El clima no sabe de votos
El clima no sabe de elecciones. La temporada turística de invierno, que corre a la par de las campañas electorales, pinta para ser de las mejores de los últimos años en la cordillera neuquina. Una de las razones es que se espera que precipite gran cantidad de nieve, un insumo clave para atraer visitantes a la provincia. Sin embargo, la primera nevada grande provocó un caos de proporciones. Hay quienes aseguran que pudo preverse un operativo mejor que el que tardó algunos días en normalizar la situación.
“La nevada era esperable, se podía atender de mejor forma. No estamos hablando de una sorpresa como fue la erupción del volcán Puyehue, que tapó con cenizas a Villa La Angostura”, le dijo -con razón- un avezado periodista neuquino a quien escribe estas líneas. En ese sentido, cuesta más entender lo que ocurrió este fin de semana con turistas varados en la ciudad, yendo de un lado a otro para tratar de conseguir una cama para dormir hasta que se pudiera pasar al destino turístico que habían elegido.
Las consecuencias del temporal, entre las que se cuenta la aglomeración de personas en las puertas de los hoteles céntricos, generaron un hecho político inesperado, que tal vez pasó inadvertido porque la gente varada y las localidades cordilleranas aisladas eran más importantes.
El Municipio, gobernado por Horacio Quiroga, y la Provincia, al mando de Omar Gutiérrez, no se ponen de acuerdo casi nunca. El domingo se produjo una excepción: desde las dos administraciones salieron a coro a cuestionar al presidente de la Cámara de Hoteleros de la ciudad, Daniel González Cocca, porque dijo que ni una ni la otra hicieron lo que debían ante la emergencia.
La Provincia y el Municipio se pusieron de acuerdo rápido ante las críticas de los hoteleros por el rol en el temporal.


