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La Mañana escuela

Escuela rural, en jaque por el robo de todas sus camas

Desaparecieron las 87 cuchetas cuando arrancó la cuarentena. Se las habrían llevado para armar el hospital de campaña en Zapala. Su directora está detrás de la investigación.

Elba Zapata es la directora de la Escuela rural 247. Las cuatro habitaciones que tiene la institución están vacías y cree que la gestión pública le quitó las 87 cuchetas para armar el hospital de campaña de Zapala. “No quiero sacar una cama a nadie porque entendemos la situación de COVID, pero, ¿quién piensa en nuestros chicos?”, comenzó, con cierto enojo porque los alumnos, tras aprobarse el protocolo, no pudieron asistir presencialmente a las aulas.

Desde que tomó la dirección de la escuela ubicada sobre la ruta 40 en noviembre del año pasado, ya se habían llevado las camas y las habían cortado para armar 174 plazas. Pero Elba jamás supo ni tiene la confirmación dónde están todas y, con su cargo, deberían haberle "informado" porque es parte del mobiliario del que es responsable.

Es por eso que intentó reconstruir a LMN cómo se fue enterando de la situación de la escuela, con la intención de no “nombrar a ningún funcionario” por miedo de recibir alguna represalia. Lo único que pide es que aparezcan solo 30 para poder rotarlas en las burbujas y que los 67 alumnos puedan asistir a las aulas ni bien la situación epidemiológica lo permita.

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Si bien se hizo cargo en las últimas semanas del año pasado, era docente desde hace varios años. Estaba en Zapala cuando el anterior director les comunicó que se llevaron las camas al arrancar cuarentena.

Desde ahí, todo incertidumbre. En noviembre del 2020, al asumir como directora, comenzó a investigar dónde estaban. No tanto para exigir que las devuelvan, sino para tener un control.

Nadie le respondía y los que lo hacían se “tiraban la culpa”. Se reunía con un funcionario de educación y le decía que la responsabilidad era de la Municipalidad de Zapala. Iba a la Muni y le decían que le correspondía a Salud. En ese “mareo”, las semanas avanzaron y en abril se publicó el protocolo para las escuelas albergues.

Ante la posibilidad de retomar la presencialidad, Elba intensificó la búsqueda. Al saber que algunas estaban en el Sala de Actividades Físicas (SAF) de Zapala, se acercó, pero no la dejaron ingresar. Quería saber si realmente estaban ahí y cuántas había. “Desde la puerta, las vi apiladas y todas cortadas, pero aún no sé si estaban todas”, expuso y envió una foto de lo que observó.

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“No necesito todas, solo 30. Queremos arrancar las clases, nuestros chicos son los últimos del tarro y son los más vulnerados”, se lamentó Elba, quien aseguró que “el esfuerzo de estos meses fue muy grande” para abandonar todo por unas camas.

Tanto ella como el resto de las docentes, durante este último año, recorrieron una vez por semana en sus autos particulares más de 100 kilómetros para poder llegar a todas y cada una de las casas de sus alumnos para llevarles la tarea y recogerla. “Fueron momentos difíciles”, repitió, emocionada.

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Si bien actualmente la situación en todo el país se complicó, la escuela tiene “derecho a saber” dónde está su mobiliario. “No quiero sacarle una cama a alguien que esté internado por COVID. Jamás sería una opción, pero tampoco puedo permitir que le saquen el lugar a mis alumnos, no es justo”, repitió.

Lo positivo de los protocolos es que los ciclos educativos se rotan una vez por semana para armar esas burbujas. Es decir, una semana completa va al ciclo inicial, el fin de semana airean las habitaciones para que el lunes ingrese el siguiente ciclo. Esto hace que no necesiten 67 camas, sino que, con 30 “bien distribuidas”, todos podrían asistir.

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Con el enojo y la falta de respuesta “concreta”, envió el 14 de abril una carta dirigida al intendente de Zapala y solo le mandaron un mensaje por WhatsApp: “Me dijeron que estaban viendo si me las mandaba, pero jamás me confirmaron si tenían todas o cuántas me iban a traer”. Hasta este domingo ninguna llegó a la escuela.

Sin intentar “ensuciar a nadie” y “teniendo en cuenta la situación complicada actual”, Elba concluyó: “La escuela pública hay que defenderla. Siempre cuesta más en la ruralidad. Y espero que aparezcan y que las clases presenciales no se deban suspender por la falta de camas”.

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