El largo camino hacia la explotación no convencional

El horizonte de los hidrocarburos no convencionales abre perspectivas de una actividad que multiplicará los recursos que quedarán en la provincia. Pero hasta que se inicie la producción a escala, lo que se estima sucederá en un período de entre 3 y 5 años, será necesario superar barreras de precios, costos, provisión de equipamiento, desarrollo de recursos humanos calificados, importaciones de insumos y respuestos, soluciones ambientales y disputas con superficiarios.

Por Claudio Scaletta
scalettac@lmneuquen.com.ar

En los momentos de crisis suele aparecer la esperanza. La economía hidrocarburífera neuquina es un excelente ejemplo: luego de que la producción y las reservas probadas de gas y petróleo alcanzaran un punto de inflexión y se introdujeran en el tobogán de la declinación, del que todavía no salieron, apareció la luz al final del camino. Para una economía que vive del gas y el petróleo, para un Estado provincial que tiene a las regalías entre sus principales ingresos (ver páginas 4 y 5), el dato de la existencia de gigantescos recursos hidrocarburíferos de arenas y arcillas compactas (roca madre) resultó un salvavidas inesperado.
Hoy son muchos los técnicos que afirman que la existencia de los “no convencionales” era un dato conocido y que las prospecciones de la extinta YPF estatal ya los había detectado. El dato es cierto, pero hace pocos años nadie hablaba de estos recursos. Tuvo que ocurrir el progresivo agotamiento de los yacimientos convencionales, pero también un cambio tecnológico con aumento de los precios internacionales, para que pueda pensarse en pasar de lo que sólo eran recursos muy potenciales a la esperanza de futuras reservas.
El petróleo y el gas están allí, en las arenas profundas y en la roca madre de las grandes formaciones del subsuelo provincial: Vaca muerta y Los Molles. Pero deberá extraerse y serán necesarias inversiones multimillonarias, nuevas tecnologías, muchísimo equipamiento, capacitar mano de obra, desarrollar una nueva logística y superar infinidad de limitaciones institucionales.

Multiplicador
Desde la economía aparece también un dato clave para la provincia. Una de las características de la industria hidrocarburífera es su carácter extractivo, con relativamente bajo efecto multiplicador económico en las zonas de “producción”, en función a los recursos totales generados por la actividad. La producción no convencinal, en cambio,  es mucho más intensiva y cara, lo que visto desde la región significa que quedarán localmente muchos más recursos. A modo de ejemplo; la perforación de un pozo convencional, dependiendo de sus características, insume entre 1 y 2 millones de dólares. Un pozo fracturado vertical de tight (arenas compactas) demanda entre 3,5 y 5 millones de dólares. El pozo exploratorio, profundo, fracturado horizontal, presentado recientemente por la estadounidense Apache en cercanías de Zapala requirió una inversión de 24 millones de dólares. El pozo en La Calera de la misma firma, “ultraprofundo”, de 5.300 metros, con temperaturas de trabajo en profundidad de hasta 180 °C, insumió 17 millones de dólares. Estos no serán los estándares. Por ahora se trata de pozos exploratorios, que forman parte de una secuencia de producción no estandarizada. Su objetivo consiste en determinar la productividad potencial de las formaciones a fin de conseguir las ecuaciones económicas para decidir el inicio de inversiones mayores para la potencial producción a gran escala.  Pero estos números brindan una aproximación al cambio en la magnitud de las inversiones que recibirá la cuenca neuquina. Otro dato adicional es que donde la explotación convencional demandaba un solo pozo, la no convencional necesita un reticulado de pozos.

Obstáculos
Las razones para la esperanza existen porque los recursos naturales están. Pero en el medio también existen razones políticas y económicas que transforman el camino en una verdadera carrera de obstáculos.
La privatización de los ’90, primero, y la provincialización de la década pasada, después, dejaron a la provincia en una situación de dependencia de la suerte de las empresas. Si a las operadoras les va bien, a la provincia también. Esto explica las gestiones del actual gobernador para conseguir la mejora de los precios recibidos por los privados, actualmente plasmados en los programas Plus. El tema no está resuelto. A modo de ejemplo; de los 5 millones de metros cúbicos diarios de gas que se extraen bajo programas Plus, sólo alrededor de 2 millones reciben los precios plus. De todas maneras las partes reconocen que el proceso no está completo, pero sí encaminado, fundamentalmente porque se suma una realidad adicional. Las importaciones argentinas de gas son cada vez más caras, con un precio claramente superior al que se necesitaría para desarrollar el aumento de la producción local. Este dato permite predecir que el problema para transformar recursos en reservas y motorizar el boom de la explotación en la cuenca neuquina seguramente no estará en la insuficiencia del nivel de precios.

