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El glaucoma, el "ladrón silencioso de la visión"

No da señales y, cuando se lo detecta, los daños son irreversibles.

Buenos Aires

El daño que causa esta enfermedad puede comenzar mucho tiempo antes y avanzar hasta un punto de no retorno en el que la persona deja de ver de manera irreversible. Por eso se considera que el glaucoma es "el ladrón silencioso de la visión". En la actualidad, afecta a 80 millones de personas en el mundo (aunque casi la mitad no lo sabe) y se estima que en 2040 serán más de 110 millones quienes la padezcan. Puede aparecer a cualquier edad, pero su prevalencia aumenta con los años: en nuestro país, afecta al 5% de los mayores de 50 años y a uno de cada 10 mayores de 80.

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El glaucoma es una afección del nervio óptico ocasionada por un aumento de la presión intraocular que produce daño en el nervio óptico y por lo tanto en la visión. Si bien puede presentarse a cualquier edad (incluso en forma congénita o durante la juventud), suele aparecer a partir de la cuarta década de la vida, apunta el médico oftalmólogo Omar López Mato, miembro de la Cámara de Medicina Oftalmológica (CAMEOF). "El gran problema es que la mitad no lo sabe porque la enfermedad no da síntomas o porque la persona no fue nunca al médico oftalmólogo. De manera que cuando llega a notar pérdida de visión es porque ya perdió mucha capacidad visual", dice Javier Casiraghi, médico oftalmólogo del Hospital de Clínicas.

El aumento de la presión en el ojo se puede dar de diversas formas: "Puede aparecer bruscamente con congestión y dolor (glaucoma agudo) o evolucionar lentamente a lo largo de los años sin dolor ni síntomas, convirtiéndose en el ladrón silencioso de la visión", explica López Mato. En esa segunda forma de presentación (conocida como glaucoma de ángulo abierto), que es la más frecuente, "apenas puede aparecer una mínima cefalea", dice Casiraghi. "Esto genera que, al no saber que padece la enfermedad, el paciente va perdiendo gradualmente la visión de manera irrecuperable, por tal motivo el diagnóstico y tratamiento deben ser realizados tempranamente".

En tanto, el glaucoma agudo por bloqueo o de ángulo cerrado es lo que se conoce como "ataque de glaucoma". Es mucho menos frecuente y "se trata de una urgencia que sí da síntomas: la gente consulta porque tiene dolor, ojos enrojecidos, trastornos de visión, vómitos, dolor de cabeza intenso, ve halos de luces, todo junto y todo de golpe", amplía Casiraghi. Y sostiene que en el examen que realiza el médico oftalmólogo no solo detecta si hay o no glaucoma, también el tipo y su estadío evolutivo, es decir si es incipiente, leve, moderado, severo, terminal o absoluto.

"Si se compran los anteojos en la calle o el kiosco o en la óptica sin hacer el examen oftalmológico previo, el paciente nunca sabrá si tiene glaucoma", alerta Casiraghi. "El examen debe hacerse aunque no haya síntomas ni signos de patología alguna. Eso es prevenir: realizar los controles adecuados a tiempo para que no aparezcan enfermedades o para detectarlas en estadíos iniciales o precoces". "Cuanto más precoz el diagnóstico, más posibilidades de mantener una buena visión. De allí la importancia de la consulta rutinaria al oculista", acuerda López Mato.

La toma de presión ocular es de rutina en la consulta, ya que es la única forma de detectar la enfermedad, y existe un increíble desarrollo tecnológico que favorece diagnósticos muy precoces. Además de la toma de presión ocular, también hay que evaluar el ángulo del ojo (para saber el tipo de glaucoma), realizar un campo visual y la evaluación del nervio óptico, que permite establecer el estadío evolutivo del glaucoma.

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