En dosis justas, la ansiedad ayuda a mantenernos vivos

Gracias a ella podemos anticiparnos a situaciones de riesgo.

París.- Muchas veces se resaltan los efectos negativos de la ansiedad. Cuando pasa esto, se hace referencia a ella porque invariablemente se transforma en un trastorno.

En cambio, en los niveles adecuados, la ansiedad no es más que un mecanismo de defensa que nos alerta de un posible riesgo.

Aunque no seamos conscientes, los seres humanos poseemos un "sexto sentido" para detectar situaciones de peligro.

Tanto es así que, según un estudio reciente, nuestro cerebro es capaz de detectar una amenaza social en tan sólo 200 milisegundos.

El trabajo, llevado a cabo por investigadores del Instituto Nacional de Salud e Investigación Médica de Francia (Inserm) y publicado en la revista eLife, advierte incluso que las personas con un nivel elevado -pero no patológico- de ansiedad tienen una mayor capacidad de reacción ante estas amenazas.
Marwa El Zein, directora del estudio, resalta que poseemos una suerte de radar específico para identificar el peligro.

"Contrariamente a lo sugerido por otras investigaciones previas, nuestros hallazgos demuestran que el cerebro dedica más recursos de procesamiento a las emociones negativas que indican una amenaza que a cualquier otra emoción negativa", detalla.

El cerebro de los seres humanos es capaz de detectar una amenaza social en tan sólo 200 milisegundos.

Estas conclusiones surgieron tras analizar las señales eléctricas cerebrales de 24 adultos voluntarios mientras eran sometidos a una prueba de identificación de expresiones faciales de miedo o enojo en una computadora. En total se realizaron 1080 pruebas.

Llamativamente, lo que marcó la diferencia entre unas y otras fue la dirección de la mirada. Cuando una cara enojada mostraba un mirada directa a los ojos, producía una respuesta en el cerebro en sólo 200 milisegundos. Por su parte, cuando la cara enojada miraba en otra dirección, la respuesta cerebral era más tardía.

80% de la gente sufre de ansiedad durante las fiestas, según la Asociación Americana de Psicología.

Según indicó Marwa El Zein, esta reacción tendría una explicación evolutiva.
"Podría haber servido como un propósito adaptativo para la supervivencia. Por ejemplo, hemos evolucionado conjuntamente con depredadores que nos podían atacar, y una rápida mirada hacia alguien que experimentara miedo podría ayudarnos a evitar el peligro".

Sorpresas

Aunque todos poseemos este mismo mecanismo, sorpresivamente el estudio determinó que las personas con mayores niveles de ansiedad detectan la amenaza en una región diferente del cerebro, concretamente, en los circuitos motores responsables para llevar a cabo una acción. Seguramente para permitirles la huida.

Por el contrario, las personas 'más relajadas' procesan la amenaza en los circuitos sensoriales del cerebro responsables del reconocimiento facial.

Aunque los resultados son concluyentes, los autores consideran que sería "interesante" determinar si este sistema de defensa se activa igualmente en personas con un nivel patológico de ansiedad.

¿Cuándo preocuparse?

La ansiedad se vuelve patológica cuando no podemos controlar ese sentimiento de inquietud y angustia constante, y se manifiesta incluso con síntomas físicos, como palpitaciones, sensación de asfixia y hasta dolores en el pecho.

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