Demandas empresarias
Si hace algún tiempo sentarse a la mesa con empresarios petroleros suponía escuchar un largo reclamo por los precios recibidos hoy las cosas cambiaron. Los precios no se olvidaron. Siempre que, por la razones que fueren, una firma privada no recibe los precios plenos del mercado internacional las demandas de precios existen (alcanza con ver la historia del agro argentino para graficarlo), pero pasaron a un segundo plano. En cambio, se volvió más común el reclamo por los costos. Por ahora, la situación no parece tan dependiente del tipo de cambio, como sucede con otras actividades exportadoras de la región más intensivas en mano de obra (ver páginas 6 y 7), sino por los costos en dólares locales comparados con los costos en dólares en otros países. Por ejemplo: para producir las fracturas hidráulicas en los pozos no convencionales se requieren equipos que aporten la potencia de presión hidráulica. Un equipo que brinda una potencia de 1.000 HHP (Hydraulic Horsepower) tiene un costo, alquilado en la cuenca neuquina, de 18.000 dólares diarios. El mismo equipo, alquilado en Estados Unidos, cuesta 12.000. Fuentes de las firmas que proveen este servicio (de las que hay sólo 3 en la Argentina) descartaron problemas de falta de competencia en la provisión, o de escasez en los actuales niveles de producción. Atribuyeron el diferencial de casi el 50% a mayores costos de la mano de obra, presuntamente, por la falta de flexibilidad, y a los mayores costos emergentes de la importación, tanto del propio equipamiento, como de los repuestos para mantenimiento.

Costos e impuestos
Lo expuesto brinda los primeros indicios para conocer por dónde pasan las principales limitaciones para la expansión de la actividad. A la cabeza se encuentra la provisión de los nuevos equipos. El reciente caso del pozo de Apache en proximidades de Zapala vuelve a servir de ejemplo. Allí fue necesario proveer 32.000 HHP. No sólo se llevaron todos los equipos de la cuenca, sino que debieron traerse también de otras cuencas. Luego, ante una avería, se demandó un equipo de una segunda empresa. En otras palabras, la perforación de un solo pozo demandó, por más de un mes, casi todos los equipos de una proveedora.
Desde la economía la ecuación es clara. En un solo pozo pueden existir entre 30 y 40 millones de dólares en equipamiento. Si las inversiones lo justifican, los equipos aparecerán, pero las empresas de servicios de perforación necesitan tener la certidumbre de continuidad y volumen de la actividad para decidir traer los equipos. En este punto, el principal reclamo se encuentra en las restricciones a la importación, no sólo por los mayores costos, sino por las demoras en Aduana.
Hilando más fino, los empresarios comparan la legislación local con la canadiense, donde el régimen de propiedad de los hidrocarburos es similar al de Argentina (a diferencia de Estados Unidos) y donde hoy existe uno de los desarrollos en hidrocarburos no convencionales más importantes del mundo (junto con Estados Unidos). Las operadoras destacan que allí se exime de impuestos hasta que se completa el repago del capital invertido. Por ello demandan también algún régimen impositivo especial tanto del Estado nacional, como del provincial, todo mientras dure el proceso inversor.

La tierra y el agua

Uno de los reclamos a nivel mundial contra la explotación de hidrocarburos no convencionales es el ambiental. En Europa se discute su prohibición, que ya está avanzada en Francia. La pileta de 33 mil metros cúbicos que debió realizarse para la perforación del pozo de fracturas horizontales de Apache brinda un ejemplo de la magnitud de la necesidad del recurso. En el caso de Apache el problema fue económico, trasladar esta agua (proveniente de Los Barreales) en camiones cisterna desde Plaza Huincul al emplazamiento a 30 km de Zapala.
Desde las empresas niegan que la provisión de agua o los efectos de su utilización representen un problema ambiental. Reconocen que los problemas existieron en el pasado. En concreto en Estados Unidos, donde se realizaron fracturas en pozos de muy baja profundidad que, en algunos casos, contaminaron napas que se utilizaban para riego. Los empresarios explican que en la cuenca neuquina las fisuras se realizan a varios miles de metros de profundidad en rocas muy compactas (lo que supone fisuras de corto alcance), por lo que juzgaron que resultaría nula la posibilidad de contaminación. Respecto de la cantidad de agua utilizada destacaron la abundancia de recursos hídricos en la provincia y señalaron que, por ejemplo, los 33 mil m3 del pozo de Apache son “30 segundos” del flujo del Río Negro. “Además, una vez que la explotación adquiera escala el agua se reutilizará”.
Un segundo nivel de problemas es la disputa con los superficiarios, en particular las comunidades originarias, problema que sin embargo no parece preocupar mucho a las empresas. La síntesis es que el conflicto es económico y que seguirá resolviéndose como hasta ahora.

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