ENTRE LO COMERCIAL Y LO ECONÓMICO
“Séptimo” es un maremoto generado por los manotazos de ahogado del cine español por tratar de sobrevivir a la crisis económica. El problema es que, en este intento por hacer una película de impacto internacional, se recurre a una historia de suspenso moralizante y débil, ambientada en un país con un cambio favorable (Argentina) y un aparato de prensa infernal, en el que lo mejor son las actuaciones del protagonista con prestigio mundial (Ricardo Darín), de una única actriz española (Belén Rueda) y de un elenco chico cuyas primeras figuras se completan con las geniales actuaciones de Osvaldo Santoro y Luis Ziembrowski. La Mañana de Neuquén habló con su director, Patxi Amezcua, abogado y guionista y quien dirigió de “25 kilates” (2009).
¿Por qué decidiste ambientar esta historia en Argentina?
Para mí era una excusa para venir a Buenos Aires porque no conocía Argentina. Por otra parte, para el productor tenía que ocurrir aquí ya que le permitía tener capacidad de levantar el proyecto económicamente. A partir de ahí buscamos una idea que nos cuadrara. El proyecto fue creciendo y buscamos actores caros y dijimos: "¡Ah, Ricardo Darín!". Desde el punto de vista interpretativo y comercial, Ricardo es perfecto.
¿Cómo surgió la idea de la película?
La idea surge por un juego que tenía con mis hijos. Yo vivía en el séptimo piso, bajaba por el ascensor y los esperaba a que bajaran por la escalera. Un día me pregunté: "¿Y si de repente estoy esperando y desaparecen?". En ese momento tuve la idea clara de que partiendo de ese elemento y tirando del hilo podía salir una historia interesante.
¿Por qué cree que la película puede ser convocante?
Creo que cualquiera que es padre se podría identificar con esa sensación de angustia cuando en un parque o en cualquier sitio pierde de vista a sus hijos. Por otro lado, la película toca el tema de la pérdida de confianza entre los vecinos. Hay una serie de personas en tu edificio que los conoces de cruzártelos por las escaleras pero no sabés quiénes son, ni la vida que pueden llevar, ni sabes lo que hay una vez que cruzas esa puerta. Era atractivo incluso visualmente.
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