El sueño de tocar el techo del mundo

Adriano Calalesina

adrianoc@lmneuquen.com.ar

Neuquén.- El sueño de llegar a la cima del mundo puede hacerse realidad de un día para el otro. A Germán Arias, un trabajador municipal de Centenario, la oportunidad lo tomó por sorpresa a los 52 años.

El hombre es un aficionado a la montaña y el 11 de abril partió hacia Nepal para escalar el Everest, la montaña más alta del mundo, junto a otros montañistas de Córdoba, Buenos Aires y Tucumán. Él es el único neuquino.

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“El proyecto de irme está desde que empecé a hacer montaña, miraba películas y anécdotas y empecé a soñar con eso. Este viaje lo tenía preparado para dentro de dos años, tenía un grupo armado, pero se adelantó e hice la mochila”, contó a LM Neuquén el hombre, horas antes de partir al viaje, quien fue despedido por sus compañeros con un asado.

Arias ya había hecho tres veces cumbre (2006, 2008 y 2010) en el Aconcagua, primero en un sendero de baja complejidad y luego por el trazado Falso Polacos, menos comercial y solo para algunos deportistas que quieren una aventura exigente.

Con esa experiencia, el hombre partió hace unos días y actualmente se encuentra en Katmandú, a punto de tomar una avioneta que lo dejará a unos 3000 metros sobre el nivel del mar, en el cordón del Himalaya. Allí estará durante al menos 15 días. El hombre dijo que se entrenó duro en el gimnasio de Gino Godoy, hijo de Bruno, el boxeador de Centenario que hizo leyenda.

Ya en contacto con los sherpas que lo llevarán a la travesía, Arias tendrá un duro entrenamiento para subir y bajar la geografía del Himalaya, en un rango de 1500 metros, para encarar de lleno el blanco macizo del Everest.

Se espera una travesía larga, que va cambiando con el paso de los años para el montañista. Tal vez sea la primera y última oportunidad de hacer cumbre en los 8848 metros que tiene el Everest. Si todo va bien, también tiene en agenda subir al Lhotse, un cerro cercano de 8516 metros.

Recién el 28 de abril se espera que Arias y los montañistas lleguen al campo base del Everest, que les llevará recorrer unos 70 kilómetros con bajas temperaturas, vientos de más de 120 kilómetros por hora y una altura de casi 4000 metros. Esa será la primera prueba de cara al duro ascenso, hasta los 6000 metros en una primera etapa.

“Es a la que muchos llegan, desde ahí veremos en qué condiciones físicas estamos para seguir adelante o evaluar. Tenemos mucha fe de lograrlo”, explicó el municipal.

Arias no tiene cábalas a la hora de escalar, sino las ganas y la adrenalina que genera saber que se está enfrente de algo trascendental, como tocar el techo del mundo. Y tiene todo para lograrlo con el apoyo familiar desde lejos.

Viaje: hay más de 17 mil kilómetros desde Neuquén hasta Katmandú, base del Everest.

Claves para los fanas de escalar

En cerros neuquinos

Para entrenar, en Neuquén Arias escaló los volcanes Lanín, Domuyo, Tromen y los cerros Corona y Atravesado con 20 kilos de mochila en la espalda.

Costo dolarizado

El montañismo es una actividad cara por lo que el hombre tuvo que ahorrar durante varios años para poder costearse el viaje.

Prueba de los 6000 metros

Esa es la altura bisagra para los escaladores del Everest. Si el clima y la salud de los montañistas lo permiten, sigue la cumbre.

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