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La Mañana

El futuro en la incertidumbre

Economía o salud. Esa es la cuestión. Guste o no. Es la odiosa contradicción a la que se expone la sociedad ante el brote de coronavirus. Los países que demoraron las medidas de aislamiento social en pos de proteger la economía lo pagaron caro. Entre ellos, Italia, España y Estados Unidos. ¿Salvaron sus economías poniendo más muertos que otros países de similares condiciones socioeconómicas? No. De todos modos, tiene que correr el tiempo aún para cerrar los balances del impacto económico. Los muertos se cuentan a diario. No admiten análisis.

A la Argentina la pandemia la halló en crisis. En pleno proceso de reestructuración de una deuda impagable en los términos asumidos al contraerla. Con más de 35% de pobres. Y miles de pymes caídas en los últimos dos años.

Reactivar la economía propiciará una mayor circulación del COVID-19 en tiempos de alta demanda sanitaria.

En ese contexto, no era difícil elegir la salud antes que la economía. No hubo dudas al respecto entre los responsables de la conducción política del país, las provincias y los municipios. Nadie con responsabilidad de gobierno sacó los pies del plato, pero no tardaron en aparecer los dirigentes opositores que cuestionaron la cuarentena. El empresariado no tardó en activar sus mecanismos de presión para flexibilizar el aislamiento. El desamparo económico de millones de personas actuó en el mismo sentido. Y aparecieron los dirigentes opositores, sin responsabilidad de gobierno, que se sumaron a la presión. Finalmente, se reactivarán actividades. Se incrementará la circulación de personas. Debiera aumentar también la circulación del COVID-19. Al mismo tiempo, los hospitales comenzarán a tener los picos de demanda invernales. Sin coronavirus, las guardias se colapsan de enfermos todos los inviernos. El desafío esta vez es mayor. La incertidumbre es grande.