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La Mañana barrio Río Grande

Fueron por la guita y se llevaron hasta los cigarrillos

Ocurrió en un kiosco del barrio Río Grande. En otro robo a una pizzería atraparon al delincuente.

Neuquén.- Con pocas horas de diferencia, dos jóvenes amenazaron con un arma a la empleada de un kiosco para llevarse mil pesos y paquetes de cigarrillos. Más tarde, un tercero robó en una pizzería, pero ante la alerta de los vecinos, fue atrapado a las pocas cuadras.

Eran cerca de las 19 del viernes cuando comenzaron a caer algunas gotas de lluvia. Para evitar que se mojara la leña, la joven empleada de un kiosco del barrio Río Grande fue a buscar el carrito a la vereda, pero junto con ella entraron dos pibes portando armas de fuego.

“Entraron con ella, uno se paró en la puerta y el otro acá detrás del mostrador con ella que le dijo que pusiera la plata en una bolsa”, contó Eliseo, compañero de trabajo de la joven. Una vez que la empleada les entregó los 1000 pesos que había en la caja registradora, el ladrón tomó un pack de cigarrillos y ambos se retiraron del lugar.

Fue todo tan rápido que la mujer no pudo ver en qué dirección huyeron. “Gracias a Dios no le pasó nada ni la golpearon”, expresó Eliseo y aclaró que es la primera vez que sufren un robo de este tipo en el local, ubicado en Leguizamón y Aconcagua. “No le sacaron el teléfono, creo que eran dos pibes que pasaron y vieron la oportunidad”, sostuvo.

Más tarde, cerca de la medianoche, un joven de 23 años entró a una pizzería ubicada en Avenida Olascoaga y Luis Beltrán manifestando tener un arma de fuego. Al ver que no tenía nada, el empleado forcejeó con el delincuente, pero no pudo impedir que tomara los casi 7000 pesos que había en la caja registradora.

Guardó el dinero en el bolsillo, salió rápido del comercio, se subió a su bicicleta y emprendió la huida, pero no llegó muy lejos. Un móvil que patrullaba por la avenida fue advertido sobre el accionar del delincuente. Los oficiales entrevistaron al comerciante e irradiaron la orden al comando policial. Tan sólo unos minutos después, el ladrón notó la presencia de un patrullero, perdió el equilibrio de la bicicleta y cayó al piso. Lo detuvieron y se recuperó el dinero robado.

4 horas y media pasaron entre los dos robos.

El primer asalto, ocurrido en un kiosco del barrio Río Grande, fue a las 19, mientras que el segundo, en una pizzería de barrio Nuevo, a las 23:30.

Un ladrón se alzó con cinco carteras

“Estoy jugado, quédense tranquilas y entreguen las carteras”, dijo un delincuente que ingresó a la sala de espera de un centro médico, ubicado en Carlos H. Rodríguez y Santamaría, donde había varias mujeres esperando ser atendidas. En total se robó cinco carteras.

Escuelas, hospitales, oficinas ministeriales, judiciales y consultorios privados ya dejaron de ser un lugar prohibido para los ladrones. Hubo varios robos donde se aprovechaban de un descuido pero esta es la primera vez que roban en forma directa.

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