Por Martín Gamero - deportes@lmneuquen.com.ar
“Quiero que se respeten. Que respeten al adversario y a nosotros (terna arbitral). Nosotros nos equivocamos, igual que ustedes, pero nada justifica una falta respeto”, es parte del ejemplar mensaje que les brindó el árbitro, Ezequiel Hernández, a los jugadores de Conflu y Unión de Zapala, en la previa al partido de octava división (tienen 14 años) en LIFUNE.
Se dio en medio de un final emotivo y tenso de competencia, en el que no faltan las presiones para los chicos, ya que de sus resultados también dependen ascensos y descensos de los clubes. De hecho, hoy puede haber campeones.
A este joven árbitro de 29 años y que lleva poco más de dos dirigiendo la Liga le surgió la idea de transmitir ciertos conceptos antes de los partidos, con el fin de que todos terminen disfrutando del juego.
“Comencé a finales de mayo, el día que debuté en sexta división en un clásico. Esa jornada se me ocurrió dar un mensaje y desde aquella fecha que lo venga haciendo”, afirmó Hernández. En relación a cómo reaccionan los chicos, aseguró que fue muy bien recibido. “Por suerte lo entendieron perfectamente.
El ejemplar mensaje de un línea a los pibes en tenso final lifunero
Se dedicaron a jugar a la pelota, solamente. Trato, desde mi humilde lugar, que los chicos entiendan que son rivales no enemigos” y explicó que solo le habla a los jugadores pero que a futuro se los comunicará a los técnicos.
“Ellos, junto a dirigentes y jugadores, son piezas fundamentales para ayudar a cambiar las cosas que no están bien en las formativas”, explica a LMN. Justamente el DT de la octava de Confluencia, Diego San Martín, aplaudió el gesto.
“El mensaje fue claro, y los chicos escucharon atentamente, me pareció muy bueno, quitó mucho la presión de los pibes. También está buena su manera de explicarles cada situación de juego”, destacó. Hay un concepto que tiene en claro, el juez, y es que los que están afuera del campo, son de palo. “Están los que alientan todo el tiempo y los que insultan a todos.
Cuando ocurre esto último aplicamos el protocolo insulto cero que tienen las formativas de LIFUNE. Una vez nos pasó en la décima división (que son los más chicos que suman en la tabla general) que tuvimos que parar un partido porque un padre no paraba de insultar a su propio hijo ¡Imaginate! Por eso los de afuera son de palo”. Ezequiel agradece a varias personas que les enseñaron valores.
“Mi mamá que lo sigue haciendo, al director de árbitros Carlos Escobar y a los instructores nacionales, Néstor Orellano y Guillermo Martín de nuestra asociación APAF. Por último también a los chicos, que son los protagonistas del juego”. Muchas veces vaúleados, reconocer al juez esta vez es lo más justo.