La provincia de Neuquén posee hoy el sistema cavernario más importante de Sudamérica. Existen más de 200 cavernas, que incluyen cuevas y otras formaciones. Muchas de ellas han sido refugios de pueblos originarios.
Uno de los últimos acontecimientos en el mundo espeleológico neuquino se produjo a partir de una denuncia que efectuó el guía de montaña y espeleólogo de Neuquén.
Horacio Alberto “Beto” Fuentes, quien además es integrante del GAEMN (Grupo Azul Espeleológico y de Montañismo del Neuquén) de la delegación Chos Malal. A partir de esto a mediados octubre se realizó una campaña de registro en el Cordón del Salado, en el Departamento Loncopué. Participaron el jefe del departamento de Espeleología, geólogo Santiago Bassani, el estudiante de la Licenciatura en Geología (UNCo) Joaquín Navarro y miembros del GAEMN.
“A la cavidad que fue explorada se la denominó Caverna ‘Doña Ester’. Según los primeros datos surgidos se pudo determinar que se desarrolla en rocas de yeso de la Formación Huitrín (cretácico inferior) con un desarrollo aproximado de 38 metros, presentando en su interior una variedad de formaciones, más conocidas como espeleotemas”, informó Bassani en diálogo con LM Neuquén.
Bassani comentó que en el relevamiento se observaron depósitos con aspecto lítico sobre distintos bloques que inicialmente se consideraron provenientes de la disolución del yeso a través de fisuras y diaclasas del techo, pero con una observación más minuciosa se descartó ese origen. Al determinar en algunas de estas estructuras la presencia de restos de heces que también se observaban sueltas en el piso de la cavidad, se las relacionó con la posible presencia de chinchillones (Lagidia Viscacia).
Se tomó una muestra de los depósitos cristalizados para derivarlos a grupos especializados en su análisis. “Una vez que regresamos a Neuquén capital se tomó contacto con el biólogo Diego Rindel quien nos comunicó que esos depósitos de aspecto lítico eran “paleomadrigueras fósiles” o “middens” de alguna especie de roedor, contactándonos posteriormente con dos grupos de investigación que realizan estudios sobre los mismos, el Laboratorio de Paleoparasitología (IIPROSAM-CONICET) del Departamento de Biología de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales, Universidad Nacional de Mar del Plata a cargo de la doctora Ornela Beltrame, con quien nos pusimos en contacto y coordinamos el envío de la muestra extraída para que realicen estudios parasitológicos sobre las heces que determinará la especie de roedor que originó los depósitos”.
El guía de montaña y espeleólogo Horacio Alberto “Beto” Fuentes, quien además es integrante del GAEMN fue el responsable del primer relevamiento de la cueva denunciada. “Me comentó de esa cavidad un ex alumno de la Escuela Albergue 70 de Naunauco, Maximiliano Jara. El me dio a conocer esto, que si bien ellos siendo niños habían entrado en alguna oportunidad a la cueva pero muy poquitos metros (de 3 a 4) por la dificultad de la misma. Hice un relevamiento hace 90 días y después lo di a conocer y se organizó el trabajo en conjunto con ambas asociaciones hace pocos días atrás”. Fuentes contó que se pudo visibilizar muchos espeleotemas (estalactitas, estalagmitas, columnas) y la presencia de muchos huesos. “A simple vista nos dábamos cuenta que eran huesos de algún camélido en este caso guanacos pero no está específicamente comprobado que sea el guanaco actual”, describió.
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