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La Mañana biocombustible

Haciendo el fuego con leña reciclada

Un proyecto neuquino utiliza los desechos de frutas para combustión.

Andrea De Pascalis

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Neuquén.- Por casualidad y después de mucho ensayo y error, dos vecinos de la ciudad inventaron otra manera de hacer fuego. Reutilizando el desecho de los frutos que identifican al Alto Valle -peras y manzanas-, se embarcaron en un emprendimiento innovador y que los ubica como los creadores de un biocombustible al que bautizaron “BIOT” y que definen como “leña de orujo de fruta”.

José Aramberri es veterinario y en sus visitas a la zona de la meseta para atender a los animales observaba que algunas jugueras tiraban sus desechos de la fruta en grandes cantidades. “El orujo es lo que queda de la prensa del fruto cuando se hace el jugo -pulpa, cáscara, palito, semilla, alguna hojita-. Eso lo tiraban en la meseta”, explicó Cristina Di Francesco, su mujer y quien trabaja con José en este emprendimiento.

“Cuando empezó a ver eso se preguntó por qué no hacer algo. Consultó y los lugareños le contaron que tenía un gran poder calórico y cuando lo podían cortar, porque se ponía muy duro, lo usaban en las estufas”, contó Cristina.

Fue así como los relatos de los lugareños fueron el puntapié para empezar.

Lo primero que hicieron fue enviar una muestra al Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI). El objetivo era verificar qué poder calórico tenía: “Se mandó la muestra para ver si servía, porque además de prender fuego, quería saber cómo era. Cuando me dieron los informes, me di cuenta de que lo que tenía en mis manos era como la leña”, relató la mujer.

Con la certeza de que el orujo de fruta tenía el mismo valor calórico que un trozo de piquillín o algarrobo, comenzó el desafío de crear el producto. Cada paso exigió muchas pruebas pero permitió que todo el proceso que se lleva adelante para producir este biocombustible no exigiera ningún otro gasto de energía no renovable.

El proceso del producto

Las empresas jugueras transportan la materia prima hasta la chacra que tiene la pareja en Colonia San Francisco: “Lo que recibimos es como una sopa. Tiene mucha agua porque la usan para limpiar todo en las centrífugas”, describió Cristina.

Cuando ya cuentan con el material, se pone en un piso de cemento para que no se contamine y a partir de ahí empieza un segundo proceso, que es esperar el momento justo de humedad para hacer la mezcla, moldear y cortar.

Encontrar ese momento ideal también les llevó tiempo. Cómo maniobrar esa masa enorme de orujo también. Para hacerlo, José se volvió a calzar del traje de inventor y diseñó otras máquinas. Fue probando hasta que dio con lo justo y lo más práctico.

“Inventé una máquina que lo mezcla, me lo tira y me deja un cordón de 90 metros de cuarenta centímetros de ancho, por diez de alto. Tiene una entrada muy grande y una salida chica y lo moldea. Después tuve que pensar cómo cortarlo y agregué otra cosa después que sale de la máquina y lo voy cortando”, describió José a LM Neuquén.

Luego ese material se seca al sol durante unos 15 días y se comienza con el proceso de embolsado.

Pensar en el tamaño de cada BIOT y en cómo embalarlo fue otro tema. Muchas familias de Plottier, de las Valentinas rurales y Balsa Las Perlas lo usan para calefacción, y otros para la parrilla. Para los primeros se diseñaron bolsas de 200 kilos, y después unas de 20 para los que la eligen para cocinar.

“La grande es más económica y es muy usada en todos los barrios sin gas, la de 20 es más fácil de transportar”, resumieron.

Ahora están en el proceso de lograr que cada día se animen más clientes a cambiar la leña tradicional: “Es un cambio cultural, pero es lo mismo que la leña”, aseguró Cristina.

El objetivo de ellos es que el negocio crezca para exportar a Chile, creen que es un gran mercado para este tipo de producto. “Creo que va a ser la puerta de entrada a un mercado como el de Chile, por el origen de la leña”, cerró José.

“Es un cambio cultural, pero es lo mismo que la leña”, comenta la pareja que está al frente del proyecto. La idea es avanzar en la producción y exportar a Chile.

Limpio: Como es reciclable no es tan contaminante como el carbón ni se daña la naturaleza.

Biocombustible, a favor del cuidado de la naturaleza

No es leña porque no se destruye un árbol para obtenerlo, pero viene del árbol: “Yo lo capté y se lo devuelvo a la naturaleza; se recicla, no es como la leña que el árbol murió y listo. Esto se sigue manteniendo porque viene del desecho de la fruta”, resumió José Aramberri, el creador de BIOT.

Contó que le tuvo que publicitar como leña para que se pueda comprender que cumple la misma función, pero subrayó que no es leña. “No es leña, no es carbón, no es una briqueta y entonces qué es. Había que ponerle un nombre, y le pusimos BIOT que es un biocombustible sólido”, resumió. Luego agregó: “Que sea un producto reciclado es importante y va tomando auge, pero creo que ahora la venta es más por el bolsillo que por lo ecológico porque es competitivo el precio”.

El producto va en camino de un fluido crecimiento en el mercado local y fuera de los límites geográficos.

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