El 10% de los rescatados en el río se bañaba borracho
Ana Laura Calducci
El Municipio puso el foco este verano en el consumo excesivo de alcohol en los balnearios, en particular entre menores de edad. Organizaron un operativo especial y están controlando de cerca la venta de bebidas en comercios cercanos a la costa. La alerta obedece a que, entre las víctimas fatales del río, muchas son jóvenes que se pasaron de copas antes de entrar al agua.
De los 48 rescates que hubo hasta ahora, cinco fueron personas en estado de ebriedad y se espera que la proporción aumente a medida que se acercan las fiestas. Por eso, la comuna dispuso que guardavidas, policías y personal de la salud estén atentos a quienes beben en exceso.
Ariel Tarifeño, titular del Sindicato de Guardavidas, comentó que todos los años ven lo mismo: jóvenes que toman durante horas y luego, cuando intentan nadar o cruzar el río, los reflejos les fallan.
"Es un porcentaje importante de personas que se mantiene año tras año, sobre todo los fines de semana, y suele ir en aumento cuando nos acercamos a Navidad y Año Nuevo", contó.
Agregó que, este verano, hay un peligro adicional para quienes pretenden nadar ebrios "y es que en Río Grande han drenado para que entre más agua al balneario y cambió un poco el fondo del Limay, así que es más fácil llevarse un susto".
Señaló que otro motivo frecuente de intervención de los guardavidas son los papás que no están mirando a sus chiquitos "o padres borrachos que descuidan a los hijos y se van al pozón".
Marcelo Bermúdez, secretario municipal de Gobierno, indicó que hay dos conductas frecuentes entre las víctimas fatales del Limay: consumir alcohol y bañarse en sectores no habilitados.
Comentó que, a principios de mes, debieron clausurar una tradicional despensa de calle Humahuaca porque estaban vendiendo alcohol a menores, y se mantienen en alerta para que la situación no se repita.
Recordó que, en el caso de los adultos, no está prohibido alcoholizarse, pero sí les aconsejan no bañarse en el río si tomaron en exceso.
"En los balnearios se puede consumir, de hecho hay parrillas y nadie te va a prohibir entrar al agua después, pero está la recomendación, porque vemos que las pérdidas de vidas a veces son por ingesta de alcohol", remarcó.
Aunque las situaciones de riesgo con bañistas alcoholizados se producen en toda la costa, los problemas más frecuentes son en la Isla 132 y el Río Grande.
Por chatear, casi se le ahoga el nene
Además del alcohol, otro factor peligroso en el río son los papás distraídos, sobre todo los que “se cuelgan” mirando la pantalla del celular. Ariel Tarifeño, del Sindicato de Guardavidas, contó que este fin de semana quedaron sorprendidos por un padre que no se dio cuenta de que su hijo se estaba ahogando de tan ensimismado que estaba con Whatsapp.
"Fue un caso cómico pero es algo que suele pasar, lamentablemente", comentó Tarifeño y relató que, durante el finde largo “en la Isla 132, frente al club Santafesino, el guardavidas sacó al chiquito del agua y, cuando se lo fue a llevar al padre, el señor no le prestaba atención”. Extrañado, le avisó que su hijo había estado a punto de ahogarse y el hombre contestó molesto: “¡Estaba leyendo el Whatsapp, pa!”.
Patrullas permanentes en cuatriciclos
Este verano, los agentes del operativo de seguridad balnearia están patrullando la costa en cuatriciclos, lo que les permite detectar de cerca si alguien corre peligro o necesita asistencia.
Marcelo Bermúdez, secretario de Gobierno, contó: “Es un operativo donde se observan todas las cuestiones y no tiene que ver solamente con prevenir un delito, sino con atender a tiempo a una persona que se desvanece o se indispone o algún problema de ese tipo”.
Dijo que también colaboran con este monitoreo los guardavidas, la Cruz Roja y Prefectura.
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