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Félix Riquelme, el depredador de niñas de China Muerta

Los especialistas determinaron que las "hechizaba". A partir de los 8 años las iniciaba en juegos sexuales. Dieron con cuatro víctimas y se probaron tres abusos. Se reconstruyó la dinámica de captación y perversidad que tenía el hombre. Fue condenado, en 2007, a 15 años de prisión. En 2015 salió con libertad condicional.

Juan Feliciano Riquelme, de 57 años, supo tener, a principios de este siglo, muchas niñas “a su disposición” en la zona de China Muerta. Las captaba a muy temprana edad y su pareja, de 19 años, que sostienen que fue una de sus “conquistas” y “cómplice”, las iba preparando con juegos sexuales para que después el hombre abusara de ellas.

Cuando lo detuvieron en abril de 2006, la fiscalía y los forenses lograron hacer pericias que permitieron establecer el abuso de tres chicas de entre 9 y 13 años. Además, encontraron una de nena de 8 a la que estaban preparando.

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Se pudo determinar el mecanismo de captación, denominado “hechizo” por los expertos.

Algunas de sus víctimas fueron a visitarlo a la cárcel, lo que desató un escándalo y la remoción de la cúpula de la U12, conocida como la cárcel de los violadores.

Esta es la historia de Félix, como le decían los cercanos, un encantador de serpientes que sumió en el espanto varias vidas, destruyendo la psiquis de niñas que no llegaron a percibirse como tales.

Félix y su “reino”

La vida del hechicero de niñas de China Muerta tiene algunos elementos comunes con la exitosa serie de Netflix El reino. Hay abusos, poder, política, religión y víctimas que sufrieron un lavado de cabeza tan profundo que defendían a su victimario.

De acuerdo con lo que recuerdan los investigadores que participaron en el caso, Félix, oriundo de Ingeniero Huergo, vivía en China Muerta, zona limítrofe entre Plottier y Senillosa, donde le quedaron unos terrenos en herencia y comenzó a lotear.

“Para esa zona, era una especie de millonario. Tenía cuatro años de militancia en el MPN y concurría a una iglesia evangélica. Todo lo que hacía estaba pensado”, confió una fuente del caso.

Una de las características básicas de los paidófilos es que pasan desapercibidos. Generan una imagen de buena persona, se muestran generosos, amables, solidarios, pero son todos artilugios para la captación de menores, ya que sienten una gran atracción hacia ellos.

Un breve aclaración, el pedófilo se siente atraído por los niños o niñas, incluso los contacta y busca seducir. En tanto, el paidófilo tiene las mismas características, pero concreta el abuso sexual.

Félix supo ayudar a muchos de los vecinos que se instalaron en la zona, principalmente a los que tenían hijas chicas.

A todos a los que les preguntaban por Félix decían que era un noble vecino, un buen feligrés y un militante participativo, pero en su casa, puertas adentro, era un perverso.

Si bien estaba casado y tenía tres hijos, con su esposa estaban separados aunque mantenían una extraña convivencia donde ella cumplía todas las funciones tradicionales de una ama de casa: cocinaba, lavaba, planchaba y limpiaba.

En paralelo, Félix, en la misma casa, vivía con su nueva pareja, que al momento de la detención tenía 19 años y a quien había captado cuando tenía 15.

La joven era la cuñada de su hijo mayor. Así fue cómo la conoció y hábilmente la terminó seduciendo y la convirtió en una suerte de iniciadora de las niñas a las que iba captando.

“Nunca pudimos avanzar mucho sobre la esposa para saber si tenía ciertas limitaciones o por qué aceptaba todo eso. Lo cierto es que ella solo hacía las cosas de la casa, y la joven, que era pareja de Félix, era la que preparaba a las chicas en los juegos sexuales”, confió un experto que trabajó en el caso.

Del hechizo al “harén”

De acuerdo con los informes victimológicos, generados en 2006, las jóvenes sufrieron una situación de “hechizo”, que en palabras de los expertos es “una colonización del espíritu de la existencia, del deseo, de la alteridad. Las fronteras interindividuales se esfuman y la víctima queda atrapada en una relación de alienación. La víctima ignora las condiciones que la llevaron al hechizo, desconoce el sentido de las intenciones y los comportamientos de la persona dominante, y no puede detectar con nitidez sus efectos”. La frase fue rescatada por los jueces en la sentencia que dictaron el 5 de julio de 2007.

