Tras conocerse el fallecimiento del policía bombero que se disparó en la cara, las redes sociales se colmaron de mensajes de dolor y pesar de aquellas personas que lo conocieron. Por su parte, la familia del hombre apuntó contra el organismo policial por no acompañar al joven.
Sergio “Keko” Rosales, de 31 años, murió este viernes por la mañana luego de tres días internado en el hospital Castro Rendón tras dispararse en el rostro con su arma reglamentaria en un confuso episodio. A pesar de la atención recibida, el disparo había causado un importante daño prácticamente irreversible, que lo dejó en estado crítico hasta su deceso.
Este viernes la Policía confirmó su muerte y las muestras de dolor no se hicieron esperar en las redes sociales, donde compartieron fotos de Rosales junto a mensajes de despedida, principalmente de la zona de Chos Malal, de donde era oriundo.
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