Buñuelos de manzana caseros: la receta esponjosa y perfumada para acompañar el mate
Paso a paso para hacer buñuelos de manzana llenos de aroma y textura, ideales para tardes frías o meriendas al estilo casero argentino.
Los buñuelos siempre tienen ese poder mágico de evocarnos la cocina de casa: calorcito, aroma que se filtra por todos los rincones y ese mate circulando entre los comensales.
En esta versión con manzana, la fruta aporta sabor, jugosidad y una dulzura natural que combina de maravilla con la fritura esponjosa.
No hace falta complicarse: la receta es sencilla, casera y perfecta para prepararla en días fríos o para una merienda con amigos o familia.
Ingredientes (para unos 10–12 buñuelos)
-
2 tazas de harina leudante
¼ de taza de azúcar
2 huevos
80 cc de leche
1 cucharadita de esencia de vainilla o un chorrito de licor (opcional)
Ralladura de 1 naranja para aroma
1 manzana pelada y troceada
1 banana pelada y picada
1 cucharada de pasas de uva sin semillas
Aceite para freír
Azúcar común para espolvorear al final
Preparación paso a paso
-
Mezclá la base: tamizá la harina leudante en un bowl amplio junto con el azúcar. Hacé un hueco en el centro y agregá los huevos, la leche, la esencia de vainilla y la ralladura de naranja. Mezclá suavemente hasta obtener una masa homogénea y sin grumos.
Sumá la fruta: pelá y cortá la manzana y la banana en cubitos. Incorporá las frutas a la masa junto con las pasas de uva, mezclando con movimientos envolventes para que se integren bien sin apelmazar.
Calentá el aceite: en una sartén profunda o una olla con suficiente aceite neutro, llevá a temperatura media. Tené cuidado de que no esté demasiado caliente: el objetivo es dorar los buñuelos por fuera sin quemarlos por dentro.
Freí los buñuelos: con una cuchara grande, colocá porciones de masa directamente en el aceite caliente. Freí unos instantes por cada lado hasta que estén bien dorados. Retiralos con espumadera y dejalos reposar sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite.
Toque final: apenas salen del aceite, espolvoreá con azúcar común para dar ese acabado clásico que los hace aún más irresistibles.
El encanto de una receta tradicional
Los buñuelos tienen una historia que se remonta a tiempos ancestrales: en la Antigua Roma ya existían versiones de masas fritas conocidas como “globuli”, y con el tiempo se expandieron por Europa y luego al resto del mundo. El toque dulce con miel o azúcar que hoy conocemos guarda influencia de la cocina árabe en la península ibérica.
A lo largo de los siglos, esta preparación se adaptó a distintos contextos culturales, pero su espíritu casero y festivo se mantuvo intacto. Hoy, los buñuelos siguen siendo un clásico que se disfruta sobre todo en reuniones familiares o cuando las temperaturas bajan y se busca algo reconfortante.
Consejos para que queden perfectos
-
Textura: no busques una masa demasiado líquida: debe ser espesa para que los buñuelos queden bien formados y esponjosos.
Aceite bien caliente pero sin humear: si está muy frío, se llenan de aceite; si está demasiado caliente, se doran por fuera y quedan crudos por dentro.
Servilos enseguida: recién fritos son más crocantes por fuera y tiernos por dentro, acompañados con mate o café bien caliente son difíciles de resistir.
Visitá la tienda virtual de Schroeder Wines
Te puede interesar...