En diálogo con especialistas, explicaron que el hechizo es similar al lavado de cabeza que realizan las sectas, y agregaron: “La forma de crear el hechizo es variada. En este caso podría ser la confusión, la seducción, la astucia, todo un accionar similar a una estafa”.

Por la cantidad de víctimas, que se presume que pudieron ser más, al caso muchos lo recuerdan como “el harén de Félix”.

“Nosotros cuando investigamos el caso llegamos a la conclusión de que tenía un harén de niñas. De hecho, todos le decíamos el ‘harén de Félix’, policías, funcionarios judiciales y forenses”, reveló a LMN un pesquisa que quedó impactado por todo lo que se descubrió.

15 años de prisión le dictaron a Juan Feliciano Riquelme.

La fiscalía había pedido 20 años de prisión por los tres casos de abuso que lograron probar en forma contundente, pero para la Cámara en lo Criminal Segunda era un exceso.

23/10/15 ese día le dictaron la libertad condicional a Riquelme.

Los cambios en el artículo 119 del Código Penal se realizaron en 2017. Por eso, con informes de conducta y concepto favorables, y los dos tercios de la pena cumplidos, pudo salir.

Caso testigo

La clave en toda esta investigación es el caso de una niña que sufrió tal captación que abandonó a los padres para irse a vivir con Félix.

A la víctima le pondremos el nombre ficticio María, para preservar su verdadera identidad.

Félix aprovechaba su poder de palabra y las necesidades de familias carenciadas a las cuales visitaba con frecuencia.

Con la familia de María estableció un muy buen vínculo e incluso los invitaba a sumarse a la asamblea cristiana de la que participaba.

Los apoyó económicamente dándoles colchones, camas, electrodomésticos y hasta cooperó con dinero para que pudieran comprar un auto usado ya que China Muerta está alejado de los centros urbanos más cercanos (Plottier y Senillosa) y no hay transporte fluido.

Mientras se estrechaba la relación entre las familias, los padres de María, que tenía 10 años, fueron sintiendo confianza a tal punto que se volvió común que la niña se quedara los fines de semana en la casa de Félix, pasando tiempo con la joven pareja del pervertido.

A principios de 2006, Riquelme los invitó a vacacionar a Las Grutas. Todo estaba pago. La madre de María aceptó y la niña invitó a una amiga suya de 13 años. También la adolescente se transformaría en otra de sus víctimas.

Las Grutas dispara la alerta

Esas vacaciones en Las Grutas fueron muy particulares, porque al ser muchos los que compartían la casa costera, a la noche cada uno se acomodaba con un colchón o colchoneta en algún lugar para poder dormir.

María siempre estaba con Félix y eso comenzó a generar ruido en la madre de la niña. De hecho, tuvieron algunas discusiones, por lo que la mujer resolvió poner punto final a las vacaciones y volver a Neuquén.

La hija se indignó a tal punto que plantó bandera y sostuvo que se quería quedar. En ese momento entró en juego la audacia del pervertido, que supo aprovechar la situación para fracturar el vínculo entre madre e hija.

“Si se quiere ir, vaya. Nosotros después llevamos a María y su amiga”, le dijo Riquelme a la mujer, que no tuvo herramientas suficientes para desarticular la situación e imponerse, por lo que armó su bolso y volvió en colectivo a Plottier y de ahí fue a China Muerta.

Ni bien lo vio al esposo, le contó lo ocurrido y las sospechas de que algo pasaba con María y el supuesto benefactor de la familia.

El matrimonio acudió al Juzgado de Familia a radicar una denuncia para que se investigara la situación. Pero la denuncia no les jugó una buena pasada porque María tomó la determinación de irse de la casa con tan solo 11 años, que había cumplido en febrero.

Ante un trabajador social, la niña aludió que su padrino —en ese rol lo ubicó a Félix­ — la contenía, la protegía, la escuchaba y la entendía más que sus propios padres.

Se desmorona el reino

La denuncia motivó la intervención del Juzgado de Familia y los servicios sociales sacaron a la chica de la casa de Riquelme y la pusieron en custodia en un hogar de perfil católico.

