En Neuquén, las cárceles están al 105% de ocupación
Natalia Pérez Pertino
Neuquén. A casi un año del informe de LM Neuquén que reflejó la ocupación límite de las cárceles en la provincia de Neuquén, la situación no se modificó. Es más, quienes velan por los derechos humanos de las personas privadas de la libertad debieron interponer habeas corpus para que los penales no se vieran sobrepoblados y para exigir mejoras en las instalaciones edilicias.
El sistema penitenciario en Neuquén cuenta con nueve cárceles provinciales y una federal. De ese total, sólo tres tienen camas vacías. Los demás están al límite o sobrepoblados, como sucede en la U12 de Neuquén y la U41 de Junín de los Andes.
Al respecto, y siendo que un año atrás la situación en las cárceles neuquinas era casi idéntica, la defensora pública de ejecución Luciana Petraglia destacó la falta de planificación del gobierno provincial con relación al sistema carcelario. “La realidad es que no tienen ningún plan, no cumplen con la ley y no tienen ninguna política para las personas que encarcelan”, expresó Petraglia en declaraciones a LU5 hace unos meses.
Fue durante la espera tras su presentación de un habeas corpus por las condiciones inhumanas de los “buzones” en la U11 (ver aparte). Así, explicó que la sobrepoblación en las cárceles se traduce en una mayor restricción de los derechos humanos de las personas privadas de la libertad y en más violencia institucional.
1037 presos hay entre los 10 penales de Neuquén
Es la cifra total de detenidos al sumar 545 internos de Senillosa (de todo el país) más 492, de un cupo máximo de 462, entre los nueve penales provinciales (donde sólo hay presos neuquinos).
Para el Sistema Interinstitucional de Control de Cárceles, la sobrepoblación y el hacinamiento en los penales vulnera los derechos de los detenidos.
Frenaron las cuchetas en Senillosa
El Complejo Penitenciario Federal N° 5, ubicado en Senillosa, tampoco es la excepción. En diciembre, entre la fiscalía federal, la defensoría federal y la Procuraduría Penitenciaria de la Nación presentaron un habeas corpus a la Justicia Federal para exigir que se cumpla el cupo máximo establecido para ese penal.
Es que en noviembre el juez federal Gustavo Villanueva había resuelto que la cifra sea 545 internos, considerando las plazas en los pabellones y las casas preegreso
“En una recorrida, el 4 de diciembre, detectamos que estaban instalando cuchetas en celdas que eran individuales, lo que las transformaba en colectivas. Decidimos presentar un habeas corpus para impedir tal medida”, explicó la fiscal federal Cristina Beute.
Finalmente, tras varias audiencias donde se presentaron las pruebas que confirmaban esta situación, el mismo juez Villanueva hizo lugar al habeas corpus “por haberse agravado sus condiciones de detención” y frenó así el ingreso de más detenidos.
Días antes, el Sistema Interinstitucional de Control de Cárceles nacional emitió un comunicado donde resalta que la sobrepoblación y el hacinamiento en los penales vulneran los derechos humanos de los presos establecidos bajo estándares internacionales y jurisprudencia de la Corte Suprema.
La U11 y Senillosa, con la capacidad al límite
27/6 Habeas corpus en la U11
La defensora pública Luciana Petraglia presentó un habeas corpus por las condiciones inhumanas de los pabellones 6B (buzones) y 9, donde internos dormían en el piso.
27/12 Habeas corpus por Senillosa
Tras varias audiencias donde las partes solicitantes presentaron las pruebas, el juez federal Gustavo Villanueva avaló el habeas corpus. Así prohibió la instalación de cuchetas en el Complejo Penitenciario Federal V y volvió a recordar que el cupo es de 545 personas.
En la U11 pusieron cuchetas, pero no se construyó nada
A fines de junio de 2018, las condiciones inhumanas en algunos pabellones de la principal cárcel de la provincia, la U11, con capacidad para 233 internos, derivó en la presentación de un habeas corpus del Ministerio Público de la Defensa. Si bien a seis meses los arreglos fueron terminados casi en su totalidad, las obras prometidas por el gobierno provincial nunca se concretaron.
“Están en pésimas condiciones edilicias, con humedad en las paredes y celdas sucias. El agua llega por un cañito que tiene pérdidas, por lo que provoca que el lugar esté húmedo constantemente. En ninguna celda hay agua caliente. No hay luz artificial, por lo que hay cables pelados colgados del techo que son los que llevan la luz”, era la descripción que realizó la defensora pública Luciana Petraglia al solicitar el habeas corpus para el pabellón 6B, “buzones”.
En primera instancia le fue negado, pero luego un tribunal de Revisión avaló la medida y ordenó la clausura de ese pabellón, así como se intimó al gobierno neuquino a que refaccione el sector e incorpore cuchetas en el pabellón 9, donde nueve internos dormían en colchones en el suelo.
Tras varios meses, ya con las obras terminadas y la instalación de las cuchetas, en noviembre se reabrieron los buzones y se reacomodó a los internos.
Sin embargo, la U11, el penal provincial con la mayor capacidad de alojamiento de toda la provincia, al tener 233 del cupo máximo de 462 internos neuquinos, no tuvo mayores mejorías.
Cuando la condición de la cárcel neuquina saltó a la luz, en ese mismo momento el subsecretario de Seguridad, Gustavo Pereyra, confirmó que el Gobierno cumpliría con las demandas de la Justicia y anunció que en el segundo semestre de 2018 se construirían dos pabellones más en la U11.
Sin embargo, a siete meses, en el predio de la cárcel ubicada en el barrio Parque Industrial no se colocó ni un solo ladrillo para nuevos pabellones. Por el momento, sólo se construyen aulas.
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