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Dos amigas neuquinas, un viaje soñado y la sorpresiva pandemia de coronavirus

Marta y Stella están a bordo de un crucero que tenía previsto llegar a Italia. Esperan la repatriación.

Cuando Marta y Stella planificaron el viaje en crucero hacia Europa en octubre del año pasado, el país y el mundo eran distintos. En aquel momento la Argentina se preparaba para el cambio de gobierno, el dólar turista todavía estaba accesible para los viajes al exterior y nada hacía pensar que en un rincón remoto de China se estaba gestando un virus que pondría en jaque a toda la humanidad.

Por eso las dos amigas decidieron emprender ese viaje soñado que saldría el 3 de marzo desde Buenos Aires rumbo a Génova, con escala en distintos puertos de América y Europa. El itinerario comprendería Río de Janeiro, Salvador de Bahía, Maceió, Islas Canarias, Málaga, Barcelona, Marsella y finalmente Génova, un viaje soñado a bordo de un lujoso barco de la empresa Costa Pacífica. Y así fue como zarparon, con la alegría y la ilusión propias de unas hermosas vacaciones.

Para ese entonces, las noticias del coronavirus ya habían comenzado a inquietar al mundo, pero estaban lejos de la alarma que se encendió pocos días después.

Ya en pleno viaje, los primeros rumores en el barco comenzaron en aguas brasileñas, después de haber bajado en el puerto de Río de Janeiro. Las comunicaciones con el mundo exterior eran tan dinámicas como dramáticas. Los casos de infectados se multiplicaban exponencialmente, el número de víctimas aumentaba y los países europeos comenzaban a planificar medidas drásticas para frenar la pandemia. Entre esas medidas figuraba el cierre de fronteras, el aislamiento total.

“Cuando salimos de aguas brasileñas comenzó a circular la versión de que no podríamos bajar en los puertos previstos. Tuvimos una velada con el capitán, en el teatro del barco, pero él no mencionó el tema”, relató Marta Vigna a LM Neuquén, vía WhatsApp. Dijo que ese hermetismo por parte de la máxima autoridad del crucero cayó muy mal entre los pasajeros. “Eso disgustó a la gente que espera una palabra autorizada y no versiones”, aseguró la viajera que es jubilada, pero aún trabaja en la capital neuquina.

A medida que el barco se dirigía rumbo a Europa, las noticias eran cada vez más desalentadoras e, inevitablemente, el nerviosismo se apoderó de los turistas. “Hubo momentos difíciles”, reconoció Marta. Dijo que después de varias reuniones entre los pasajeros, nombraron a un grupo de delegados para pedir al capitán información oficial clara que hasta ese momento no tenían. Mientras tanto, las cifras de la pandemia crecían por todo el globo en forma alarmante.

Por fortuna, los nervios se fueron aplacando ante la evidencia de lo que estaba ocurriendo. A esa altura, sabían que el barco no tocaría ninguno de los puertos europeos que tenía previsto. Sería un viaje por el medio del océano, sin poder disfrutar otro paisaje que el del mar inmenso.

“Entre 2700 pasajeros tenés de todo. Están los tranquilos que disfrutan de la vida y también hay gente con algún grado de nervios”, indicó Marta. Ella se ubica en el primer grupo de viajeros, tratando de aprovechar los lujos que tiene esa enorme ciudad flotante y sin hacerse demasiada mala sangre. Es que en realidad, mucho más no puede hacer. Amargarse tampoco es la solución.

En su cuenta de Facebook, Marta resume su espíritu optimista posteando fotos en la que se la ve alegre y sonriente en los variados espacios de recreación que tiene el crucero. En los ratos libres se comunica con su familia y trata de enterarse de lo que pasa en la Argentina y el mundo y por supuesto, la ciudad de Neuquén.

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Marta durante el único desembarco del viaje en Brasil.

Marta durante el único desembarco del viaje en Brasil.

El Costa Pacífica tiene previsto llegar este miércoles al puerto de Marsella, Francia donde todos los pasajeros bajarían allí para ser repatriados a los distintos países de origen. "Ese es el tema más esperado, pero no sabemos cómo lo harán porque hay mil versiones", reconoce.

Mientras tanto, Marta trata de aprovechar con su compañera de viaje todas las comodidades que le ofrece el barco: las cenas, el casino, los bailes y tantas actividades que se desarrollan allí para que el viaje sea lo más placentero posible, conociendo los trámites que pronto tendrá que hacer, la cuarentena obligatoria que deberá cumplir y las preguntas que le aparecen una y otra vez, pero que todavía no tienen respuestas.

La ciudad flotante avanza lentamente hasta llegar este jueves a un destino final que no era el esperado. Tocará tierra en una ciudad en alerta y temerosa con las calles desiertas y la actividad paralizada.

Indudablemente cambió el mundo en pocos días. Todavía resta saber qué nuevos planes tiene el destino para esta pareja de turistas neuquinas. Pero Marta es optimista. Pese a todo, es optimista.

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El crucero Costa Pacífico.

El crucero Costa Pacífico.

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