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El neuquino que busca que los juegos de mesa sean declarados de interés cultural

Fernando Berdichevsky habló del grupo de aficionados que creó en la zona y de la importancia de que jugar no sea solo cosa de chicos.

Un apasionado de los juegos de mesa. Si, de esos que no pueden evitar pensar en estrategias, que se quedan manija, que le dedican horas y horas al tablero y que siempre quieren ir por más. Ojo, no estamos hablando de un ludópata ni incentivando una actividad vinculada a apuestas por dinero, que pueda llegar a desatar una patología. No. Fernando Berdichevsky es un coleccionista que le gusta hacer escuela y que se mantiene al tanto de las nuevas tendencias, activo en grupos de gamers, siempre ávido de información.

Además de crear y mantener un grupo de aficionados en Neuquén y de hacer movidas para que cada vez más personas puedan conectarse con su faceta lúdica, se sumó a una movida a nivel nacional que busca que el Estado declare a los juegos de mesa como una actividad de interés cultura.

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Como a muchos chicos, Fernando descubrió este universo en su infancia signada por los desafío de cartas y ajedrez que mantenía con sus abuelos y las propuestas - como el Magic- que fue descubriendo eventualmente. Tras esa introducción, los juegos de rol -de los que se declara fanático-, lo llevaron a explorar otros territorios y abrir una puerta que no imaginaba cuando empezó a buscar alternativas ante la frustración por el faltazo de algún participante.

"Los juegos de rol son como una improvisación de teatro que tiene reglas. Como es una tarea conjunta, cuando falta uno de los personajes o el director, desaparece la historia. Entonces yo empecé a decir 'juntémonos igual, consigamos juegos de mesa, de estrategia'. Así empecé a descubrir varios, como Puerto Rico, que lo llevó uno de los chicos", contó el ludófilo que se gana la vida como abogado.

"Así empezamos a jugar más juegos de mesa que de rol y con el tiempo se convirtieron en dos juntadas separadas. De esto estoy hablando de año 2008, 2009", contextualizó y agregó que en los años siguientes empezó a coleccionar juegos.

"En 2011 encontré una página en Internet que se llama boardgamegeek.com que es como la biblia en juegos de mesa. Existe hace 20 años y al día de hoy tiene más de 100 mil juegos en catálogo. Tiene un registro de todo lo que sale, te dice quién es el diseñador de cada juego, en qué año salió, hay fotos, foros. Hay de todo, te explota la cabeza", sintetizó entusiasmado.

"A partir de ahí empecé a averiguar qué más había, qué se podía conseguir afuera. En esa época no se conseguía mucho acá. De hecho hoy hay pocas tiendas especializadas. En 2015 ya tenía unos 100 juegos", contabilizó Fernando, antes de recordar que ese mismo año regresó de Europa con una valija repleta de propuestas difíciles de encontrar en el mercado local . Además aprovechó su paso obligado por Buenos Aires para asistir por primera vez a un encuentro con otros aficionados, organizado por el grupo denominado Geek Out. Esa fue la semilla que lo motivo a replicar la movida en Neuquén.

Bar con juegos

El universo lúdico lo llevó a conocer a Guillermo Petz, otro apasionado de los tableros, a quien asesoró y le encargó otra figurita difícil aprovechando una escapada a Chile. Al regreso, se tomaron un tiempo para una partida que los llevó a potenciarse, primero fantaseando con la posibilidad de instalar una tienda en la zona. Luego, le pusieron fichas a emular las experiencias de juegos en bares que estaba en boga en otras geografías para darle rienda suelta al hobby y contagiar a curiosos y recién llegados.

"Empezamos en Elita los jueves a la tarde en 2016. Estuvimos un año y medio. Tuvimos que dejar por un tema de organización. Buscamos alternativas y conseguimos que nos dejaran ir todos los jueves también al café del Museo Nacional de Bellas Artes, hasta que hubo un principio de incendio en el lugar. En 2019 empezamos a hacer un evento mensual en espacios grandes. Primero nos prestaron el la Escuela de Fotografía, después el salón del Rotary de Cipolletti. Ahí fueron como 80 personas. Después con la pandemia se cerró todo", resumió para luego contar que la actividad se retomó este año en el bar Charleston, ubicado en Carlos H. Rodríguez 374.

