"Fue una patada de viejo cascarrabias, el chico me encaró 50 veces y no lo podía parar. Me estaba volviendo loco", admitió Pablo Pérez tras ser expulsado del entrenamiento de Boca por darle un patadón a Tomás Fernández.
Tras lo ocurrido, Pérez se retiró de la cancha, se duchó y se fue del club.
En declaraciones a Fox, el volante del xeneize señaló sobre lo ocurrido: "Me da bronca que pase esto porque yo soy uno de los que habla para que no sucedan este tipo de situaciones. Tendría que ser una semana tranquila y ahora se va a hablar de esto".
Luego, el jugador intentó minimizar lo ocurrido en la práctica. "Esta patada es normal en un entrenamiento, yo me crié en Newell's con el Flaco Schiavi, que la patada más baja te la daba en la cintura. Con una amarilla se solucionaba, je", cerró.
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