El neuquino que fue amenazado por Etchecolatz
PABLO MONTANARO
NEUQUÉN
Luego de que la Corte Suprema dictara el polémico fallo que avaló la aplicación del 2x1 a las penas por delitos de lesa humanidad, el neuquino Roberto Samar se vio otra vez en aquella plaza de Córdoba y Anchorena de la ciudad de Buenos Aires frente al represor Miguel Etchecolatz (también pidió que se le aplique el beneficio), que lo amenazó con un arma después de que le gritara “asesino”.
El hecho ocurrió en un caluroso atardecer de enero de 1999, cuando Samar, de 21 años y estudiante de Comunicación, conversaba con tres amigos en la plaza. El ex comisario de la policía bonaerense vivía a pocas cuadras de la plaza donde habitualmente paseaba a su perro, un pastor inglés. “Usted es un asesino”, le gritó Samar cuando identificó a quien fue mano derecha del general Ramón Camps, jefe de la Policía de la Provincia de Buenos Aires durante la dictadura militar.
Sus amigos sumaron insultos mientras lo perseguían, hasta que en un momento Etchecolatz se dio vuelta y les pidió que terminaran con las agresiones. “Mientras nos lo pedía amagaba con sacar algo de una bolsita de supermercado. Pensábamos que nos quería asustar. Nunca imaginamos que podía estar armado en un lugar público donde había muchas familias y chicos jugando”, cuenta Samar a LM Neuquén, minutos antes de sumarse a la multitudinaria marcha del miércoles contra el fallo de la Corte.
Los jóvenes decidieron comprar huevos para tirárselos, “como una suerte de escrache público”, comenta. Cuando uno de los huevos impactó en el pecho de quien hoy cuenta con cuatro reclusiones perpetuas por delitos de lesa humanidad y genocidio, sacó de la bolsita de supermercado un arma y les apuntó. Un hombre que pasaba por el lugar intervino, calmó al represor y lo convenció de que guardara el arma, que los jóvenes identificaron como una “38 plateada”.
“La sensación fue de pánico, una situación de muchísimo miedo, frente a un genocida apuntándonos con un arma”, describe.
Tras la amenaza, los jóvenes presentaron una denuncia por amenazas con un arma de fuego. “Fuimos a juicio y dos años después un juez lo absolvió porque entendió que este genocida contestó a una ‘agresión ilegítima’”, señaló.
A dieciséis años del enfrentamiento cara a cara con Etchecolatz y con la posible futura liberación del represor beneficiado por el 2x1, Samar aclara que “lo que nos pasó resulta anecdótico ya que Etchecolatz fue responsable de veintiún centros clandestinos de detención en nueve partidos de la provincia de Buenos Aires, responsable de la desaparición de Jorge Julio López”.
Enfatizó que el fallo que podría darle la libertad a Etchecolatz “es nefasto”, pero consideró que “la presión de la sociedad no va a aceptar que vuelvan esos años de impunidad donde los genocidas paseaban armados por las calles”.
Apoyo
Una actitud que valoró Taty Almeyda
“Sobreponiéndose al miedo, repudiaron a ese siniestro personaje, que pasea por el barrio como un vecino más”, dijo Taty Almeyda, Madre de Plaza de Mayo Línea Fundadora, sobre la actitud de estos cuatro jóvenes. Por entonces, Samar estudiaba Comunicación en la Universidad Nacional de Lomas de Zamora además de trabajar y militar en el barrio.
Hace unos días, Taty Almeyda presentó en Buenos Aires el último libro de Samar, El medio es la violencia, en el que el autor compiló artículos sobre lecturas discriminatorias realizadas por los medios de comunicación.
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