El cuerpo policial de elite de Bolivia, la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC), recogió al menos 420 cadáveres de calles, vehículos y domicilios entre el 15 y el 20 de julio de personas fallecidas presuntamente por haber contraído el coronavirus.
Según el coronel Iván Rojas, director de la FELCC, las autoridades gubernamentales temen por la salud de los efectivos que acuden a recoger los cuerpos, ya que se sospecha que en al menos el 85 por ciento de los casos la causa de la muerte fue el COVID-19.
El retiro de cadáveres se llevó a cabo en cinco departamentos bolivianos, según informó el diario local La Razón, entre ellos Cochabamba, la región que presentaba más casos extrahospitalarios, con 191, seguido de La Paz, que registró 141.
Por otra parte, el Instituto de Investigaciones Forenses (IDIF) informó que entre el 1 de abril y el 19 de julio, realizó el reconocimiento médico legal a 3.016 muertes ocurridas fuera de los centros de salud de sospechosos de haber contraído COVID-19 y confirmados.
Hasta el momento, Bolivia registró un total de 2.273 fallecidos oficiales a causa de coronavirus, 55 más en las últimas 24 horas. El balance del Ministerio de Salud del país, recogido por la agencia de noticias ABI, suma 1.366 nuevos contagiados, que han elevado el cómputo global de afectados por la enfermedad hasta los 62.357 casos.
Los peores registros de la pandemia continúan registrándose en el departamento de Santa Cruz, que contabiliza 30.887 positivos, 578 de ellos constatados en las últimas 24 horas. Detrás de esa región están La Paz y Cochabamba, con 10.621 contagiados y 6.694, respectivamente.
Los expertos bolivianos aseguran que el país se encuentra en la fase de contagio sostenido de la pandemia y, de acuerdo con los cálculos del Ministerio de Salud, se prevé que esta etapa se extienda durante unas siete semanas. Si las proyecciones se cumplen, en septiembre comenzaría la reapertura de restricciones y el descenso en la curva de contagios.
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