Felipe, siempre en el recuerdo
Militantes, autoridades y dirigentes recordaron ayer a Felipe Sapag, el personaje político más importante de la historia de Neuquén, al cumplirse 104 años de su nacimiento.
Los numerosos mensajes en las redes sociales y en los medios de comunicación para rendirle homenaje a este viejo caudillo reflejan lo que todavía significa Don Felipe para miles de militantes y personas que lo conocieron.
Es cierto que estuvo en el momento y el lugar indicado cuando ganó por primera vez las elecciones a la gobernación de Neuquén y que todo estaba por hacerse. Pero él fue el que lo hizo.
Comenzó con políticas activas que permitieron mejorar la calidad de vida de miles de neuquinos y un plan de obras clave para la joven provincia que recién había salido de su categoría de territorio y tenía miles de necesidades que atender.
La construcción de escuelas, viviendas y hospitales, la puesta en marcha de un plan de salud que permitió en su primer año de funcionamiento bajar a la mitad la mortalidad infantil, fueron sus principales credenciales; más allá del carisma que tenía y el trato personal con vecinos que no conocía, pero que acudían tanto a su oficina como a su casa en busca de ayuda.
Su vida no fue fácil. Algunos de sus mandatos fueron interrumpidos por las dictaduras militares y dos de sus hijos fueron asesinados en la época más oscura y violenta de la argentina.
Tuvo gobiernos buenos y otros no tanto, pero el balance general de su gestión y de su vida se ve reflejado en estas muestras de afecto cada vez que se cumple un aniversario de su cumpleaños o de su fallecimiento.
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