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El acampe en Avenida Argentina paralizó la actividad en los comercios del centro neuquino

Con los negocios vacíos y las calles desiertas, la mayoría estimó pérdidas del 50 por ciento. Choque de intereses, bronca, paciencia y resignación.

Una vez más el corazón del centro neuquino volvió paralizarse con una nueva jornada de protesta que vació los locales cercanos al Monumento a San Martín, dejando a los comerciantes en una situación de incertidumbre, bronca y resignación al ver detenida su actividad.

La olla popular y el acampe que protagonizaron los manifestantes del FOL, MTS, el Polo Obrero y otras organizaciones sociales para "pedir trabajo genuino y ayuda en los comedores y merenderos populares" -cada vez más solicitados y famélicos por el contexto inflacionario que vive la Argentina- dejó las calles desiertas y puso en pausa el movimiento comercial generando pérdidas de un 40 y 50 por ciento, según estimaron los encargados de diferentes negocios.

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No es la primera vez que sucede, por eso muchos están hartos. Otros, acostumbrados a lidiar con esa situación que se replica frecuentemente- en especial con marchas y concentraciones de diferente índole- prefieren ahorrar energías y no dejarse llevar por el enojo y la queja, para estar en alerta ante un inesperado episodio de violencia y tener paciencia hasta que, al fin, en algún momento la ciudad vuelva a su ritmo.

La tensión por el choque de intereses es constante: la empatía por el reclamo, el derecho del otro, la necesidad de sostener la fuente de sustento y los dolores de cabeza por los contratiempos e imprevistos que hacen más difícil el trance.

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"Esto nos perjudica mucho. En el día de hoy, son las 12 del mediodía y solamente entró una persona a comprar. Claramente esto nos afecta, la gente ve que están protestando y tampoco quiere pasar cerca", señaló la vendedora de un local de indumentaria infantil, ubicado dentro del área que quedó sin circulación vehicular.

"Hay días en que me vengo en auto y hoy no pude hacerlo porque no había dónde estacionar. Vine en colectivo", comentó al advertir que la medida de fuerza también generó un caos en el tránsito con el cerco organizado por la policía en las diagonales, Avenida Argentina, Belgrano, Carlos H. Rodríguez y Ministro González.

"También cortaron el puente, el tren no anda, cortan todo y la cola que se hace en el Tercer Puente es terrible", sumó por su parte una empleada de una óptica, antes de lamentar la caída en las ventas cada vez que el centro se paraliza por este tipo de episodios.

"A nosotros nos perjudica un montón porque la gente no viene. Como saben que en el centro hay corte, dicen '¿para qué vamos a ir?'. A la mañana se nota un montón. Hoy no vino casi nadie, salvo gente que viene de otros lugares y que no le queda otra que venir de la manera que sea. Está re planchado. Esto nos pasa a nosotros y a los comercios de alrededor", agregó indignada.

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Detrás del mostrador, el encargado de una concurrida confitería, manifestó: "Ayer, cuando se inició esta marcha, la gente dejó de venir. Pasaba de largo al ver cortadas las calles. Se nota el bajo consumo. Si fuera por el movimiento, deberíamos haber cerrado dos horas antes. Las ventas cayeron un 40 o 50 por ciento, muy poco trabajo".

"Nosotros ya venimos complicados, como todos. Ahora con el tema del aumento del precio de la harina, se nota el bajo consumo. Igual hacemos todo para mantenernos y por suerte viene gente, pero bueno... esto no ayuda, atrasa más todavía", sentenció, antes de agregar que en ocasiones el local se torna caótico porque los manifestantes suelen acercarse en grupo para ir al baño.

"Desde que vinieron y se quedaron acampando, las ventas son mínimas, cayeron un 50 por ciento. Esta mañana solo entró un cliente, cuando suelo hacer entre 15 y 20 ventas", indicó Eliana, encargada de un negocio de artículos de decoración y regalería, graficando el impacto que tiene para ella la paralización del centro neuquino con la medida de fuerza que tuvo alcance nacional.

acampe organizaciones sociales avenida argentina

"Cuando hay marchas, son dos horas, pero cuando acampan es todo el día", enfatizó comparando las diferentes modalidades de protesta y la implicancia que tienen en su actividad. "Cuando las movilizaciones son cortas, aún hay movimiento, pero si cortan todo como hoy, se frena todo. No sabemos cuándo empieza ni cuando termina. Tenés que tener paciencia, no queda otra; trabajar igual, tratando de dar lo mejor", postuló.

"El tema es también que tenés que estar atenta a si hay algún problema con la policía, si reprimen. Me ha pasado de tener que cerrar todo rápido", dijo recordando algunos capítulos de su vida en los que temió por su integridad física, por el local y la mercadería.

Un panorama menos desalentador describió Lucas, a cargo de una dietética que suele tener como clientes a trabajadores de la zona. "En este caso no se perdieron mucho las ventas. La gente que suele venir siempre, que trabaja cerca, vino. Un poco más tarde, pero vino. Sí se perdieron las ventas de gente que compra al pasar. Desde ayer a la tarde no se vio a nadie nuevo en el local. Los manifestantes vinieron a comprar alguna botella de agua, pero nada comestible", contó.

Acampe bajo el Monumento a San Martín.mp4

"Seguramente quienes hagan números en la empresa registren una pérdida porque realmente hubo cero movimiento en esta calle. A nosotros nos afecta porque la comida que no se vende se echa a perder y no tenemos chance de prever o prevenir para que no pase. Igualmente no creo que sea tan grave como en otros comercios de ropa por ejemplo", añadió luego de remarcar que "reclamar por algo es súper legítimo".

Por su parte, una vendedora de un local de ropa, planteó: "Está bien que reclamen, yo también en algún momento lo he hecho. El tema es que los lugares son los mismos y la gente afectada siempre es la misma. Hacerlo tan prolongado tampoco es bueno para nadie: ni para ellos que están con chicos, ni para nosotros. Yo no estoy en contra de nada, solo no me parece la forma".

"A veces ni ellos saben por lo que están reclamando. Muchas veces han venido a pedirme el baño o agua y le preguntas que pasó y no te saben explicar. Eso también molesta porque uno es un laburante y te afecta. Esto cada vez es más seguido. Después de la pandemia nosotros la estamos peleando mucho", esgrimió.

Acampe polo obrero

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