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Don Enero Corte: formó parte de la historia policial territoriana y provincial neuquina

Además, fue un talentoso futbolista del centenario Club Independiente de Neuquén. Mantenía amenas charlas con el recordado sacerdote Padre José María Brentana.

Don Enero nació en Capital Federal el 20 de junio de 1914. De acuerdo con el relato de sus hijas. Aparentemente, tan particular nombre pudo haber sido en honor de su abuelo paterno, Genaro Corte: alguien entendió mal en algún momento y quedó Enero.

Cuando era muy pequeño, su familia se asentó en Neuquén; en su niñez y adolescencia pudo disfrutar de ese Neuquén del viento, de las calles de tierra, los médanos.

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Don Enero realizó sus estudios primarios en la histórica Escuela Nº 2, en la que vivió momentos inolvidables: cuando salía de la escuela, en los ratos libres, concurría a jugar a la iglesia, a visitar y a conversar con su amigo, el sacerdote José María Brentana, que lo contenía y aconsejaba y al que recordó con gran cariño toda su vida. Es que el Padre Brentana, activísimo, incansable y humilde, atendió casi diez años la Capilla y la Comunidad Cristiana del Neuquén desde enero de 1923 hasta 1931. Y desde esa base misionera extendió su acción apostólica a la naciente zona petrolera de Plaza Huincul, y más allá, a Zapala, a la costa del Picún Leufú, por el Limay abajo, y a localidades rionegrinas en donde erigió varias capillas.

La Escuela de Policía

Cuando Enero cumplió su mayoría de edad, viajó a Buenos Aires a estudiar a la Escuela de Policía. En 1937 ingresó a la Policía del Territorio Nacional del Neuquén, como oficial. Paradójicamente, poco después de regresar a Neuquén sus padres y hermanos regresaron para radicarse a la Capital Federal. “Ese fue un momento muy duro emocionalmente para él, aunque la vida le daba siempre alternativas, se rodeó de gente muy querida”, continuó relatando una de sus hijas. Esa “gente querida” pertenecía a familias que reconoció como afectos muy importantes toda su vida, como la familia Mena, Galardi y Abelli, entre otras.

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Corte un crack del fútbol neuquino.

Corte un crack del fútbol neuquino.

El deporte

Enero fue un recordado jugador de fútbol del club de sus amores: Independiente de Neuquén. Con orgullo, sus hijas nos mostraron el artículo del periódico El Territorio, de una edición de mayo 1938: en el que lo mencionan como un cracks del fútbol regional.

“Caro Enero:

Eres en la línea de forwards de Independiente, un artista delicado que interpreta su parte con la dignidad de los que en realidad valen. Todo lo hace con singular elegancia y con un natural dejo de aristocracia. Avanzas como si bailases sobre un escenario hacia el cual se dirigen las miradas ansiosas de tus devotos admiradores. (…)

Por eso tu juego, hecho de arte, de serenidad y de ingenio, no constituye una nota dramática en las jornadas dominicales. Es la tuya la cuerda lírica, la cuerda melódica, que llega al espíritu como un alivio. No sacudes los nervios con arrebatos impresionantes; hombre de buen gusto, te agrada atraernos con el brillo de tus jugadas magníficas.

Cuando atacas, pareces que, forward de cristal, delicada porcelana de vitrina, vas a caerte. Y el temor se difunde entre los hinchas. Pero no caes y con una agilidad y destreza maravillosas dejas fuera de colocación a tus adversarios y al igual que el arquero que lanza su flecha al espacio, tú, sin detenerte, enfilas un shot prodigioso y a veces fulminante que clava la pelota en las mallas enemigas.

Por tu modalidad, eres único, Enero Corte, en las actividades futbolísticas. Y como corresponde a un auditorio de tu categoría, yo te rindo los homenajes de mi elogio sin arrojar el sombrero al field y sin disminuir tus fuerzas con el brutal abrazo del entusiasmo. A un jugador de tu clase es menester también saludarlo con clase”.

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Enero, esposa e hijos.

Enero, esposa e hijos.

Su familia

En Junín de los Andes, Enero conoció a quien sería su compañera de toda la vida: María Teresa Ganem, oriunda de Capital Federal, que estaba en Junín pues su padre tenía negocio de Ramos Generales. María Teresa era descendiente de libaneses, y fue una especial ama de casa muy dedicada a su familia, excelente madre y compañera inseparable. La pareja tuvo dos hijas, Susana y Diana Taty, que les dieron cinco nietos y varios bisnietos, en cuya memoria atesoran un profundo cariño a sus abuelos: les había enseñado a ser respetuosos y solidarios, y les dejó, también, el amor por este Neuquén que los cobijó. La familia vivió desde 1954 en la casa de calle Carlos H. Rodríguez y Salta.

Susana Susy, la hija mayor, se casó con Bautista Nichela y Taty con Marcos Farello, gerente Zonal del Banco de la Nación Argentina. Sus yernos son neuquinos, hijos de familias tradicionales, descendientes de italianos asentados en esta ciudad. Taty nuestra compañera de Promoción de Maestras Normales Nacionales 1968 de la Gloriosa escuela San Martín.

Don Enero se retiró de la Policía como Comisario General, y este fue el momento propicio para dar rienda suelta a sus ideales: comenzó a militar en la UCR por convicción, por ello apoyó la plataforma política.

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Enero Corte y su esposa en el casamiento.

Enero Corte y su esposa en el casamiento.

Pasados los años fue abandonando la política para disfrutar de su familia, sus nietos, pero sin dejar la vida social con sus ex colegas con los que cada mañana, café mediante, se reunía en una confitería céntrica donde debatían sobre el mundo que se avecinaba.

Era compañero del recordado Comisario Tamburini, y del Sr. Francisco García, padre del gran profesor del Colegio San Martín, don Aurelio García, entre otros. Durante su carrera como policía, Enero cumplió funciones en Junín de los Andes, San Martín de los Andes, Zapala, Buta Ranquil y Neuquén capital.

Enero llevaba una vida tranquila, rodeado de sus afectos, dando rienda suelta a su buen carácter: siempre un chiste o una humorada a flor de piel. Falleció sorpresivamente el 5 de mayo de 1997, y dejó un vacío enorme en su familia, que hoy lo recuerda con el amor de siempre.

Este es el relato de la vida de un hombre que engalanó la policía territoriana y provincial del Neuquén, historia de vida narrada por sus hijas y por ello plagado de un enorme afecto que Enero supo granjearse y cuya memoria se une a la de todos aquellos que también engrandecen la historia neuquina. Hoy lo homenajeamos para mantener viva en el corazón de los neuquinos las acciones de hombres que se asentaron en estas tierras, echaron raíces, formaron familia y, con el tiempo, y gracias a sus personalidades, pasaron a ser parte de ellas.

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