En Los Hornos ya no se soporta la contaminación

Una laguna de agua podrida acorrala a los vecinos. Piden soluciones.

Alejandro Olivera

oliveraa@lmneuquen.com.ar

NEUQUÉN

En el sector Los Hornos, del barrio Valentina Norte, los vecinos están cansados de vivir con el agua al cuello. Es que están rodeados por una laguna contaminada con basura y heces, lo que hace deambular por sus casas a ratas y otras alimañas. Le piden a la Municipalidad que la rellene con escombros para terminar con las infecciones y enfermedades que padecen como consecuencia de la contaminación a la que están expuestos.

Décadas atrás, la zona fue el centro de la industria ladrillera de una ciudad pujante y con un prometedor futuro. Con un suelo arcilloso y lejos del centro, era el lugar ideal para dedicarse a la actividad. Sin embargo, el acelerado crecimiento demográfico y la inminente urbanización de los sectores productivos empujaron a los empresarios a vender sus tierras con fines habitacionales.

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La falta de planificación posibilitó que mucha gente, que compró sus lotes de buena fe, levantara sus casas en espacios que, por sus características geográficas, no están aptos para vivir. Tal es el caso de las 20 familias que viven a orillas de la laguna contaminada de Los Hornos. Su situación es extremadamente delicada. Su cotidianeidad está llena de basura flotante, mosquitos, moscas, sapos, ranas, patos y ratas, entre otras alimañas e insectos que amenazan con transmitir graves enfermedades que pueden comprometer su salud.

Los vecinos aseguran que los mosquitos que se ven en el barrio son diferentes a los de cualquier otro lugar de la ciudad. Tienen proporciones descomunales y son de color ébano y están en cada rincón de sus hogares. Aseguran que cuando pican a los niños, les producen hinchazón en la zona afectada y pústulas que emanan pus. “Hubo un nene que estuvo con antibióticos por dos semanas”, advirtió Norma, una vecina.

Este panorama se agrava en verano, cuando el espejo de agua se convierte en una especie de caldero gigante y comienza a emanar olores nauseabundos que impregnan sus hogares y vestimentas.

En este contexto, también advierten que la laguna es un peligro para los niños porque en algunos sectores supera el metro y medio de profundidad, por lo que temen que alguno pueda ahogarse ante la ausencia de los adultos responsables. Es que la mayoría trabaja durante gran parte del día, por lo que los chicos quedan solos y juegan en los alrededores del agua.

Es por eso que los vecinos recurrieron a la Municipalidad, en más de una ocasión, para pedirle que rellene la laguna con escombros y tierra. A pesar de los numerosos reclamos, en el barrio todo sigue igual, por lo que sienten que el Estado los abandonó. “No nos prestan atención y tiramos como podemos”, comentó Cristian, otro vecino de la zona.

La gente se mostró crítica para con las autoridades, ya que aseguraron que “sólo se preocupan” por ellos cuando se acercan las elecciones, pero que luego se olvidan y no vuelven a pisar las calles del barrio.

A la espera de la tan anhelada solución a sus problemas, los vecinos de Los Hornos continúan con su vida diaria. Los animales meten las patas entre la basura flotante.

Sin servicios

Quieren que el barrio sea reconocido

Otro drama para los vecinos es la imposibilidad de acceder a los servicios básicos. Están colgados de la luz y del agua, usan garrafas para poder cocinar y calefaccionarse en invierno, por lo que la vida se les hace cuesta arriba.

Además, tampoco tienen servicio de recolección de residuos domiciliarios, por lo que una gran parte de la basura que producen termina en la laguna, mientras que otra parte es quemada en grandes piras. Es por eso que insisten en que la Municipalidad regularice su situación.

“Nosotros queremos poder pagar nuestros servicios”, pidieron.

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