Ana Laura Calducci
Neuquén.- El 28 de junio de este año, los neuquinos se despertaron con más derechos. Así lo afirmaron los cirujanos del hospital Castro Rendón, que el miércoles lograron el primer trasplante renal en un sistema público de salud de la Patagonia. El caso pionero fue el de un joven de 23 años de Centenario que recibió el riñón de su mamá y evoluciona favorablemente. Gracias a este hito, miles de pacientes tendrán acceso a una mejor calidad de vida.
Hasta hoy, los enfermos renales sin cobertura o con una obra social modesta no podían acceder a un trasplante. La alternativa era seguir con diálisis durante años o reunir fondos para viajar a Buenos Aires.
En esa situación estaba el joven de Centenario, que se convirtió en el primer paciente trasplantado en un hospital público patagónico. Tenía una insuficiencia desde chico que no le permitía llevar su vida a pleno. Cuando los cirujanos del Castro Rendón le propusieron sumarse a un proyecto que abriría puertas a otros neuquinos, decidió jugarse.
Primero iba a ser donante su papá, pero no pudo por un problema de salud y fue la mamá la que aportó el riñón. Hubo una doble cirugía, que unió a madre e hijo en el quirófano, en un emotivo acto de amor. En el operativo para el trasplante participaron más de 100 personas entre enfermeros, camilleros, médicos y especialistas. Ayer, a 48 horas de la intervención, se confirmó el éxito y se hizo público el caso.
Oscar Escobar, jefe de la unidad, afirmó entusiasmado que esta semana “le expandimos derechos a los pacientes”. Contó que hace tiempo buscaban dar este paso, que los habilita a seguir haciendo trasplantes renales a todos los que lo necesiten. “Estamos planeando fechas, empezando a armar una lista de espera propia del hospital y recibiendo muchos pacientes para estudiar; esto recién empieza”, comentó. Gerardo Tissera, uno de los cirujanos, señaló: “Acá no estamos haciendo historia desde el punto de vista técnico, porque el primer trasplante renal en Neuquén se hizo hace años, pero hoy se operó en el hospital público”. Relató que él mismo participó antes de otras cirugías y que hoy siente que está “en el lugar que corresponde, por el sentido social que tiene”.
Comentó que muchos de los especialistas del equipo se formaron en un hospital público de La Plata y lo que está en juego es la forma de entender la salud. “En un mundo tan mercantilizado, donde hasta el conocimiento es mercancía, planteamos que este saber es de todos”, subrayó Tiserra. Agregó que por eso invitarán a los médicos jóvenes que quieran sumarse “para que aprendan y esto tenga continuidad”.
Para el joven que se recupera con su nuevo riñón quedará atrás un padecimiento de años. Los doctores le cambiaron la vida. Y fue sólo el primero de una larga lista que ahora puede esperar una operación en su provincia, con los mismos médicos del sistema público que siguen su caso y sin que nadie pregunte cuánto dinero pueden pagar.
4 horas demandó la operación del primer trasplante renal en el sistema público de salud.
Una cirugía planeada en cada detalle
El primer trasplante renal en el sistema público demandó un trabajo puntilloso para decenas de profesionales del hospital Castro Rendón. Debieron calcular al detalle cada procedimiento, buscar las alternativas tecnológicas más modernas y actuar todos coordinadamente para que nada fallara.
Como se trató de un trasplante con donante vivo, hubo que hacer dos cirugías en simultáneo, una para extraer el órgano y otra para implantarlo. El grupo se dividió en dos equipos de trabajo pero, por cualquier posible inconveniente, todos se prepararon para actuar en cualquiera de las etapas del proceso.
El doctor Hugo Petrone vino especialmente desde La Plata a presenciar la operación. Además de ser un experto en el tema, fue el maestro de varios de los médicos neuquinos que se animaron a este desafío.
La extracción del riñón se hizo con una videolaparoscopía, un método que implica hacer cortes pequeños e ingresar una pequeña cámara filmadora al cuerpo del paciente. El cirujano Gerardo Tissera explicó que eligieron esta opción porque causa “menos dolor y menor riesgo”. Una vez que quitaron el riñón, el segundo equipo operó al receptor en un quirófano continuo. Actuaron rápido y sin interrupciones, lo que permitió completar todo el procedimiento en menos de cuatro horas.
“Llevó varios años ponerlo en marcha y tuvo que ver con un trabajo en equipo. Ahora estamos acreditados a realizar trasplante renal. Detrás de esto había una necesidad de los neuquinos”.Adrián Lammel. Director del Castro Rendón
Hay 590 neuquinos en diálisis y 130 en lista de espera para un trasplante
Los médicos del hospital Castro Rendón recordaron ayer que muchos pacientes renales deben someterse a tratamientos complejos porque cuesta acceder a un trasplante y también son pocos los donantes. Indicaron que hoy hay 590 neuquinos en diálisis y 130 en lista de espera, más otras 150 personas en estudio para recibir un riñón.
El nefrólogo Matías Melideo, que formó parte del equipo que hizo el primer trasplante del sistema público, señaló que las cifras dan cuenta de la desigualdad en la atención de la salud. “En toda Argentina hay 30 mil pacientes haciendo diálisis y sólo 6 mil están inscriptos en lista de espera, así que hay una brecha muy grande”, observó.
Reveló que, entre los que esperan, la situación también es complicada. Dijo que “se trasplantan sólo mil pacientes por año y la mayoría en Buenos Aires”. Agregó que en el 80% de los casos son donantes fallecidos, porque pocas personas logran dar un riñón en vida.
Contó además que nuestro país tiene cifras bajas de donación de órganos, “con casi 10 personas por millón de habitantes”.
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