El raro sueño de los radicales
En el radicalismo neuquino aún están contando los votos de la interna, de ambas facciones, a pesar del triunfo holgado de Juan Peláez, líder de la lista Celeste y Blanca, sobre la Roja, heredada del sector del quiroguismo con la consejera de CALF, Yenny Fonfach. El dato es que a pesar de que anoche se estaban procesando los votos del interior (no coincidían algunas fotos que enviaron de los certificados con los votos en urnas y había sufragios recurridos) fue mucha más gente a votar de lo que parece y eso llamó la atención. Se sabe que la diferencia fue del 70 al 30% a favor del hijo de Víctor Peláez, radical histórico de Neuquén. Fue una verdadera movilización de afiliados ortodoxos que votaron por él, y que hicieron la diferencia en el triunfo. El sector quiroguista es el que históricamente tiene una maquinaria electoral aceitada que le ha permitido ganar elecciones, con movilización de vehículos, fiscales y todo un despliegue territorial en el interior. Pero desde que falleció el cuatro veces intendente de la ciudad, Horacio “Pechi” Quiroga, toda esta maquinaria empezó a desvencijarse de a poco. Peláez será candidato a concejal, por la UCR, pero todavía tiene que dirimir ese lugar con un sector aún más duro de Juntos por el Cambio: el PRO de Mauricio Macri. Ahí están esperando el pastor David Schelereth, con aspiraciones y también el presidente de ese parido en Neuquén y de estrecha vinculación con Peláez, Marcelo Bermúdez. Al kirchnerismo de Marcelo Zúñiga también le conviene polarizar con el macrismo y el escenario de Peláez concejal, facilita (tal vez) el aguantar las bancas que hoy tiene el Frente de Todos. Pero las elecciones generales son distintas. Y las alianzas más complejas que en una interna.
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