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La Mañana Historia

El primer dino y la historia de la paleontología regional

Fue descubierto en 1882, en la zona donde está la Legislatura.

Santiago Buratovich estaba acostumbrado a encontrar cosas raras mientras cavaba la tierra, pero nunca restos fósiles de una extraña criatura como la que acaba de descubrir.

Corría el año 1882 y el capitán del Ejército Argentino, más conocido por el apodo de "el gringo de los Postes", venía realizando un cableado telegráfico desde el norte hacia el sur del territorio de Neuquén.

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Donde hoy se ubica la capital provincial, específicamente donde se encuentra instalada la Legislatura neuquina, en la calle Leloir, Buratovich encontró una enorme costilla y varios restos óseos de un animal que parecía no pertenecer a este mundo. Trató de desenterrar aquellos huesos con todos los cuidados posibles para que no se rompieran, luego los empaquetó y se los envió a Florentino Ameghino, un autodidacta apasionado por la geología, la antropología y la paleontología.

Ameghino los estudió y al año siguiente, el 23 de marzo de 1883, publicó un artículo en el diario La Nación dando detalles de aquel extraño animal que luego se conocería como titanosaurio.

La noticia no pasó desapercibida porque ese accidental acontecimiento no fue otro que el descubrimiento del primer dinosaurio en Sudamérica que alentó a nuevas exploraciones en busca de otras especies.

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En 1889, un enviado de una universidad alemana encontró en la Barda de Alarcón (El Chocón) una vértebra enorme, que en la actualidad se encuentra en Suiza. Durante un siglo nadie prestó importancia a este hallazgo: hoy se supone que podría pertenecer a un ejemplar de Rebbachisaurus.

En 1913, el investigador inglés Smith Woodward descubrió en la zona de bardas de Neuquén unos cocodrilos únicos en el mundo que medían un metro y medio de longitud y a los que llamó Notosuchus.

Fueron hallazgos importantes, pero en aquel entonces era una actividad que no estaba demasiado difundida.

"Se hablaba poco del tema, pero en la Argentina comenzaron a estudiar cada vez más todos estos hallazgos", asegura Jorge Calvo, un paleontólogo que integró la camada de científicos que llegó a la región en la década del 80.

Calvo dijo que por todos estos estudios que comenzaron a principios del siglo pasado, Argentina logró un prestigio internacional dentro de la paleontología. Citó el caso del paleontólogo alemán Frierich Von Huene, quien en 1929 realizó estudios de numerosas especies de la región.

A partir de ese momento, la paleontología no tuvo un crecimiento sostenido. Recién en la década del 80, con la llegada de nuevos científicos, la actividad volvió a tener un crecimiento marcado por el estudio y los descubrimientos.

En 1984, una expedición del Museo de Ciencias Naturales de Buenos Aires encontró y extrajo el dinosaurio saurópodo Amargasaurus al sur de la ciudad de Zapala.

En 1987, Calvo se incorporó a la Universidad Nacional del Comahue en Neuquén y comenzó con un trabajo sistemático de campo extrayendo dinosaurios y otros vertebrados en los departamentos Confluencia y Picún Leufú. Un año más tarde, se incorporó el biólogo-paleontólogo Leonardo Salgado y en 1989, el profesor Rodolfo Coria comenzó sus trabajos en Plaza Huincul como asesor paleontológico.

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En 1993 Neuquén fue noticia en el mundo a partir del descubrimiento del Giganotosaurus Carolini, el mayor dinosaurio carnívoro encontrado hasta el momento. Ocurrió en la zona de El Chocón y eso potenció el trabajo de muchos científicos que llegaron después a la región.

La historia de la paleontología local es, sin dudas, muy rica, aunque hay muy pocos registros que hablen del trabajo de campo que se hizo en cada descubrimiento o del lugar donde se encontraron esos restos. "Es una materia pendiente que tenemos. Se conocen las especies, pero no hay mucho escrito sobre quiénes lo hicieron o cómo lo lograron", destacó Calvo.

Reconoce que el caso del Giganotosaurus sí tuvo la difusión porque se trató de un hecho increíble en ese momento, pero que falta trabajar en la otra parte de la investigación histórica para que no se pierda.

"Pocos saben que el Argentinosaurus (el gigante de Plaza Huincul) lo descubrió un puestero o que el Ekrixinatosaurus novasi lo encontraron tras una explosión de dinamita que se hizo para abrir una zanja mientras se construía el gasoducto a Chile. Eso también es parte de la historia de la paleontología local", aseguró.

Jorge Calvo. Paleontólogo
Jorge Calvo. Paleontólogo
Jorge Calvo. Paleontólogo

Jorge Calvo: “Estamos recién en el comienzo, falta mucho”

Falta mucho para descubrir en Neuquén en materia paleontológica?

Recién estamos en el comienzo. Lo que pasa es que no hay fondos suficientes para financiar todo ese trabajo que hay por delante. Yo creo que vamos a encontrar muchas especies nuevas en la medida en que se pongan en marcha más proyectos.

¿Sueña con encontrar alguna especie en particular o en un gran hallazgo científico?

Ya no tengo muchos sueños para descubrir. Sí quiero que se consolide el Proyecto Dino (en el lago Los Barreales), que se siga fortaleciendo como un polo educativo. Siempre fue un proyecto prioritario, pero que demanda mucho trabajo y esfuerzo.

¿Qué cree que le falta a la paleontología neuquina?

Rescatar la historia de los que colaboraron y en todo lo que rodeó a esos hallazgos. No se sabe cómo rescataron esos restos, cómo fue el descubrimiento, quién los descubrió, el lugar donde estaban. Eso también es parte de la historia de la paleontología y es muy valioso.

¿Cree que falta apoyo por parte del Estado?

Falta que el Estado le dé un impulso a la paleontología neuquina. Sin ese apoyo, el trabajo se hace muy difícil.

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