El pancho pendiente, una idea bien solidaria

Ya comenzó a funcionar en pleno centro del Bajo. Los neuquinos pagan para que otros puedan comerlo.

Flavio Ramírez
ramirezf@lmneuquen.com.ar

Neuquén.- Comer un pancho en Neuquén ahora puede servir para dar una mano a quienes más lo necesitan. Desde el jueves pasado, en el Bajo, frente a un hipermercado, podés encontrarte con el carro solidario "Hoy por ti, mañana por mí", que además de vender salchichas con un fin benéfico impulsa una nueva modalidad: el pancho pendiente.

La idea de Alicia "la Turca" Jozami, inspirada en el famoso café pendiente e impulsada por su hija María Florencia, es que las personas dejen pago un pancho para que chicos o grandes en situación de calle puedan comer uno sin tener que pagar. Todas las ventas estarán destinadas a colaborar con unas 500 familias de comunidades indígenas en el monte salteño.

Desde que se instaló el carro, Alicia consiguió que más de 50 neuquinos paguen un pancho pendiente. Algunos compraron el chico de 30 pesos, otros el grande de 40. Unos pocos cancelaron varios a la vez y muchos dejaron lo que podían, como Karina Maturana, que dejó uno pendiente mientras se hacía la nota. "Cuando yo puedo me gusta poder colaborar", afirmó.

"Compré el carrito para poder ayudar a cualquiera que lo necesite", afirmó la Turca mientras preparaba un pancho para un adolescente. Contó que durante un viaje al monte salteño, en el año 2010, comenzó a soñar con tener uno para llevarlo a las comunidades y darles panchos a los chicos. Si bien tuvo que esperan algún tiempo, este año trajo el carro de Córdoba y pidió la autorización del municipio para instalarse en un punto neurálgico de la ciudad.

Debido a que posee un fin benéfico, el aval oficial es temporal –dura 15 días- y debe ser solicitado cada vez que se organice una actividad.

"Mi mayor anhelo es que no haya chicos en la calle, no quiero ver chicos trabajando. Los chicos tienen que estudiar y no trabajar. No entiendo por qué los políticos no toman cartas en el asunto". Alicia Jozami

Jozami indicó que su intención es que el puesto sea "utilizado no sólo para ayudar a los más necesitados, sino también colaborar con familias que hayan perdido todo". Sólo tiene que pedírselo y tener un fin real.

Comenzó a ayudar a otros como una promesa. Cuando llegó a Neuquén en 1988 no conocía a nadie. Sin embargo, gracias a que los vecinos le dieron una mano, pudo abrir su negocio, una panadería. Ahí se dijo que si las cosas le salían bien, cuando comenzara a tener dinero iba a ayudar a quienes necesitaran su colaboración.

Ayuda: En las próximas semanas, el carro estará a cargo del Centro Conin.

Desde hace cinco días que la Turca se calza un delantal y junto a amigos y su propia familia se pone al frente del carrito, atendiendo a los clientes durante 12 horas. Asegura que con el ritmo que llevan, cuando termine la campaña lograrán juntar todos los fondos necesarios para asistir a las familias salteñas.

"La gente neuquina es muy solidaria y colabora muchísimo, en especial la gente de clase media baja", aseguró, al tiempo que resaltó la colaboración de los empresarios. Si bien su intención es colaborar con todos, quienes más preocupan a Alicia son los chicos. Cuando habla de los que están en condición de calle, sus ojos lagrimean.

Un café basado en la confianza

En 2013 distintos bares y cafés porteños adoptaron una iniciativa que comenzaba a popularizarse en Europa: el café pendiente, que consiste en dejar paga esa bebida en una cafetería para que cuando llegue una persona sin dinero pueda tomársela.

La campaña llegó a la región y varios cafés la adoptaron, entre ellos la panadería Bon Pan, de Alicia Jozami.

La idea, que surgió en Nápoles en 2008 y se extendió rápidamente a través de las redes sociales, invita a realizar una acción solidaria, sin fines de lucro, basada en la confianza.
En Neuquén, el diputado Sergio Gallia impulsó un proyecto para que se declare de interés provincial la iniciativa.

Otro sueño: un hogar para chicos

Desde hace más de 20 años que Alicia Jozami extiende su mano amiga a quienes la necesiten. Siempre está con un proyecto nuevo. Ahora quiere convertir su casa familiar en una fundación que sea un hogar de día para que niños y niñas de la calle y mujeres víctima de violencia familiar puedan dormir, desayunar o bañarse.

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