Si bien la niña parecía integrarse al grupo de chicas que estaban en el hogar, extrañaba a su “padrino”.

La Justicia de Familia ordenó la revinculación con los padres. Primero comenzaron yendo todos los días, pero María no les hablaba y prácticamente los ignoraba, salvo a su pequeño hermanito.

Félix también acudía a visitarla sin que los padres de la niña lo supieran. Cuando se enteraron, radicaron una nueva denuncia y la Justicia dictó una medida cautelar que le impidió al hombre tomar contacto por cualquier vía con la niña, que después se supo que era su preferida y ella se autodenominaba “la mujer de Félix”.

En paralelo, las pericias forenses establecieron que la niña había sido abusada y que mantenía relaciones con frecuencia. Se estimó que desde mediados de 2005 hasta febrero de 2006.

La fiscalía de Graves Atentados contra las Personas (GAP), a cargo de Sandra González Taboada, investigó junto con el departamento de Seguridad Personal de la Policía a Feliciano Riquelme. De esas pesquisas, surgió que la amiga de María, que había viajado a Las Grutas, también fue captada y mantenía relaciones sexuales con frecuencia con este hombre.

Los trabajos de inteligencia y seguimiento condujeron a la Policía hasta la estación de servicio que está en el ingreso de Plottier, donde el hombre mantenía algunas reuniones.

Se presumió que podría tratarse de un caso de corrupción de menores y que ahí negociaba a las chicas para que otros hombres abusaran de ellas, pero no se pudo establecer.

Finalmente, el 5 de abril de 2006 se allanó la casa de Riquelme y el horror de todo lo que allí dentro ocurría estalló en la cara de los investigadores.

Los efectivos lograron secuestrar cartas de las chicas dirigidas al hombre y fotos que habían intentado destruir. Esas fotos, cuando se rearmaron cual rompecabezas, eran de sexo explícito. Se veía claramente a las chicas manteniendo relaciones con Riquelme, por lo que se presumió que la fotógrafa era la joven pareja del perverso.

Este intento por destruir evidencias tan concretas llevó a sospechar que alguien le había filtrado el dato de un allanamiento inminente, aunque nunca se supo ni se pudo determinar cómo le llegó la información.

A las chicas se sumaron dos víctimas más, una de 9 años que se comprobó que había sido abusada —en esos años era contemplado como abuso simple; hoy, con las modificaciones del artículo 119 del Código Penal se trataría de un abuso con acceso carnal­— y otra nena de 8 años a quien estaban adoctrinando para iniciarla sexualmente.

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Tras el telón del horror

Parte de lo que descubrieron los investigadores en la causa estremeció a los funcionarios judiciales a cargo.

Félix se encargaba de manejar la zona de China Muerta como un patrón de estancia y con su generosidad se ganaba la confianza de las familias que dejaban que sus hijas fueran a su casa.

Su joven pareja también quedó en la mira. “Intuimos que ella era la que con distintos juegos las introducía en lo que era el sexo. Siempre las mujeres, en estos casos de abuso de menores, cumplen un rol clave porque las conducen con cariño y suavidad a las prácticas sexuales. Distinto es el hombre, que es mucho más violento e invasivo. A partir de ahí, se entiende el silenciamiento de las chicas que quedaron entrampadas. Pero esto, en esos años era muy difícil de probarlo, por eso se fue desde lo legal, donde necesitás pruebas concretas, contra Riquelme”, reveló un especialista del caso.

Fue vital el trabajo que realizó la GAP en conjunto con Atención a la Víctima para poder develar lo que ocurría.

A las dos chicas de 11 y 13 fue muy difícil hacerlas hablar ya que tenían el relato implantado, estaban programadas, pero las nenas de 8 y 9 años fueron las que allanaron el camino de los hábitos en los que eran introducidas, lo que permitió establecer el modus operandi.

El paso a la adultez

Mediante distintos estudios victimológicos, se pudo establecer que María, la más afectada, “poseía información y manejos impropios de su edad, en especial respecto de los temas sexuales y a las relaciones interpersonales”.

Se estableció un grado de adultización importante, de hecho, “se presentaba como una mujer con experiencia de vida”, cita el informe.

