El conmovedor recuerdo de las amigas de la China Nieto

A ocho meses de la muerte de la acróbata y periodista neuquina María de los Ángeles Nieto durante un show aéreo en México, cinco de sus mejores amigas escribieron una carta abierta recordándola con amor y dolor, y pidiendo que se tomen medidas para que no se repita ese fatal accidente.

Las amigas de María de los Ángeles Nieto no se olvidan de la China. Es imposible. Su sonrisa eterna y amistosa, esa que recordamos también sus compañeros de LM Neuquén, vive en cada uno de los que la conocieron y hoy la tienen presente.

A ocho meses del trágico accidente en el Festival Internacional de Santa Lucía, en México, en el que perdió la vida desarrollando una de sus pasiones, la danza aérea, cinco de sus mejores amigas escribieron una conmovedora carta abierta en la que la recuerdan con la calidez que ella transmitía, y les piden a los responsables de la compañía Elevé, para la que actuaba, que tomen medidas para que no se repita un accidente semejante.

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Creíamos que íbamos a envejecer juntas

Todavía esperamos tú mensaje o llamada para decirnos que volviste de México, que nos trajiste regalitos, y que todos los malos sueños y desvelos que tenemos todas las noches son eso: simplemente un mal sueño.

Sonrisas difíciles de no tener más tus abrazos, tu compañía incondicional, tu mirada, y los mates en el río. Creíamos que íbamos a envejecer juntas, hasta ya teníamos elegido el vestuario y los colores que cada una iba a usar ridículamente con la impunidad de la edad; y que íbamos a seguir compartiendo alguna comida sana y nutritiva para después poder disfrutar de ese rico postre de limón helado, que ahora ya no es tan dulce.

Nuestro grupo es particular, cada una con sus historias, personalidades diferentes pero que como un rompecabezas de seis piezas encajábamos perfectamente.

Se siente tu ausencia en cada encuentro, en cada minuto, en cada día a día. Extrañamos tus locuras y publicaciones de perritos. Los viajes ya no van a ser lo mismo, pero nos queda el refugio en la montaña para estar más cerca de vos.

Dicen que no hay que vivir en el pasado pero en este presente la CHINA, nuestra chinita adorada no está para compartir nuevas aventuras. Dicen que todo pasa y que uno vuelve a la normalidad, pero esto ya no es normal, a nosotras nos falta un eslabón en nuestra cadena de amistad.

El día 30 de septiembre nos ahogamos en una ola enorme. Quedó el dolor y el amor todo al mismo tiempo impregnado en nosotras. Estos meses que pasaron quisimos que la China no se nos salga de nuestros poros. No quisimos que nada de lo vivido y lo aprendido se nos olvidara, para que no desaparezca, para que no vuele tan alto que no podamos abrazarla.

Estábamos en silencio porque nos atragantamos con tanto. Pero ahora las palabras empiezan a encontrar un lugar. Son palabras auténticas y por eso son para sanar, para recoger los pedacitos. Es por eso que de alguna manera queremos expresar nuestro sentir, para que nadie más pierda una amiga, una hija, una hermana, tía o novia de la manera en que se fue la China.

Quizás para otros es más fácil continuar y seguir adelante con el montaje de su espectáculo, persiguiendo brillar en las alturas y ser originales. Nosotras al ver todo esto nos preguntamos: ¿cambio algo después de ese 30 de septiembre? Y nos da la sensación de que no.

El accidente que nos robó a nuestra amiga sucedió en el marco de un evento llevado adelante por una compañía de danza aérea. Fueron 7 metros más o menos. No había red, ni ambulancias para sostener a esa plumita. Hoy por hoy no se observa que esto se haya modificado. Se sigue promocionando como una disciplina novedosa, moderna pero ¿con qué riesgos? Actualmente ellos como coordinadores del show ¿qué seguridad dan de que lo que pasó no le pase a nadie más?

Esa tarde, frente a la virgencita de Guadalupe, no se veían ambulancias en el predio como debían haber exigido los responsables en la prueba del espectáculo. Quizás no hubiera cambiado en nada el doloroso y agonizante desenlace. Solo vos sabes que se siente esa caída libre; y ellos, tus compañeros, siguen pendiendo de un hilo sin tener quien los sujete, sin una red de contención o colchoneta, siguen desafiando la gravedad y dejan librado al azar su vida.

Tampoco sabemos qué pasó. Cómo una cuerda que se usa para escalar alturas enormes se rompe así como así. ¿Se investigó? ¿Cuál fue el informe final? ¿Se anotició a la empresa que fabricó la cuerda lo que pasó? ¿Quién es el responsable de que esa cuerda se haya roto?

La China, en ese galpón hizo hermosas amistades; y dedicó mucho tiempo, compromiso y amor en su práctica, y con sus alumnos. Cuando fue el accidente la escuela solo cerró dos días. Para nosotras esto es para siempre. No revive entre las cenizas como el Fénix.

Es un momento que no se lo deseamos a nadie. Sentir esta fragilidad, este dolor que no calma, este vacío que nunca vamos a poder llenar, es algo que te cambia como persona de por vida.

Como amigas, creemos que es válido cuestionarnos y preguntar a los que deben responder. Queremos hacer visible que en cada montaje hay responsables, que continúan sin cuidar a sus compañeros/as, sin brindar seguridad y reconocimiento a quienes confían en empresas que buscan fama y renombre sin medir consecuencias.

Queremos que otras personas no pasen por esto. Durante estos meses muchas preguntas siguen dando vueltas y las queremos compartir; y mostrarle nuestro sentir ante un acontecimiento que saco de nuestras vidas a una persona muy especial: nuestra amiga de color, la NEGRA.

Arroquy Maricel – Asmus Ingrid – Cassolini Andrea – Díaz Cecilia – López Mercedes

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