En el oeste, la lluvia fue una pesadilla para 39 familias

La ciudad mostró el doloroso costado de los barrios vulnerables.

SofÍa Sandoval
ssandoval@lmneuquen.com.ar

NEUQUÉN
El cielo está totalmente gris y el oeste huele a barro y a perro mojado. Luego de una noche de lluvia constante, el agua se acumula en los charcos de las calles de tierra, en las zanjas de las tomas y en los techos de nylon de las casillas más precarias, con la humedad que se suma al frío que ya atormenta a las familias más humildes.

La imagen es parte de lo que quedó en la zona oeste con 14 horas de lluvia persistente. Pese a que no fue tanto lo que llovió (ver aparte), desde Defensa Civil de la Municipalidad reconocieron que fue suficiente para ocasionar los problemas de siempre, con los sectores humildes más damnificados, y con decenas de familias evacuadas.

Ayer cerca del mediodía, por una de las calles empinadas del Loteo Social se formaba un surco de agua que corría hasta desembocar en el asfalto. Carla, una vecina, caminaba con velocidad por la tierra húmeda y llevaba de la mano a su hija, que hacía un esfuerzo por seguirle el paso sin mojarse los pies. "Cada vez que llueve es un desastre", dijo y señaló con la mano las zonas del barrio más complicadas.

María salió como todos los días a dejar a su hijo al cuidado de su madre y eligió el camino más largo para llegar. "Probé por donde voy siempre, pero hay demasiado barro", dijo y aclaró que luego tendrá que esperar al colectivo, que se llena los días de lluvia.

Al entrar en la toma 7 de Mayo la situación no es muy diferente, y todos comentan sobre el zanjón.

Ahí, el agua susurra a su paso por un cañadón de tierra rojiza, donde se acumulan botellas, ramas y juguetes rotos. Ahí, las suelas de los zapatos se hunden en el suelo blando. Ahí, a los vecinos de las casillas más humildes les tocó la peor parte.

Valeria dijo que durmió apenas unas horas. Desde que oscureció, el sonido de las gotas contra los cartones que cubren su vivienda no la dejaba relajar los párpados. Tuvo que correr la cama que comparte con su marido y su hijita de unos 4 años, puso algunos tachos para contener el agua que se filtraba y se levantó a cada rato para cerciorarse de que no rebalsaran e inundaran el suelo.

"Me preocupaba que se nos mojara el abrigo", aseguró. Es que, con la suba del precio de la garrafa, Valeria la usa para cocinar pero no para calefacción. Cuando le preguntan cómo batalla el frío creciente, a la mujer le tiemblan las pupilas de impotencia o de dolor. "Estamos ahorrando para una estufa eléctrica, pero por ahora usamos mucho abrigo", señaló.

Con las nubes cubriendo el cielo y una llovizna tenue que les humedece la cara, los vecinos de los barrios más alejados se adaptan como pueden a los factores meteorológicos, que obligaron a la Municipalidad a asistir a las familias en problemas.

En barrio Hipódromo los charcos se repetían en las veredas de tierra y se improvisaron puentes con palets, ladrillos, piedras grandes o algún trozo de cartón. En Los Hornitos, una joven atravesaba en zigzag con su moto una laguna que cubría todo el ancho de la calle. En Melipal, una adolescente apoyaba sus botas por una fina línea que quedaba con tierra firme.

Marisol recorría las calles con un carrito en busca de una garrafa. "Ya estamos acostumbrados, hay que tomárselo con humor", indicó. Sobre Avenida del Trabajador, dos adolescentes se reían luego de que una sacara la zapatilla embarrada de un charco que acababa de pisar.

El pronóstico anuncia que la lluvia va a seguir y se repetirá la postal de calles inundadas, perros vagabundos con el pelo mojado y agua que se filtra por los vericuetos del nylon que sirve como techo para algunos.

Durante el finde
El clima podría seguir igual

Según el Servicio Meteorológico Nacional, en la ciudad se acumularon unos 19 mm de precipitaciones hasta las 9 de la mañana. Para hoy y mañana se esperan lluvias y lloviznas, y para el lunes por la tarde, la probabilidad de chubascos aislados. Según el pronóstico extendido, los días soleados recién llegarán el próximo fin de semana.

Salen a limpiar la basura de las bocas de tormenta

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A causa de la lluvia que empezó a caer ayer sobre la ciudad, desde el Municipio se puso en marcha un fuerte operativo de mantenimiento de las bocas de tormenta y se dispuso un equipo de operarios en forma permanente en el arroyo Durán para el retiro de basura, hojas y ramas que arrastra el agua.

El director de Defensa Civil, Raúl Ricard, indicó que se pone "especial atención en mantener limpias las bocas de tormenta, que hay más de 500 en la ciudad, y para eso hay cuadrillas municipales recorriendo todos los sectores".

"También la Secretaría de Servicios Urbanos observa el comportamiento del arroyo Durán, cuidando que las rejillas permanezcan limpias para que el agua corra sin problemas y no se produzcan desbordes, por lo cual puso un equipo de trabajadores en el lugar de manera permanente", expresó.

El servicio meteorológico de la Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas (AIC) pronostica la prosecución de lluvia para hoy y lloviznas para mañana, ante lo cual el subsecretario de Limpieza Urbana, Cristian Haspert, solicitó a los vecinos que saquen la basura en el horario en que pasará el camión recolector por el frente de sus casas, para evitar que los perros rompan las bolsas y el agua arrastre la basura tapando las alcantarillas.

Pidió también a los vecinos que si las rejillas de los desagües se tapan con hojas o con basura no las retiren, para evitar que la red pluvial se obture y se produzcan anegamientos.

Habilitan el número 108 para los que piden ayuda por el agua

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La Municipalidad asistió a 39 familias de distintos de barrios de la ciudad, que habitan en casillas precarias y sufrieron complicaciones por las lluvias persistentes de la madrugada del viernes.

Además, anunciaron que hasta el domingo tendrán activado el 108, el número de la Secretaría de Desarrollo Humano, para recibir pedidos y consultas por las lluvias.

"Trabajamos en muchos barrios con pedidos de Defensa Civil o que nos llegan a través de nuestros 24 centros integrales", señaló Ana Luján, subsecretaria de Desarrollo Social, quien agregó que la asistencia se dio a través de la entrega de nylons, chapas, colchones, frazadas y algunos alimentos.

Aunque no recibieron llamados de ancianos, Luján detalló que asistieron a muchas familias numerosas que vivían en casas de cartón y con pisos de tierra.

"El caso más grave lo atendimos a una familia con nueve chicos en la meseta, que tenían el agua en los tobillos", declaró la funcionaria en diálogo con este diario.

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