Esto implica que había sido sometida a un importante grado de programación corruptora. También se apreció la falta de control, protección y cuidados paternos. Esto posicionó a María en un lugar que no es propio de un niño y la expuso a graves consecuencias, “tanto hacia su estructura psíquica como a su situación vital”, describieron.

A los profesionales les llamó la atención el relato de María, que fue calificado de “impuesto, inducido”. Es decir, se trataba de una chica manipulada que había sufrido un lavado de cabeza profundo. Todo su discurso se encontraba “programado”.

Cuando le consultaron por los abusos sufridos, ella no los asumió como tales y habló de que cuando era más chica un primo había abusado de ella y que sus padres no habían hecho nada al respecto.

“Los detalles que ofrece de dicho abuso (del primo) no son acompañados con expresiones afectivas propias de un hecho traumático”, por lo que para los especialistas podría tratarse de juegos propios de la curiosidad infantil y no de una violación como referenció.

“Todo su discurso se encuentra programado, no pudiendo dar respuesta cuando se intenta tocar temas o responder a preguntas fuera del discurso aprendido”, destacaron los profesionales tratantes.

De hecho, María habló de una vida ideal con la familia Riquelme, en contraposición con su vida traumática.

Todo el proceso psíquico y físico desarrollado por Félix sobre María provocó que reprimiera y negara su identidad infantil, el respeto y cuidado de su propio cuerpo, los sentimientos de pudor y vergüenza propios de esa edad.

“La niña acepta los rituales de violencia sexual impuestos por el agresor que tiene sobre ella una relación de dominación en la que la psiquis de María es captada”, agregaron.

El agresor utilizó el cuerpo de la niña a su antojo, a tal punto que le pagó un tatuaje en la zona del pubis donde grabó su nombre: Félix. “Cual patrón de estancia, yerra a los animales de su propiedad”, reflexionó el especialista consultado.

La voluntad de la pequeña fue apropiada mediante condiciones idílicas donde también jugaron un papel trascendente la mentira y el engaño a fin de inducirla voluntariamente al error en su interpretación de la realidad.

María no presentó indicadores de estrés postraumático, pero los especialistas y la fiscalía indicaron que necesitaba ayuda para ser desprogramada, lo que no solo incluye un tratamiento psicológico y psiquiátrico sino también cuidados y protección personal.

Nadie sabe qué fue de la vida de María.

La amiga de María

La adolescente de 13 años amiga de María es hija de un matrimonio oriundo de Allen que había llegado a China Muerta hacía unos cuatro años en busca de trabajo. Los papás de las chicas se hicieron amigos y las niñas comenzaron a frecuentar juntas a Riquelme.

De acuerdo con los informes victimológicos que trascendieron en el juicio, la adolescente describió que la vida en la casa de Félix era ideal.

Pasaban los fines de semana juntas y Riquelme les prestaba la computadora para jugar, veían televisión, las llevaba a tomar helado y en algunas ocasiones al cine. Salidas que no podían hacer con sus familias respectivas por la precaria situación económica en las que estaban sumidas.

La adolescente confió a los profesionales de Atención a la Víctima que María le había confesado que mantenía relaciones sexuales con Félix y así fue que la motivó para que ella también experimentara.

En el informe quedó plasmado que a la joven pareja de Riquelme estas situaciones no le generaban conflicto alguno.

Durante la entrevista, la adolescente trataba de controlar sus expresiones y se mostraba angustiada no por las relaciones mantenidas con Riquelme sino porque ahora se blanquearía esa situación con sus padres. También por no poder ver a María, que era su única amiga, casi una hermana para ella, según relató.

Para los especialistas, en este caso, “sufrió un proceso paulatino de debilitamiento de las defensas de la niña, posicionándola en un espacio donde las barreras de la represión esperables fueron relajándose y rompiéndose. Naturalizando experiencias impropias para una niña. Por lo que se observaron indicadores de que sufrió un complejo proceso de programación abusiva”, detallaron.

En cuanto a las otras dos niñas de 8 y 9 años, estaban en una etapa de preparación. De hecho, los forenses cotejaron que la mayor había sufrido abuso sexual simple en ese entonces.

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Negó todo y lo condenaron

Riquelme quedó detenido y llegó a juicio por dos causas de abuso sexual con acceso carnal, una de abuso sexual gravemente ultrajante reiterado y estupro. Además, le agregaron una tenencia ilegal de armas por una carabina calibre 22 que secuestraron de su casa durante el allanamiento.

