Fotógrafos que les ganan a las selfies

Todos los días cuatro jóvenes hacen retratos en la playa de Las Grutas y los venden como recuerdo a los turistas.

Las Grutas.- Caminan la playa con la cámara en mano, a la altura del hombro para evitar que la salpiquen las olas, y a todo veraneante que se cruzan le ofrecen tomar una imagen.

Son jóvenes y locuaces, una condición básica para conseguir clientes, pues la ganancia está atada a la productividad.

En Las Grutas ya son parte de la postal veraniega y el detalle sorprendente es que la mayoría proviene de otras regiones para trabajar la temporada.

La tradición la inició una empresa hace años, cuando aún no existían las máquinas digitales y había que concurrir al local y buscarse en tiras de fotos diminutas. De allí el nombre del comercio. Ahora todo se hace en computadora, más ágil.

Este verano son cuatro las firmas habilitadas por el municipio de San Antonio Oeste, y cada una debe pagar una tasa por cada fotógrafo ambulante que baja a la playa. Conforman una verdadera comunidad.

Pese a la proliferación de los teléfonos celulares con cámara y las mismas cámaras digitales domésticas, la labor de los fotógrafos es muy redituable, pues muchos son seducidos ante la posibilidad de llevarse el recuerdo en papel y no en una tarjeta de memoria.

La clave está en lograr el sí de los posibles “modelos”, y allí se requiere del ingenio, la simpatía y el poder de persuasión.

Para Federico Barrios, un joven oriundo de Santa Rosa, La Pampa, que hace tres temporadas trabaja en Las Grutas, tener “buen diálogo con la gente” es fundamental.

“Es saber transmitirles que aparte de la foto que se van a llevar, también les queda el recuerdo del momento en que se tomaron la fotografía”, sostiene el joven fotógrafo.

Otro elemento que inclina la balanza para que la imagen interese es que debe lograrse “una buena foto en poco tiempo”, agrega el pampeano. “Porque el cliente la comprará si le gusta”, sostiene.

Por último, resulta esencial mantener un buen estado físico. Hay que ir y venir durante varias horas, y caminar en la arena es agotador. “Pararse a esperar que aparezca el candidato difícilmente resulte”, acota Federico.

Llegó colado en el tren y con $100

Matías Garay cumplió su séptima temporada de fotógrafo en Las Grutas, y es uno de los más experimentados. Reside en Bariloche, donde es reportero gráfico, y su primera incursión fue tras la erupción del volcán Puyehue, que redujo las posibilidades laborales. Recuerda que viajó con su cámara colado en el tren y con 100 pesos en el bolsillo. Aquí consiguió trabajo y adoptó el balneario como propio.

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