Kuala Lumpur > Desde el salón del hotel Lido, en Pekín, donde están reunidos los familiares de los pasajeros del vuelo de Malaysia Airlines desaparecido se escuchan gritos y llantos. Los familiares acaban de recibir la terrible noticia de que el Boeing 777-200 se habría estrellado en el océano Índico.
Algunos se quiebran de dolor. Otros se muestran furiosos. "¡Asesinos, asesinos!", grita una mujer que sale del salón con la cara cubierta de lágrimas.
La indignación se dirige contra la empresa responsable del vuelo, Malaysia Airlines. Las idas y vueltas de la frustrante búsqueda han destrozado la paciencia de los familiares. Una mujer grita: "¡Era mi único hijo! ¡Asesinos! Esto es culpa del gobierno malasio".
También causan indignación los representantes de los medios en el lugar, que se abalanzan sobre los parientes apenas salen del salón, lo que genera enfrentamientos. Muchos familiares golpean las cámaras de TV. "¡Váyanse, váyanse!", grita una mujer llorando, mientras golpea la cámara con su cartera. "¡Déjennos en paz!", clama otra.
Los familiares se siguen sintiendo estafados y desinformados. "No nos explicaron nada bien", grita una mujer enfurecida. "Estamos esperando aquí hace 17 días", afirma otra. "No pueden anunciarlo así nomás. Está mal". "¿Dónde están las pruebas, dónde están las pruebas?", pregunta.