El juicio tuvo dos audiencias contundentes, el 27 y 28 de junio de 2007, donde la fiscalía expuso todo lo narrado ante la Cámara en lo Criminal Segunda de Neuquén que estuvo integrada por Emilio Castro, José Andrada y Héctor Dedominichi.

Los jueces emitieron sentencia el 5 de julio, lo que da a entender que, más allá de los plazos legales, estaba muy clara la responsabilidad.

En la sentencia, los magistrados afirmaron que el acusado “se aprovechó de las situaciones de carencia de los destinatarios de su ayuda”.

Riquelme parecía Pablo Sandoval (Guillermo Francella) en la película El secreto de sus ojos. Negaba todo pese a que los detalles que le daban al juez eran claros, precisos y contundentes.

Pese a todo, Félix se declaró inocente, y respecto de las fotos de “sexo explícito y desnudez en las que aparece el propio enjuiciado, dijo no recordar en qué momento y por quién fueron tomadas, explicación carente de seriedad”, detallaron los jueces en el fallo, donde dejaron claro que las imágenes fueron reconocidas por los familiares directos de las niñas abusadas.

El nivel de captación y hechizo que ejerció sobre las víctimas sorprendió hasta a los integrantes de la Cámara porque las niñas, pese a su corta edad, en ningún momento se sintieron víctimas ni cargaron las tintas contra Riquelme.

El acusado procuró en todo momento una relación sexual placentera para la menor, y se ha dicho al respecto que el pedófilo puede ser generoso y estar muy atento a todas las necesidades del niño, ‘de manera tal que logra ganar su cariño, interés y lealtad, y se asegura de que la víctima mantenga el secreto acerca de la actividad sexual’”, destacaron los jueces a la luz de la información aportada por los profesionales durante el juicio.

También hay un párrafo dedicado a este tipo de abusadores donde aclaran que pueden pasar totalmente desapercibidos socialmente.

“Lo que inquieta del abuso sexual de niños es la forma en que esta realidad repercute en nuestro universo de certidumbres cotidianas; sería más tranquilizador encontrar evidencias exteriores de monstruosidad en sus autores”, afirmaron en la sentencia.

Finalmente, por unanimidad, los camaristas resolvieron condenarlo por abuso sexual con acceso carnal, abuso sexual simple, estupro y tenencia ilegal de arma de fuego.

Si bien la fiscalía solicitó 20 años de condena, los jueces entendieron que correspondían 15 de acuerdo con la legislación vigente y su punto de vista.

Visita y escándalo

Si bien Riquelme ya estaba detenido en la U12 del barrio San Lorenzo, conocida como la cárcel de los agresores sexuales, la condena dictada a principios de julio de 2007 no hizo otra cosa que confirmar que continuaría por un largo periodo tras las rejas pese a sus dichos de que toda la causa fue armada por despecho de una de las madres de las niñas.

Diez días después de la sentencia, el hombre fue visitado en la cárcel por las dos niñas violadas, acompañadas por alguien que tenía el ingreso habilitado al penal, que podría ser un familiar del perverso.

Cuando trascendió el escándalo, ya que había ordenes claras de la Justicia de que ni él ni sus familiares podían acercarse a las víctimas, la Policía resolvió cambiar al director del penal y Riquelme salió a decir por los medios que se había visto sorprendido por la visita de las chicas.

Incluso, el encuentro quedó documentado con fotos y una carta que le entregó una de las niñas donde, supuestamente, le pedía disculpas y le aseguraba que había declarado en su contra presionada por los padres.

A partir de ese episodio, los penitenciarios se encargaron de controlar el ingreso de las visitas que recibía Félix, que fue enviado a la cárcel de Zapala, donde pasó un periodo y luego fue trasladado a Senillosa cuando habilitaron un pabellón para los violadores.

El 23 de octubre de 2015, con informes de conducta y concepto favorables, y los dos tercios de la pena cumplidos, le autorizaron la libertad condicional.

La modificación de la ley, que impide que los agresores sexuales reciban beneficios durante la pena para acortar la condena, llegó dos años después.

Según las fuentes consultadas, su condena concluye el próximo año. Por ahora, se mantienen vigentes las restricciones de acercamiento a las víctimas.

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