En otoño y sin los guardavidas, la gente se baña igual en el Limay

Las altas temperaturas siguen empujando a la costa a los neuquinos.

Si no fuera porque los árboles están cambiando de color, cualquiera diría que las postales que se ven en los balnearios neuquinos son de un día de verano, aunque ya hayan pasado 11 desde que comenzó el otoño.

Los peregrinajes por las calles troncales que van hasta el Limay son los mismos que los de cualquier día de un fin de semana de enero. Las familias se instalan desde el mediodía en la zona de parrillas que tienen algunos balnearios y clubes y por la tarde se hace presente el grueso de visitantes que no quiere desaprovechar los 30 grados para pasar el día cerca del agua.

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Lo llamativo es que hay muchos que se animan a meterse al agua, por más que la palabra “otoño” asuste un poco. “¿Por qué no?”, contesta un adolescente que junto a otros dos ensaya unos clavados en la zona de piedras que tiene el Río Grande, justo en el límite con la Isla 132. “El agua está hermosa como en el verano”, asegura otro mientras sale y vuelve a treparse por la estructura de piedras para darse otra zambullida.

Gentío: 30.000 personas por día fue el promedio de concurrencia a los balnearios en el verano.

Es tanta la gente que concurre en estos días otoñales atípicos que los vendedores ambulantes siguen ofreciendo sus productos como si la temporada recién hubiese arrancado. “No es como en verano, pero fijate que hay mucha gente”, apunta un vendedor de churros, luego de despachar una docena de frituras dulces a un grupo de jóvenes que toma mate en un espacio de césped que tiene el balneario, bajo la sombra de un par de árboles.

Es cierto que no todos se meten al agua, pero los arriesgados son varios, incluidos unos nenes de no más de cinco años que están con sus padres en la orilla. “Ellos lo disfrutan; a mí me da un poco de frío meterme”, reconoce la joven madre.

A pocos metros de distancia, el puesto de guardavidas está solitario. Ni siquiera tiene la lona que cubre la estructura pintada de color rojo que en plena temporada sirve de refugio a quienes se ganan la vida cuidando a los bañistas.

Un panorama similar se pudo observar en el feriado del martes en el balneario Sandra Canale, uno de los más populares que hay en la ciudad. En ese caso, muchos aprovecharon la jornada no laborable para concurrir a la costa, comer un asado y pasar la tarde.

“Yo no me meto, pero mis hijos estuvieron en el agua toda la tarde”, aseguró un hombre que concurrió a este espacio junto a su familia. Reconoció que el hecho de que no haya guardavidas es “un poco preocupante” e indicó que él habló con sus hijos adolescentes para que se queden en la orilla y “no se larguen a nadar por ahí”.

Desde la Municipalidad de Neuquén ratificaron que el Operativo de Seguridad Balnearia finalizó el domingo, por lo que no habrá más servicio de guardavidas en la costa del río, por más temperaturas cálidas que se registren.

El pronóstico del tiempo indica que las altas temperaturas seguirán durante la semana con registros que podrían alcanzar los 30 grados. Si bien se espera un descenso de temperatura en los próximos días, para el fin de semana se espera un nuevo pico de calor.

Para el sábado la AIC anuncia 30 grados con cielo despejado y algunas ráfagas que no sobrepasarían los 40 kilómetros por hora. Para el domingo, en tanto, se espera cielo algo nublado con una temperatura similar.

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