Goñi: "La Federal fue clave en el inicio del golpe"
PABLO MONTANARO
NEUQUÉN
La declaración de Félix Oga, secuestrado en Catriel el 27 de marzo de 1976, durante la audiencia del martes en el juicio contra siete represores de la región por delitos de lesa humanidad, “reflejó claramente el rol preponderante que ocupó la Policía Federal en el sistema represivo en los primeros días después del golpe”, según el abogado Juan Cruz Goñi, de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH) de Neuquén.
Goñi sostuvo que la Policía Federal fue un lugar clave en el circuito represivo antes del funcionamiento de La Escuelita, el centro clandestino de detención y torturas que funcionó en el fondo del predio del Batallón del Ejército.
En su relato ante el Tribunal, Oga detalló las torturas sufridas en la delegación de la Federal y la presencia del subcomisario Jorge Alberto Soza, uno de los imputados del juicio en el que se juzga a otros seis ex jefes militares y policiales. Oga describió cómo lo interrogaron bajo distintos métodos de tortura y mencionó la presencia de Soza en esa dependencia. Goñi subrayó que el testimonio de la víctima, que tenía 21 años y estudiaba Ingeniería en la Universidad del Comahue cuando fue secuestrado, “echa por tierra la versión que en anteriores juicios expuso Soza de que sólo realizaba tareas administrativas vinculadas a trámites migratorios o pasaportes”.
Resaltó que Oga ubicó al ex subcomisario en “el terreno represivo, dando órdenes y cumpliendo tareas de la represión ilegal, por ejemplo cuando pidió que lo encapucharan antes de entrar a la sala de tortura”. A su vez, Oga contó que en la Policía Federal lo colocaron de cara contra una pared y ahí pudo ver a Soza: “Me gritó que no podía mirar y ordenó a unos policías que me pusieran la capucha; después me metieron en una oficina y comenzaron los tormentos”.
Testimonio
Las huellas de la tortura
El cipoleño Francisco Tropeano, otro de los testigos que declararon, dijo que en la U9, donde estaba detenido en 1976, vio a Félix Oga llegar muy golpeado. “Le levanté la camisa y me horroricé por las marcas de la tortura” que el joven tenía en la espalda. “Fue uno de los peores días de mi encierro”, agregó.
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