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La Mañana

"Es una causa en blanco para la Justicia”

Lo dijo Nidia Aguilera, la madre de Florencia Penacchi, que fue vista por última vez el 16 de marzo de 2005 en Buenos Aires.

Neuquén > "Seguimos alentando eso de que un día puede volver a casa", expresó Nidia Aguilera, la mamá de Florencia Penacchi, la joven universitaria neuquina que el 16 de marzo de 2005 salió de su departamento del barrio de Palermo (Buenos Aires) y nunca más se supo de ella.
Nidia viajó a Buenos Aires para participar de un acto que se realizará en la Facultad de Economía, donde Florencia estudiaba Ciencias Económicas. En tanto, amigos de la joven y organizaciones se concentrarán hoy a las 19 en el Monumento al General San Martín de esta ciudad para pedir justicia al cumplirse nueve años de su desaparición.
"No tenemos una causa. Nunca nadie se acercó a decir 'la vimos, tenemos idea'. En nueve años, nada", indicó la mujer, quien apuntó a Marcelo Retes, fiscal a cargo de la investigación, porque, según explicó, “nunca dimensionó que se trata de una persona desaparecida”.
La investigación judicial no aportó elementos, hubo irregularidades y quedó paralizada. Nunca hubo avances en la causa. Nidia señaló que la Justicia les dijo que es “como una causa en blanco”, ya que nunca nadie se acercó a brindar algún tipo de información o pista sobre lo ocurrido. “Frente a una desaparición sin ningún tipo de señal o dato que uno pueda seguir, lo que queda en pie es la trata”, afirmó. Para sus amigos y familiares, a Florencia “alguien se la llevó por la fuerza”.
Penacchi trabajaba para el Gobierno de la Ciudad en el Instituto de la Vivienda. Horas antes de su desaparición, había participado de una reunión junto a compañeros de estudio y trabajó en su casa. Cuando todos se fueron, salió.
 
Últimos pasos
Silvina Bergmann, su amiga de la infancia, contó que “a la mañana siguiente se comunicó desde su celular con un compañero de trabajo y le pidió que le busque un expediente, así se ponía a trabajar ni bien llegaba. Más tarde llamó al jefe diciéndole que no iba a ir porque se sentía mal y se iba a atender al Hospital Fernández. Después de eso, no se supo nada más de ella”. Otra amiga señaló a este diario que la semana de su desaparición Florencia había llamado varias veces a un vendedor de droga, de apellido Yapura, ya que ella tomaba cocaína cada tanto. Florencia iba seguido al boliche Confusión, ubicado en Scalabrini Ortiz y Honduras, en el que trabajaba Yapura.
Bergmann mantuvo una charla en 2007 en Tucumán con la madre de Marita Verón, Susana Trimarco, quien le aseguró: “Por lo que no estaba haciendo la Policía, por la serie de encubrimientos y la postura del fiscal Marcelo Retes, que sostenía que Flor se había ido por voluntad propia, se trataba de un caso de trata”.
Trimarco también le comentó a Bergmann que dos jóvenes de Santa Fe que habían escapado de prostíbulos de Córdoba reconocieron “haber visto a Florencia en tres lugares distintos, dos en la provincia de Buenos Aires y uno en el interior de Córdoba. Eso tampoco se investigó en la causa que llevaba adelante Retes, a cargo de la Fiscalía Federal 23 de Capital Federal”.
Expresó que también accedieron a fotografías de mujeres que trabajaban en los prostíbulos conocidos como Las Casitas en Río Gallegos, y que “una de las chicas que aparecía en la foto era Florencia”, afirmó.

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