"El evangelismo crece por dar lo que busca la gente"

El pastor Márquez dio su visión de la encuesta que hizo el Conicet.

Por Ana Laura Calducci - calduccia@lmneuquen.com.ar

El pastor evangelista Hugo Márquez, referente de la asociación religiosa AMEN, coincidió en que hay un marcado retroceso del catolicismo en Neuquén, al igual que en toda la región, como revelaron las conclusiones de una encuesta reciente del Conicet. Lo atribuyó a que los fieles se cansaron de la liturgia “aburrida” y “los resabios de la Edad Media”. Consideró que los evangélicos vienen creciendo fuerte en la Patagonia y parte del norte argentino porque ofrecen ceremonias a las que “la gente va y se lleva algo”.

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Según la encuesta del Conicet, uno de cada cuatro habitantes de la Patagonia es evangélico, otros dos son católicos y el restante se define como no religioso. Es la región del país con mayor penetración del evangelismo.

Según Márquez, en Neuquén la cantidad de evangélicos es aún mayor de lo que reveló el sondeo. Observó que “en la encuesta, faltó distinguir entre los que se confiesan y los que practican, porque muchos se dicen católicos, pero hace 20 años que no van a misa”.

Sostuvo que en Neuquén, como “en Chaco, Misiones y el sur de la Patagonia, estamos creciendo mucho” y lo asoció, citando a un teólogo brasilero, “con que hay muchos tipos de iglesias, pero espiritualmente son sólo dos: las que están vivas y las que están muertas”.

Observó que los católicos “conservan el ritual, la liturgia, y eso aburre, porque la gente va y no le significa nada, no le sirve para nada; pero acá en la zona, como en Chaco y en Corrientes, nuestras iglesias dan un mensaje de acuerdo a la necesidad, las personas van a buscar algo y no pueden salir vacías. El evangelismo crece por dar lo que busca la gente”.

Explicó que “el nuestro es un mensaje más actualizado y la liturgia no es tradicional, no tiene resabios de la Edad Media ni sacramentos, es una expresión espontánea y eso es muy importante porque la gente va y se lleva algo”.

Indicó que también los favorece “que predicamos la vida de Jesús, no decimos que la salvación o la verdad esté en nuestra iglesia, y es más importante el mensaje que la institución o la jerarquía”.

Añadió que otro aspecto a su favor es que tienen seguidores “más fervorosos y comprometidos”, que forman parte de la evangelización “porque no hacemos diferencia entre el clero y los laicos, ni usamos toga o sotanas para marcar que unos son santos y otros gente común”.

Sobre el desarrollo territorial, puntualizó: “Tenemos más de 200 casas abiertas en los barrios de Neuquén y muchas veces esas casas dan lugar a alquilar un saloncito e ir creciendo, porque es la gente que está en la universidad, el comercio o la industria la que tiene un compromiso y, así como hay gente que milita en política, nuestras iglesias son militancia del evangelio”.

Opinó que, pese a la expansión del evangelismo, “el Estado y el periodismo hacen diferencias” en favor del catolicismo. Aclaró no obstante que ellos defienden el laicismo y se oponen a recibir cualquier tipo de subsidio “porque no queremos tener ningún condicionamiento político ni de ningún gobierno”.

La incursión en política es una estrategia planificada

El pastor y referente de AMEN, Hugo Márquez, le dijo a este diario que los líderes de las religiones evangélicas de Neuquén decidieron ingresar de lleno a la política cuando se dieron cuenta de que “estábamos esperando que otros hagan lo que nos toca hacer a nosotros”.

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Indicó que David Schlereth, diputado nacional de Cambiemos, y Nadia Márquez, su hija y concejal por el sobischismo, son parte de ese cambio de estrategia, que les está dando buenos resultados.

En palabras del pastor, la cosa se plantea de la siguiente manera: “Así como hay cristianos que están en las consejerías y otros que trabajan con los niños, hay gente que se va involucrando en política y es cierto que es algo en lo que históricamente no hemos entrado mucho, porque había un cierto prejuicio y no estaba bien visto que un cristiano evangélico estuviera en política, pero nos dimos cuenta de que estábamos esperando que otros hagan lo que nos toca hacer a nosotros”.

Agregó que, en ese proceso, “también entendimos que la política es un ámbito más adonde llevar nuestro mensaje, aunque ahora veamos que algunos se molestan con esto”.

Explicó que, en la actuación de Schlereth en el Congreso, “nuestros argumentos siempre fueron científicos y tenemos muy en claro que no se puede argumentar desde nuestra fe en cuestiones que son para todos, porque tampoco acepto que los demás me impongan”.

Dijo que, cuando un evangélico se opone a la igualdad de género, la legalización del aborto o las familias diversas, es porque “discute como un ciudadano para el cual la vida es el valor más alto, porque en nuestro país no hay pena de muerte ni para un militar que mató a 30 mil argentinos, y ahí no estamos hablando de fe”.

Agregó que, en el mismo sentido, “cuando hablamos de política y actuamos en la ciudad, lo hacemos desde los valores, y en eso no hay nada de dogma, nada de fe ni de Biblia”.

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