La vida en la Tierra depende de la luz solar, así que aproximarse al Sol y conocer algunos de sus misterios ha sido siempre uno de los grandes desafíos de la humanidad. Sin embargo, la sonda europea Solar Orbiter, que había partido el 10 de febrero de 2020, logró recoger datos valiosísimos para los científicos al tiempo que difundió imágenes de la estrella que es el centro de nuestro sistema planetario.
A mediados del mes pasado, la sonda que pertenece a la Agencia Espacial Europea (ESA), tuvo su primera aproximación al Sol. Los equipos científicos tuvieron la oportunidad de probar los diez instrumentos, y con uno de los resultados obtuvieron las imágenes del astro más cercanas, que han podido ser tomadas hasta hoy.
La sonda se encontraba a 77 millones de kilómetros de la superficie de la estrella, es decir más o menos la mitad de la distancia entre el astro y la Tierra, y gracias a una cámara ultravioleta pudo captar la existencia de minierupciones en la superficie solar, que los investigadores bautizaron como “hogueras” (campfires).
Además, gracias a los instrumentos de teledetección, se pudieron recoger datos tanto de la superficie como de la corona de la estrella. En tanto, otros equipos permitieron realizar mediciones del viento solar.
En este momento el Solar Orbiter se encuentra en fase de crucero, ajustando gradualmente su órbita alrededor de la sol. Se prevé que a finales de 2021 se aproxime a 42 millones de kilómetros de la superficie solar, más cerca de lo que el planeta Mercurio se encuentra de la estrella, lo que aumentará la calidad de las imágenes.
Otra de las misiones de ESA, que trabaja junto a la NASA, es que la sonda solar pueda observar y estudiar los polos solares y fotografiarlos por primera vez en la historia, lo que según los científicos pudiera ocurrir en más o menos cinco años, permitiendo tener una comprensión más profunda del funcionamiento de su campo magnético.
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