Gran parte de Neuquén fue afectada por el temporal

Tanto la capital como el centro y el norte se mantenían en alerta.

NEUQUÉN
Los barrios del oeste resultaron los más castigados por la tormenta que se desató ayer en la ciudad. Calles inundadas y socavadas por ríos de barro fueron el denominador común. En algunos sectores esperaban la llegada de Defensa Civil y peligraban las casas ante posibles desbordes.

De la misma manera, Rincón de los Sauces fue una de las ciudades más castigadas por el fenómeno meteorológico en toda la provincia y la situación era anoche muy complicada debido a la lluvia torrencial que no daba respiro. También la tormenta había afectado al centro neuquino y anoche se había emitido una alerta para toda la zona. Por caso, la Ruta Nacional 22, a la altura de Challacó, había quedado intransitable debido a la gran cantidad de agua acumulada. En algunos barrios de la comarca petrolera también se mantenían en alerta debido a que, al cierre de esta edición, seguía lloviendo intensamente.

Sequía Más allá de las lluvias, sigue siendo preocupante el panorama en las cuencas.

En Rincón, la gran cantidad de agua caída producto de las lluvias de los dos últimos días hizo que se conformara el Comité de Emergencias para la asistencia a la población.

Los principales problemas se generaron en la zona Costa, donde el colapso de pozos cloacales hizo que fuera necesaria la intervención de camiones chupadores para extraer los líquidos y la entrega de artículos de limpieza para la desinfección.

También a través de las redes sociales se estaba pidiendo arena y material para hacer barreras de contención y evitar el ingreso de agua a las casas.

Producto de las lluvias, gran cantidad de calles quedaron totalmente anegadas y requirieron el trabajo de maquinaria para hacer los drenajes. La circulación peatonal quedó muy afectada desde los barrios hacia la zona del centro.

En Neuquén, desde la meseta el agua bajaba con fuerza, modificando la topografía de las calles y abriendo zanjones para poder pasar. Allí donde no podía seguir su curso, creaba lagunas que impedían el paso de peatones y vehículos.

El servicio de colectivos complicó a los usuarios. Yackelin, una vecina del barrio La Estrella, esperó 40 minutos sobre la avenida Dr. Ramón antes de poder subirse a uno. “Salí recién del trabajo y tengo que esperar casi una hora más para poder llegar a mi casa. Encima los automovilistas pasan a toda velocidad y te mojan”, sequejó.

Los taxis circulaban por el oeste, pero no con la frecuencia con la que se los ve durante los días soleados.

A las 18, cuando el cielo gris oscurecía la tarde y la lluvia aumentaba su intensidad, las calles del oeste se convertían en un lodazal. Los colectivos de Indalo modificaron sus recorridos y sólo hacían rondines, obligando a los usuarios a caminar varias cuadras sobre el barro para tomarlo o llegar a sus casas.

La Municipalidad de Neuquén informó anoche que había intervenido en la asistencia a 30 familias de los barrios Belén, Cuenca XV, Hibepa, Toma Limay, 2 de Mayo, Loteo Social, Parque Industrial y Valentina Norte Rural. Sin embargo, no se informó sobre evacuaciones.

En Centenario también hubo complicaciones y la Municipalidad tuvo que dar asistencia a 16 familias a las que les había ingresado agua a sus viviendas, ubicadas en la zona de la costa de barda.

Pronóstico
Otra jornada con mucha agua

La lluvia se mantendrá hasta hoy durante toda la jornada en el Alto Valle, según informó la Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas (AIC).

El fenómeno meteorológico recién terminará mañana, que se presentará soleado y con una máxima de 19 grados.

El tiempo se mantendrá de esta manera hasta el sábado a la tarde-noche, ya que otra vez está anunciado inestabilidad con probabilidad de tormentas.

Pequeñas historias detrás del drama de la inundación

NEUQUÉN
Lilian pasó toda la noche en el hospital Heller cuidando a un amigo. Cuando quiso volver a su casa, en Almafuerte II, debió hacerlo caminando, porque ningún colectivo pasó para llevarla. Vive en lo más alto de la toma, donde el barro impide a cualquier vehículo llegar.

La tierra de las calles mal trazadas de las tomas se convirtió en una trampa para los conductores. Rosalía pudo dar cuenta de ello. La furgoneta que manejaba su marido se quedó encajada a la salida del zanjón del barrio Almafuerte II. Antes de poder liberarse, debieron luchar un rato para sacarla del barro.

Los vecinos de la manzana 4 de la calle Dr. Jorge Gervasoni, en el barrio Almafuerte, fueron los más complicados. El agua que corría por la calle 1º de Enero comenzó a acumularse frente a sus casas y lentamente comenzó a ingresar. Para evitar que se les inundara todo, levantaron contenciones con arena, pero no alcanzó.

La policía acordonó la calle para evitar que los autos circulen y hagan olas. Pero los vecinos reclamaban que una máquina de la Municipalidad abriera una zanja para que drenara el charco.

A la casa de Hermenegildo, de 86 años, el agua le llegó hasta las habitaciones. Su hijo, Antonio Muñoz, debió subir todos los electrodomésticos sobre una cama para evitar que se mojen. Su nieto fue el encargado de sacar el agua y de poner tierra para evitar que entrara más.

Ante la desesperación de ver cómo se mojaban todas su pertenencias, Enrique y un nieto de Hermenegilda cavaron una zanja para intentar bajar el nivel de la laguna formada frente a sus casas. Su padre, de 93 años, estaba angustiado, no quería vivir la experiencia de la tormenta que azotó en 2014.

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