ANA LAURA CALDUCCI
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NEUQUÉN
Unos 215 vecinos, en su mayoría niños, pasaron la noche del lunes y gran parte de ayer en un centro de evacuación. Pese a que la lluvia cesó temprano, muchos tardaron en volver a sus casas porque seguían inundadas o tapadas de barro. El regreso, aunque ansiado, prometía poco: en la mayoría de los casos, los esperaba una casilla precaria con el techo roto, los colchones húmedos y los pocos muebles y artefactos eléctricos arruinados por el agua.
A clase El CPE determinó que hoy habrá dictado de clases en el nivel secundario de la provincia.
En la ciudad funcionaron 14 centros de evacuación por el temporal, repartidos por toda la periferia, desde Confluencia a Provincias Unidas y de la Meseta a Valentina. En general, la gente se refugió en escuelas, gimnasios y comisiones vecinales.
Ayer a la mañana, la postal común eran los niños jugando con sus nuevos amigos, ajenos a la emergencia, mientras los papás preocupados planificaban la vuelta a casa.
El comentario recurrente era que, esta vez, la tormenta pegó más fuerte que en 2014. A la mayoría los tomó por sorpresa. No se prepararon canaletas ni diques para desviar el agua de las casas; tampoco se reforzaron los techos ni se alcanzaron a levantar las cosas acumuladas sobre el piso.
Hubo decenas de familias que no pasaron la noche en los refugios, pero se autoevacuaron con un familiar o vecino cuando ya no pudieron aguantar la inundación. Otro grupo importante se quedó en su casa con el agua hasta la rodilla y ayer a la mañana fue al centro más cercano a buscar ropa seca y algo para comer.
El salón de usos múltiples de Cuenca XV fue uno de los refugios con mayor demanda. Hasta la madrugada de ayer recibieron a 33 evacuados. Por la mañana llegaron muchos vecinos más, que fueron a retirar ropa y zapatos de la campaña de donaciones.
También debieron coordinar desde allí el rescate de familias de los asentamientos aisladas por el agua, que no tenían cómo salir de las casillas para mudarse con algún familiar.
El lunes a la noche, en la parte más complicada de las tomas 2 y 7 de Mayo, ni las ambulancias ni los móviles policiales podían ingresar por el río de barro que rodeaba las viviendas. Muchos vecinos fueron rescatados con un camión del Ejército. En varios centros se sirvió el almuerzo y, por la tarde, poco a poco todos fueron regresando a sus hogares. Mientras los salones quedaban vacíos, aparecían nuevos vecinos del barrio a pedir alguno de los colchones secos que se iban desocupando.
Contención
Por la vuelta más esperada
Las personas evacuadas hasta el cierre de esta edición permanecían en las escuelas 154 de Parque Industrial y 136 de Confluencia, gimnasio Bouquet Roldán, SUM de Cuenca XV, vecinal de Confluencia e Islas Malvinas.
El drama de los afectados por las lluvias en primera persona
César Pino
Taxista, papá de dos nenas
Muchos se quedaron por miedo a los robos
Por temor a los robos, hubo cientos de vecinos que eligieron quedarse en sus casas, aún tapados de agua. En Don Bosco 2 y Confluencia ingresó agua en muchas casas; aun así, pocos se autoevacuaron. Lo mismo ocurrió en Islas Malvinas, Gran Neuquén, San Lorenzo y Valentina. “Yo estoy en la toma 4 de Febrero y pasé la noche en mi casa con el agua en la rodilla, pero no quería dejar todo porque si no vuelvo y no queda nada”, dijo César Pino, taxista, quien es papá de dos nenas. Comentó que el lunes a la noche, en Avenida del Trabajador y Rosario, “unos chicos cortaron la calle para pedir plata, después se empastillaron y anduvieron haciendo bardo”. Ayer, el Jardín 36 de San Lorenzo Norte estuvo rodeado por policías ante las amenazas de robos. Adentro había 30 evacuados, en general mujeres y niños.
Gisela Araya
Vive en la Toma 7 de Mayo
Enfrentó la lluvia embarazada y terminó en el hospital
Gisela Araya está embarazada y vive con sus dos hijos en la toma 7 de Mayo en una casilla con techo de nylon. Se pasó el domingo y el lunes vaciando el agua acumulada sobre su cabeza con un palo, hasta que sufrió pérdidas de sangre. Los vecinos le enviaron una ambulancia, que no pudo llegar a su casa. Luego llegó el SIEN y la trasladaron al Hospital Heller, donde la asistieron y después la llevaron a un centro de evacuación donde pasó la noche.
Recordó que “tenía toda la cocina inundada, en la pieza también se llovía y en el comedor”. Indicó que en 2014 zafó del temporal porque hizo canaletas en el techo. “Me hicieron evacuar sí o sí porque era muy riesgoso y les hice caso porque uno sabe que es por seguridad, pero me sentía desesperada. Ahora no sé si cuando vuelva voy a encontrar algo de lo que tenía”, explicó.
Valeria Billalobo
Viven en la Toma Yupanqui
El piso quedó cubierto de agua
Valeria Billalobo y su marido dejaron su casa con sus cuatro hijos el lunes a la tarde. La vivienda de material a medio construir de la toma Yupanqui quedó con 10 centímetros de agua cuando subieron a la camioneta que los llevó al refugio.
“No íbamos a venir porque ni la lluvia intensa pasada nos inundó la casa, pero esta vez entró agua por el patio”, contó con bronca. Agregó que pusieron bolsas de arena y sacaron el líquido con baldes “pero nada, volvía y volvía”. Ella y su familia viven sobre una de las plateas que entregó el ex intendente Martín Farizano. Comentó que “las hicieron mal, torcidas, por eso el agua se metió”. Al mediodía, cuando se anunció que se venía el temporal más intenso, ellos ya estaban empapados. Valeria intentó llamar a Defensa Civil sin éxito y finalmente pidió ayuda a la Policía. La camioneta tardó tres horas en ir a buscarlos.
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