El gas de Vaca Muerta y el cambio de reglas

El gobierno neuquino y el sindicato petrolero criticaron que Nación no cumpliera con el beneficio para las nuevas áreas.

POR FERNANDO CASTRO / Editor +e

El gobierno nacional se tomó todo enero para evitarse problemas: trató de que las empresas aceptaran la nueva versión de la resolución 46 del ex Ministerio de Energía para poder cumplir con las metas fiscales impuestas por el Fondo Monetario Internacional. El secretario de Energía Gustavo Lopetegui y el entorno del ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, fijaron los parámetros del nuevo plan ante las empresas, pero no lograron despejar del todo la posibilidad de futuros litigios de toda la industria. En ese contexto, Nación prefirió no reformular el actual esquema normativo, que establece una curva de precios hasta 2021 y que, en los hechos, reconocerá menos volúmenes de gas con el beneficio. El presupuesto de 2019 tiene asignados unos 700 millones de dólares para ese rubro, y algunas estimaciones señalan que para la cobertura de la producción en condiciones de acceder al beneficio se requeriría de al menos el doble. Hacia adelante, hay un camino con incertidumbres evidentes. El principal yacimiento gasífero del país, Fortín de Piedra, queda cruzado por las tensiones. De ahí se extrae casi el 25 por ciento del gas de la provincia. Y con una inversión de 1700 millones de dólares, fue parte del andamiaje que posibilitó los excedentes que hacen pensar en otros mercados, que hoy son pura realidad, como los de Sudamérica. Y los que se pueden avizorar en el futuro, si es que finalmente las grandes obras de infraestructura logran esquivar esas “idas y vueltas” a las que aludió el gobierno provincial en las últimas horas. Faltan miles de kilómetros de ductos y obras para licuar gas en puertos, que permitirían un salto de escala para pelear en las ligas mayores, como horizonte asiático. Es claro que todo parece volverse parte de una broma cuando se mira el contexto de la última semana.

En materia de producción, queda por verse cuál será la actitud de la principal productora de gas del país (Tecpetrol). ¿Se guardará el gas que no le subsidian? Y por otra parte: ¿cómo afectan al resto de la industria estas inestabilidades?

Se sabe, parte de lo menos deseado en un sector que traza objetivos a décadas es el cambio de reglas. Y parte de eso es lo que está ocurriendo.

Al mismo tiempo, hay cierto riesgo de que una eventual caída de la actividad, que acaso no se note en el corto plazo pero sí en los meses subsiguientes, tenga su correlato en los fondos de regalías que percibe el gobierno provincial, luego de dar un salto del 43 por ciento en promedio (gas y petróleo) durante el 2018.

No por nada ayer el presidente de la comisión de Energía del Senado, el titular del gremio petrolero Guillermo Pereyra, salió a marcar la cancha ante la eventualidad de que la versión mesurada del subsidio afecte los puestos laborales. En el plano político, el propio gobernador Omar Gutiérrez había hecho su crítica más dura al gobierno nacional.

Neuquén viene siendo noticia, sobre todo en el último año, por algunos de los mejores indicadores económicos y de empleo del país. Y es eso lo que no se quiere perder, en un contexto en el que 700 pymes también dependen de los fondos que dejan las petroleras, a razón de 5000 millones de dólares en los dos últimos años.

Es cierto, está el petróleo como opción. Es la alternativa hacia la que se habían volcado varias operadoras, pero que había entrado en crisis durante el trimestre final de 2018, con una caída del 40 por ciento en el precio del crudo, que se revierte levemente para dejar el valor del Brent en torno a los 60 dólares. Por ahora es suficiente como para no poner en duda ciertos niveles de actividad, que no obstante no se asemejan a aquel mejor panorama que esperaba la provincia con el ingreso de nuevas áreas al precio estímulo de la producción de gas.

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