El amigo anarquista del obispo Jaime de Nevares

Un libro recrea sus encuentros con Osvaldo Bayer.

POR PABLO MONTANARO / montanarop@lmneuquen.com.ar

En una de las tantas visitas que hiciera el escritor e historiador Osvaldo Bayer a la ciudad de Neuquén, a mediados de los 80, el obispo Jaime de Nevares le expresó su sorpresa por las manifestaciones “muy cristianas” que desplegaba en sus escritos. Bayer le explicó que eso se debía a que cuando era chico concurría a la doctrina católica en una iglesia del barrio porteño de Belgrano, donde había dos señoras que le enseñaron la teoría socialcristiana. “Eran dos señoritas, una de 80 y otra de 83 años, que casualmente tenían el apellido De Nevares”, le contó el autor de Los vengadores de la Patagonia trágica. “Esas ‘señoritas’ eran mis tías”, aclaró el obispo, y agregó: “Si yo llegué a cura es por lo que me enseñaron ellas, y si llegué a obispo fue por seguir sus enseñanzas”. Bayer, sorprendido por el azar, le confesó que le resultaba maravilloso escuchar a esas dos mujeres que le hablaban de los principios evangélicos y de luchar contra la humillación. La charla terminó con las estruendosas risas de Bayer y De Nevares y la siguiente conclusión: “Uno salió anarquista y el otro obispo, con las mismas maestras”.

La historia de esta relación, que se afianzó tras el retorno de Bayer de su exilio en Alemania durante la dictadura militar, fue rescatada recientemente por Germán Ferrari en su libro Osvaldo Bayer. El rebelde esperanzado.

Son muchos los textos escritos por el historiador que se autodenominó un “anarquista y pacifista a ultranza” en los que expresó su admiración por el religioso que llegó en 1961 a Neuquén. “Fue un hombre honesto, un intérprete del verdadero mensaje de Cristo y que desde su humilde lugar en Neuquén siempre enseñó que había que luchar por la justicia y ese era el mandato de Jesucristo”.

Los encuentros se concretaban en las manifestaciones que las Madres de Plaza de Mayo filial Neuquén y Alto Valle organizaban para reclamar por los derechos humanos o por alguna charla del historiador. “Varias veces fui invitado a Neuquén por las Madres, hicimos marchas muy importantes con muchísimo público y siempre al frente de todos iba De Nevares, un hombre de gran humildad, siempre defensor de los derechos humanos, poniendo el cuerpo y que tan muy buena actuación tuvo en los años de la dictadura”, explicó.

Bayer destacó siempre la actuación de De Nevares en la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (Conadep), creada con el objetivo de investigar las violaciones a los derechos humanos durante el período del terrorismo de Estado. Reconocía que en esa comisión había “hombres incorruptibles como De Nevares” y otros que “coquetearon con los dictadores compartiendo sus almuerzos y sus aviones”. Las críticas apuntaban hacia Ernesto Sabato, René Favaloro y Magdalena Ruiz Guiñazú.

Fue tal la admiración de Bayer por el obispo neuquino, que aceptó participar como guionista del film Jaime de Nevares, último viaje de Marcelo Céspedes y Carmen Guarini, estrenada en 1995, que reconstruye la última etapa de su vida en la que seguía yendo a los barrios y contestando las cartas que le llegaban.

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