En Río Grande ya sufren por el shopping de bares

Creen que será igual o peor que cuando funcionaba el boliche Tiket.

Neuquén.- El último tramo de la Avenida Olascoaga parece estar maldito para quienes habitan sobre esa calle, una de las más importantes que tiene la ciudad de Neuquén.

En los últimos días se conoció la noticia de que en el lugar hasta donde hace poco funcionaba un boliche bailable, en la intersección de las calles Olascoaga y Purmamarca, abrirán ahora un shopping de bares.

El emprendimiento, que reúne a una docena de comerciantes que ya se dedican al rubro gastronómico en el centro de la ciudad, pretende nuclear a varios bares para ofrecer cerveza artesanal, diversión, baile y hasta bandas musicales en vivo, según confirmó uno de los emprendedores a este diario.

La iniciativa, que se concretará el mes que viene, no deja de ser una preocupación para quienes viven en ese sector, debido a los malos recuerdos que le genera el boliche que funcionaba en las dos plantas ubicadas en ese mismo edificio.

En reiteradas oportunidades, los vecinos se quejaron de los ruidos molestos, del caos que se generaba a partir del cierre del local, especialmente durante los meses de verano, y de los atropellos que debían soportar por parte de centenares de jóvenes que concurrían allí y que, producto de los efectos del alcohol, generaban todo tipo de desmanes.

Era común los jueves de madrugada avanzada y los fines de semana en los meses de verano, ver las consecuencias que dejaba la diversión neuquina en aquel lugar: adolescentes que apenas podían caminar o tirados en el bulevar y un amplio sector de la calle que parecía haber sido el escenario de una batalla campal.

“Me sorprende. Pensamos que tendríamos algún tiempo largo de paz”, dijo con resignación una mujer que pidió reserva de su nombre, debido a “represalias” que sufrió en alguna oportunidad cuando denunció todas estas irregularidades. “Cuando funcionaba el boliche ya estábamos resignados a no descansar de noche los fines de semana; y al otro día, al levantarnos era común ver vomitadas, orines y cosas más desagradables en nuestras veredas”, aseguró.

Si bien la Municipalidad realizó controles y cerró el local hasta constatar que el tema de los ruidos no se filtraba de adentro hacia afuera, el problema era la vía pública, no sólo cuando caía la noche y funcionaba el boliche, sino también en las previas que se hacían en el bulevar de la Avenida Olascoaga. Era muy común que muchos jóvenes estacionaran sus motos y vehículos y comenzaran los festejos mucho antes de la madrugada, con música a todo volumen y hasta con la organización de picadas de velocidad, aprovechando muchas veces los baches que tiene la presencia de la Policía o de los inspectores municipales.

“La verdad es que no esperamos nada bueno, porque con el boliche ya estamos cansados de los disturbios. Vivo acá nomás y me usan el patio de baño. Tenemos que aguantar las borracheras, las peleas, las motos, los autos. No estoy muy contenta”, dijo fastidiada María, una mujer que vive en inmediaciones del polémico boliche y sufrió las consecuencias de los bailes del descontrol.

Otros vecinos consultados, que viven en el barrio pero más lejos de la zona “caliente”, no están tan en contra de que levanten un shopping de bares, aunque advierten que se necesitan muchos controles para evitar todos los inconvenientes que ya se generaron en otras oportunidades.

Los que se mostraron a favor son los jóvenes entrevistados por este diario, que ven como algo positivo que en un solo lugar se concentren muchos bares.

Balanza: Nunca se logró un equilibrio entre el interés comercial y la tranquilidad de los vecinos.

Cómo regular la vía pública, el gran dilema

La polémica que se generó en la Avenida Olascoaga no es nueva y siempre fue motivo de quejas y debates. ¿El sector comprendido entre las calles Purmamarca y Democracia es residencial o debe estar destinado a la recreación y el esparcimiento?

Muchos de los vecinos que viven ahí desde hace años consideran que es un barrio más de la ciudad que debería estar protegido de las secuelas que genera este tipo de actividades, aunque también es cierto que en la ciudad debería haber un lugar destinado al esparcimiento, sin que genere inconvenientes.

Se sabe que las inmediaciones del balneario Río Grande, y ahora el nuevo Paseo Costero, generan la atracción de miles de personas que en los meses de verano concurren y transitan, inevitablemente, por la Avenida Olascoaga.

¿Hacen falta más controles policiales o municipales de los que ya hay?, ¿cómo se puede regular la vía pública a partir del comportamiento de los vecinos? Estas parecen ser las preguntas que, por ahora, no tienen ninguna respuesta.

“Un poco riesgoso me parece, porque esta avenida de madrugada es muy peligrosa, porque los chicos salen en situación de mucho peligro para ellos. Fomentar 12 bares… Imaginate los vecinos que tienen que vivir acá”. Claudio. Del barrio Centro

“Este lugar ya funciona en conjunto entre los boliches, las pizzerías y los bares. No sé si potenciarlo está bien. Me parece que no es necesario concentrar tantos boliches en un solo lugar. Si atenta contra la posibilidad de disfrutar del río, no estoy a favor”. Daniel. Del barrio Villa María

“Me parece que habría que escuchar lo que dicen los vecinos. Los vecinos siempre tienen algo para decir. De hecho, ya lo decían cuando funcionaba el boliche Tiket”. Laura. Del barrio Villa María

“En verano está bueno que haya lugares para que la gente salga a tomar algo”. Facundo. De Canal V

Suerte y destino de un terreno

Pese a que Olascoaga es el paso obligado para ir al balneario Río Grande, era un corredor tranquilo hasta que comenzaron a funcionar los boliches que se instalaron en la intersección de la calle Purmamarca. Lo paradójico es que el terreno donde se levantó el polémico edificio fue vendido por una familia pionera del barrio (los López Jové), sin saber a qué estaría destinado. Con el tiempo, se dieron cuenta de que aquella venta había sido un gran error.

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