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Cada martes a partir de las 17, Fernando y otros board gamers comparten sus ludotecas en forma gratuita con los clientes de ese local gastronómico, gestionado por la mendocina Gabriela Zanetta, quien además, todos los días pone a disposición cartas, datos y Jenga para que sus comensales abandonen sus celulares y compartan un momento distintos y divertido mientras disfrutan de tragos, pizzas y otras delicias de su carta.

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El bar Charleston invita a jugar juegos de mesa en forma gratuita con tan solo una consumición.

El bar Charleston invita a jugar juegos de mesa en forma gratuita con tan solo una consumición.

"Todos estamos muy predispuestos a enseñar. Siempre hay gente nueva, gente que por ahí va a tomar algo y que, como mira, le proponemos probar un juego. Otros llegan porque escucharon por un amigo y vienen a ver de qué se trata. Pueden venir en parejas, en grupo, solos. No hay ninguna restricción. Hay juegos para todos los niveles de complejidad, de reglas. Solo se pide que se consumar en el bar, que se cuiden los juegos y que los chicos vayan con un adulto responsable.", explicó Fernando sobre el club del los martes que ofrece como clásicos el Carcassonne, Aventureros al tren, Código Secreto, Illusion o El Camarero.

Neuquén como sede de encuentros y el reconocimiento como actividad cultural

Además de transmitir sus conocimientos y poner a disposición sus tesoros en Charleston, Fernando continúa activo en diferentes agrupaciones de gamers que celebran ser parte de una suerte de edad de oro que existe en la actualidad, ya que advierten mayor apertura del mercado a nivel nacional e incluso local, con Flipper incluyendo en su vidriera Aventureros al tren.

"Hay un grupo en Telegram de la comunidad, somos más de 600, donde decimos que hasta que no se venda Agrícola en Coto no paramos", dijo entre risas, en alusión al clásico de origen alemán, difícil de conseguir. "Ojalá que estos juegos de mesa modernos, más sofisticados, sean tan masivos que puedan adquirirse en un supermercado tal como hoy se puede hacer con El Estanciero o Monopoly", agregó.

Tras ponderar la GeekoutFest y la labor de grupo La Cantera, liderado por Leonardo Pereyra, que cada año organiza el Encuentro Nacional de Juegos de Mesa, Fernando apuntó al deseo de que el evento llegue a Neuquén y al objetivo de que la actividad sea declarada de interés cultural.

"Este año se hizo en un centro cultural de Adrogué, provincia de Buenos Aires. Fueron más de 2000 personas y duró todo el fin de semana", precisó sobre la fiesta que incluyó el despliegue de juegos en diferentes aulas, desafíos gigantes en espacios al aire libre, charlas, talleres e incluso organización de scape rooms.

"Es un evento grande, bien federal que va rotando. En 2017 se hizo en Mendoza, en 2018, Bahía Blanca y 2019, en Villa María. Estamos hablando para traerlo a Neuquén. Podríamos hacerlo en el Centro de Deportes o en el Club Pacífico, lugares grandes que no estén muy alejados del centro porque funciona a nivel turístico. Tiene que haber alojamiento para los contingentes que vienen en el "bondi lúdico". La idea es que puedan salir a comer o pasear después de encuentro", explicó.

"Los encuentros nacionales están buenos porque apuntan a mostrar el juego como un bien cultura. En España se está avanzando en una ley. Lograr este objetivo implicaría actividades, ludotecas y eventos auspiciados e impulsados por el Estado, exentas de impuestos como otros bienes culturales.

"Este tipo de juegos tiene un montón de beneficios a nivel social. Hay lugares, como centros de rehabilitación por adicciones, en los que se implementaron talleres. Se consigue mayor escolaridad luego de hacer talleres en escuelas. Es una actividad muy sana", sostuvo Fernando y recordó que tiene efectos positivos de socialización e inclusión como el deporte, fomentado a nivel estatal para contener y motivar a las generaciones más jóvenes.

"Hay un montón de beneficios, como aprender a respetar reglas. Al perder, desarrollás tolerancia a la frustración. Hay juegos que no son competitivos, son de cooperación, el grupo tiene que ganarle a un desafío que plantea el juego. Se propicia un ambiente más que sano para desarrollar habilidades de comunicación, empatía. Además, la pasas bien, bajás mucho la ansiedad, el estrés y mantenés activo el pensamiento lógico", argumentó.

