huecú cedió para uso del futuro hospital un edificio que se había construido para lo que entonces se denominaba Salón de Usos Múltiples: ese espacio, que ya estaba cubierto, aunque todavía sin cielorraso, pudo entonces ser dividido mediante tabiques en locales adecuados para alojar las dependencias del hospital en la parte delantera, y mantener un sector trasero, concebido inicialmente como locales para oficinas, más pequeño, como vivienda para el médico. La obra fue realizada por la Dirección Provincial de Obras Públicas.
Muy poco equipamiento sanitario pudo ser obtenido de la Dirección General de Salud: en su mayor parte se consiguió gracias al aporte de una donación en efectivo de personas del pueblo, y por el aporte de camas construidas en el establecimiento de Martín y Marilú Camps, con colchones y almohadas que se elaboraron con lana provista por Fernando Cayol. Las fundas, sábanas y uniformes para el personal se confeccionaron en el CEPAO local, que estaba a cargo de Delia Hélou de Mendoza, con las telas que proveyó la Dirección General Salud Pública. El mobiliario e instrumental médico-sanitario se pudo completar, en buena parte, gracias a la colaboración personal de Marcos Simis, que a través del municipio siguió apoyando al centro de salud y financiando, además, la contratación del personal faltante y la mayor parte de los gastos de mantenimiento. Los medicamentos provenían de compartir (por la solidaridad del Dr. Fausto A. Pelayes) las partidas que enviaba la Delegación Sanitaria Federal al Hospital de Loncopué.
La inauguración del hospital fue celebrada con una gran fiesta, con un asado popular, según las costumbres de la época, para el que aportaron animales de sus establecimientos, también en calidad de donación, las estancias de Fernando Cayol y Horacio Zingoni.
Plantel inicial de personal:
Médico Director:
Dr. Antonio J. L. García.
Enfermeras:
Srta. Elvira Rodríguez.
Sra. Eusmelia Ruiz de Gómez.
Srta. Irma Ormazábal.
Administrativa-Estadística: Sra. Lea Schulman.
Cocinera-Mucama: Sra. Efigenia Coñuelao.*
Chofer-Mantenimiento: Sr. Dagoberto Recabal.*
(*) Contratados por la intendencia durante el primer semestre.
El Plan de Salud
Cuando se estaba perfilando el Plan de Salud Provincial, lo propusieron para trabajar. Antonio recuerda que, en todo el país, hasta 1950, la asistencia médica era de Nación.
En Neuquén, Nación entregó a las provincias la atención de la salud, lo que generó desarrollo y capacidad de gestión: a través de la Universidad se dictaban cursos de Salud Pública para formar directores y Administración de Hospitales.
El Dr. Antonio fue becado para hacer Organización y Administración de hospitales. Cuando volvió le propusieron ir a Chos Malal, a fines de 1969: allí tenían luz eléctrica, agua corriente, casa.
Se establecieron Zonas Sanitarias. La Provincia capacitaba personal.
Médicos pertenecientes a esas zonas: el Dr. Horacio Lores, Bertolami, Fausto Pelayes, Francisco Violante, Alberto González, Dr. Cerella, entre otros.
En 1970, en Chos Malal, estaba de Jefe de Zona. Posteriormente fue a San Martín de los Andes, de 1971 a 1977. Le ofrecieron venir a Neuquén, a la Subsecretaría de Salud, en Servicios Técnicos Generales. Fue Coordinador de Zonas Sanitarias; Subsecretario de Salud con el Dr. Oscar Otonello. Trabajó el en Área de Epidemiología, en la Coordinación de áreas Sanitarias, fue también responsable de organización de establecimientos sanitarios.
La jubilación
Se jubiló en 1998 como médico con dedicación exclusiva.
Documentación
Para conducir la organización del sistema provincial de Salud en la Provincia, el Ing. Salvatori le sugirió a don Felipe el nombre de Néstor Perrone (que había ganado mucho prestigio como Médico Sanitarista en Río Negro). Este convocó a la Dra. Elsa Moreno, que fue su compañera en la promoción de Diplomados en Salud Pública de 1968 y había pasado a fines de 1969 a desempeñarse en la Coordinadora Regional del Comahue, recientemente creada, la cual además aportó otros técnicos que colaboraron para la elaboración e instrumentación del Programa Provincial, tales como Alicia Guillone, el matrimonio de arquitectos Bertoni-Montes Lefort, la Nutricionista Carlota Sarli, las enfermeras Dina Tomio y Susana Brown, la estadística Mabel Cobas, entre otros.
Esta es la síntesis de una titánica labor emprendida por jóvenes profesionales que, desafiando el agreste paisaje de estas tierras de la Nor Patagonia, apostaron a poner en marcha un Plan de Salud ejemplo para otros países de Latinoamérica. El Dr. Antonio García partió a otra vida hace unos meses. Honremos su labor: todos ellos contribuyeron a encumbrar la medicina regional.
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