Al menos 88 pacientes de coronavirus murieron en el estado brasileño de San Pablo, el más poblado y desarrollado del país, a la espera de una cama de terapia intensiva, mientras que 13 municipios iniciaron un cierre de cinco días, con multas para quien circule y sin supermercados abiertos para intentar reducir el colapso hospitalario.
El diario O Estado de Sao Paulo publicó que 88 personas murieron en enfermerías o camas clínicas a la espera de camas de UTI (terapia intensiva) que estaban ocupadas en 24 municipios paulistas. "Por más que se pongan más y más camas de UTI es insuficiente porque desde el 1 de marzo hay problemas para transferir pacientes a terapia intensiva. Antes demoraba un día y ahora se tardan seis o siete días para lograr un lugar en terapia", dijo la secretaria de salud del Gran San Pablo, Ana Gaspar.
Relatos de familiares de víctimas sin cama de UTI se repiten por todo el país, sobre todo en la región sur. En Foz do Iguaçú, estado de Paraná, frontera con la Argentina y Paraguay, hay fallecimientos en viviendas por falta de camas de terapia, y situaciones similares se repiten en los estados Santa Catarina y Rio Grande do Sul, ambos en colapso.
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