Un disfrute sin fecha de vencimiento

Fernando también está interesado en los juegos de mesa dejen de pensarse como un objeto o actividad exclusiva de la infancia o la adolescencia. "Hay que quitarle la carga de que es infantil. Si bien hay juegos para chicos o que se pueden empezar a jugar de chicos, la complejidad de muchos apunta a los más grandes. Hay juegos que los chicos se quedan afuera porque desconocen las reglas matemática, por ejemplo. La idea es jugar de chico y jugar toda la vida", recalcó antes de seguir explayándose sobre los beneficios, entre ellos encontrarse más allá de las diferencias.

"Cuando estábamos en el Museo, en plena grieta política, yo conocía a la gente que estaba sentada jugando. Sabía que si se pusieran a hablar de la actualidad, discutirían o directamente ni se hablarían. Pero se sentaban a jugar y se llevaban re bien", comentó.

"Durante el tiempo que están jugando desaparecen los problemas externos. Podes socializar más allá de que seas amigo o no. De hecho, generas lazos a través del juego", sumó.

"Jugar es recomendable. A nivel familiar, hay un espacio que se comparte desde otro lugar o en la pareja misma, hacés algo diferente a la rutina, fuera de las pantallas. Volvés a lo análogo, salís de la computadora y compartís cara a cara", resaltó.

"Si bien podés jugar juegos de mesa a través de Internet, y eso se estiló mucho en la pandemia, yo no lo hago, excepto que quiera probar un juego. El juego digital nunca supera al tablero en la mesa. La materialidad del juego, tocar las fichas, tirar los dados, tiene todo componente importante", planteó, para luego hablar de las resistencias de los adultos a la hora de sentarse frente a un tablero en los momentos de ocio, destinados habitualmente a practicar un deporte, salir al cine, ver una serie en una plataforma streaming, un partido de fútbol o ir al casino.

"Prejuicios hay, aunque cada vez menos. El prejuicio está como antes estaba con los videojuego y hoy a nadie le sorprende que un adulto juegue. Hay mas curiosidad de preguntar de qué se trata. Por eso está bueno el espacio público de exposición. Algunos quizás juegan y dicen: 'La pasé bomba, pero ya está'. Otros se quedan con la inquietud, vuelven y empiezan a jugar un poco más". señaló.

Fernando aclaró que el hobby de los juegos de mesa no incluye apuestas por dinero. "Nosotros somos ludófilos, no ludópatas. Podemos hacer torneos con algunos juegos de estrategia como mucho, con premios, pero no por plata. La apuesta puede ser parte del juego por su mecánica, pero no porque haya dinero de por medio", recalcó.

"Lo normal de un ludófilo es que tenga su vida diaria y que le dedique un espacio a los juegos. Va por ahí, mi caso igual no es el de la mayoría de la gente. Pienso en eso mucho más. igualmente en este último tiempo paso más tiempo explicando que participando", destacó antes de hacer recomendaciones a los que tienen ganas de incursionar en este universo.

"Depende mucho del perfil de los jugadores. La idea es detectar qué les gusta primero. Si me equivoco en lo que propongo, pueden salir espantados y no es la idea. Están quienes les gusta los desafíos de palabras como el Scrabble. En ese caso está bueno Código Secreto que es un clásico. También es recomendable para quienes les gusta las trivias o los programas de tevé de preguntas y respuestas. Para otros, que están más interesados en hacer estrategias como el TEG, está el Catán. Fue diseñado en 1995 por un alemán y hoy es el más jugado en torneos en el mundo", detalló el especialista.

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Por último, al ser consultado sobre si el boom que generan producciones audiovisuales como Gambito de dama traen aparejado, por ejemplo, un interés mayor por el ajedrez, Fernando postuló: "En realidad hay muchos juegos que se diseñan y se venden mucho como merchandising de una película como Volver al futuro o Star Wars. Aprovechan la propiedad intelectual para llegar a un target más amplio de los que ya juegan, con los fanáticos de la saga. Si hay algo que tiene éxito, inmediatamente viene un juego".

"Lamentablemente la mayoría de esos juegos no son buenos porque no se diseñan bien, solo apuntan al marketing. En el juego de Gambito de dama, no es un ajedrez, jugás a que jugas al ajedrez. Es malo", sentenció."Algo parecido para con Monopoly, el juego más vendido de la historia, que ya está superado y que tuvo muchas versiones, incluso de éxitos de película", ejemplificó.

Links de interés:
Comunidad Boardgamera Argentina: https://linktr.ee/cbarg

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