El cuadro que refleja el alma de una mujer

La imagen de una abuela de Mariano Moreno se exhibe en Europa.

POR FABIAN CARES / regionales@lmneuquen.com.ar

La vida se compone simplemente de una cadena de millones de momentos. A veces una palabra, una fotografía, un video o una pintura pueden inmortalizar algunos de ellos. Ese fragmento de vida y de tiempo se convertirá, sin dudas, en un tesoro en nuestro cofre de los recuerdos. Por esta razón, La mirada de Aurora refleja la magia de la historia de vida de Aurora Molina, una vecina de Mariano Moreno que, con casi un centenar de años sobre sus espaldas, aún camina las calles del pueblo que la adoptó hace más de 60 años.

Un día un fotógrafo vio en ella una toma imperdible y otro día una pintora notó cómo su alma que se escapaba por su mirada. “Miraba hacia adelante, pensando en el pasado. Una mirada intacta pero llena de historia”, dijo la artista plástica cutralquense Verónica Velázquez al comenzar a bosquejar el retrato de Aurora. Hoy el cuadro con la pintura que nació de sus manos recorre los principales museos y espacios de arte de Madrid, en España. Antes había sido presentada en el Salón de Dioramas de Cutral Co.

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La historia de Aurora se compone de sacrificios desde su nacimiento en las inhóspitas tierras de un paraje conocido como Aguada de Muñoz, en cercanías de Las Lajas. Allí, sus padres Pedro Molina y María Ramírez hacían patria cuidando animales. Compartió su niñez con sus hermanos menores Segundo y Virginia. Con los años, sus padres adquirieron un terreno en Mariano Moreno y construyeron su casa.

Siempre estuvo con los que más lo necesitaban. “Acompañé a mis padres hasta sus últimos suspiros, mi madre se me fue muy joven, a los 50 años, y mi padre, a los 83”, contó Aurora. La vida la premió con una hija única a la que bautizó Aurora del Tránsito. Cuando ella quedó huérfana de su madre, se animó a desafiar al destino y construyó una familia con su hija y su padre, y emprendieron varios trabajos para “parar la olla”. Acompañó a su padre en trabajos de zapatería y soguería y también en el desarrollo de huertas, desde donde sacaban variadas verduras que sabían preparar en bolsitas de medio kilo y, con su hija de la mano, recorrían las calles del barrio militar de Covunco vendiendo su producción. “Siempre nos ganamos la vida honradamente”, dijo.

Todo el pueblo la reconoce y sabe que Autora tiene un gran corazón y es muy solidaria

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También contó que gran parte de su vida se dedicó a trabajar como empleada doméstica en las casas del regimiento y en los hogares de familias tradicionales. Un dato que muestra su gran superación en la vida es que la enfrentó sin saber leer ni escribir. Cuando tenía 20 años acompañó durante un año a su padre al ciclo primario nocturno en la Escuela 135 de Mariano Moreno. “Fuimos un año solamente, porque la vida se venía aún más difícil”, recordó.

Hoy Aurora vive en la casa que siempre fue su casa, donde vivió con sus padres. Allí comparte sus días con cuatro nietos, cinco bisnietos y una tataranieta.

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