En San Antonio también duele la muerte de Solange
La joven de 36 años, que falleció víctima de un feroz cáncer, vivió varios años en San Antonio, donde pasó su niñez y adolescencia.
Sus amigas la recuerdan como una chica divertida que siempre mostraba una sonrisa radiante que la caracterizaba.
Sol, como la llamaban, estudió en la escuela primaria número 6 y luego siguió el secundario en el entonces CEM 38. La familia había llegado a la zona cuando ella era pequeña, y se instalaron en Puerto San Antonio Este, donde sus padres atendían una confitería.
Poco después Solange y su hermano Matías se mudaron a San Antonio a una casa del barro Magisterio, que era el lugar de reunión del grupo de amigos. Allí se sentían cómodos, “porque sus papás eran re piolas”, evocó Yanina.
Al egresar de quinto año, Sol partió a Córdoba, donde la familia es oriunda, a estudiar para azafata, mientras que sus padres partieron hacia el Alto Valle.
Pocos años después ella volvió a San Antonio y se casó. Posteriormente le diagnosticaron la enfermedad que terminó cegándole la vida.
Aquí también causó indignación el hecho de que le prohibieran ingresar a su padre a la provincia de Córdoba, donde ella había vuelto a vivir, para que pudiese despedirla.
Pero quedó el recuerdo de la buena amiga, alegre, solidaria y de sonrisa permanente. Así la muestran las infinidades de fotografías publicadas en las redes sociales, donde los mensajes de pesar se multiplicaron.
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